Información adicional
| Peso | N/D |
|---|---|
| Dimensiones | N/D |
| Formatos | Digital, Papel |
Vida y obra del trichimicrobiado y cosmogónico Vate de la Ética y Vate Imán Antonio Eulogio Hernández Alemán conocido como SEBORUCO
526 páginas
Aunque esta novela tiene como soporte la historia y “cuenta” la vida de un personaje real, no es otra cosa que una fábula. La picaresca, el disparate, el choteo, el pastiche, la parodia son algunos de los muchos recursos a los que el autor echa mano para intentar, desde una mirada “seboruqueana”, entregarnos un fresco hilarante de la Cuba de finales del siglo XIX y principios del XX, y muy especialmente de la ciudad de Matanzas, nombrada, Atenas de Cuba, pero también, “la ciudad dormida”, y a la que Seboruco pretendió siempre sacar de su letargo. Se decía por entonces que donde estaba Seboruco, el rey del disparate, se establecía el imperio de la risa. El autor, a la vez que rinde homenaje al autotitulado “escritor público” Antonio Hernandez Alemán —el famoso Seboruco—, pretende, a través del escribano de La Vigía, Fedro Sardiñas, saldar sus cuentas —si ello fuera posible— con la ciudad que los reinventa.
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526 páginas
Aunque esta novela tiene como soporte la historia y “cuenta” la vida de un personaje real, no es otra cosa que una fábula. La picaresca, el disparate, el choteo, el pastiche, la parodia son algunos de los muchos recursos a los que el autor echa mano para intentar, desde una mirada “seboruqueana”, entregarnos un fresco hilarante de la Cuba de finales del siglo XIX y principios del XX, y muy especialmente de la ciudad de Matanzas, nombrada, Atenas de Cuba, pero también, “la ciudad dormida”, y a la que Seboruco pretendió siempre sacar de su letargo. Se decía por entonces que donde estaba Seboruco, el rey del disparate, se establecía el imperio de la risa. El autor, a la vez que rinde homenaje al autotitulado “escritor público” Antonio Hernandez Alemán —el famoso Seboruco—, pretende, a través del escribano de La Vigía, Fedro Sardiñas, saldar sus cuentas —si ello fuera posible— con la ciudad que los reinventa.
Vida y obra del trichimicrobiado y cosmogónico Vate de la Ética y Vate Imán Antonio Eulogio Hernández Alemán conocido como SEBORUCO
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