Enrique Gallud Jardiel

174 páginas

Hay que reconocer que la gastronomía nos hace felices y que tiene una antigua tradición en todas partes del mundo. Ahora, además, se ha convertido en un arte apreciado por muchos y, como se suele comer todos los días y también picar entre horas, parece que estamos haciendo cosas culturales todo el rato. Gentes que no han leído un libro en toda su vida presumen ahora de cultos porque saben distinguir los vinos afrutados de los vinos frutosos y de los enfrutecidos, y porque alguna vez han comido (poco y caro) en algún restaurante con estrellas de mapa de carreteras. Alguien dijo que si los escritores fueran en España tan conocidos como lo son hoy los cocineros, seríamos los adalides de la cultura mundial. Este libro es un repaso en clave de parodia a la cocina en nuestro país, desde la más polvorienta Prehistoria hasta ayer por la tarde. Pero a la vez es una sátira mordaz de los procedimientos de la nueva cocina, que divertirá por igual a flacos y a obesos, pues está escrita con inteligencia, con elegancia, con originalidad y con más humor que perejil hay en los platos de Karlos Arguiñano.