Información adicional
| Peso | 150 g |
|---|---|
| Dimensiones | 140 × 200 mm |
| Formatos | Papel |
Palabras personales
Eduardo Mora-Anda
«Eduardo Mora-Anda tiene un sitio singular en la poesía mística hispanoamericana y, desde ella, en la estética teológica castiza. Debe reconocerse de partida que esa poesía tiene variantes de tono y fuerza en las líneas de su tiempo, porque conforme pasan los años, Eduardo rezuma de su propia solera toda una vieja entraña lírica, con una fuerza viva tan enérgica que todo su proceso asemeja una ascensiómn sistemática e incontenible desde la sencillez más primitiva hasta la más dotada riqueza estética». (Fr.Alberto Luna Tobar, arzobispo de Cuenca,Ecuador).
Le recomendamos …

Cien poemas de amor. Antología

Cimarrona

El umbral de lo oculto / O limiar do oculto (Bilingüe español-portugués)

El dragón y la luna

Edith Wharton, poemas de la inocencia

En los extramuros de Zaragoza

Poesía completa de Rubén Darío

Poemas de amor de la antigua India

Siete poetas árabes actuales en España

Ellos y ellas. La joven poesía del 27

Silencio

Residual y otros versos

Arqueología de la ausencia

De aurigas inmortales

Cuaderno del orate. Háblame, voz, de esa alimaña
Eduardo Mora-Anda
«Eduardo Mora-Anda tiene un sitio singular en la poesía mística hispanoamericana y, desde ella, en la estética teológica castiza. Debe reconocerse de partida que esa poesía tiene variantes de tono y fuerza en las líneas de su tiempo, porque conforme pasan los años, Eduardo rezuma de su propia solera toda una vieja entraña lírica, con una fuerza viva tan enérgica que todo su proceso asemeja una ascensiómn sistemática e incontenible desde la sencillez más primitiva hasta la más dotada riqueza estética». (Fr.Alberto Luna Tobar, arzobispo de Cuenca,Ecuador).
Palabras personales
| Peso | 150 g |
|---|---|
| Dimensiones | 140 × 200 mm |
| Formatos | Papel |
Le recomendamos …

Río de no volver

Indicios. Poemas escogidos

Edith Wharton, poemas de la inocencia

En la corriente del tiempo. Meditaciones en el Himalaya

La Llama del fuego, la brisa de la nube

Que no se oigan mis pasos















