Información adicional
| Peso | N/D |
|---|---|
| Dimensiones | N/D |
| Páginas | 426 |
| Formatos | Digital, Papel |
Guatimozin. Último emperador de Méjico
“La noche apareció sombría y amenazadora, digna ciertamente de las escenas terribles que debía cobijar bajo su lúgubre manto, digna de la calificación que conserva en la historia de la conquista, donde está designada con el sobrenombre de triste. Un cielo profundamente oscuro, en el cual no aparecía otra luz que la de algunos relámpagos fugitivos, cuyos fuegos eléctricos serpenteaban rápidamente por entre las nubes aplomadas; una llovizna menuda y con frecuencia interrumpida, que no templaba en lo más mínimo la sofocante temperatura de la atmósfera; algunos truenos sordos que partían de las montañas, sobre cuyas volcánicas crestas paseaba su carro la tempestad, contribuían poderosamente a aumentar la impresión de tristeza que producía en los españoles una fuga forzosa y arriesgada.”
Le recomendamos …

A Foggy Day

Vida de Flavio Josefo

1984

La guerra de los mundos

Ivanhoe

La piel de Irlanda

Crónicas del deshielo

Más allá del dolor nace la esperanza

Las memorias de Mamá Blanca

El embrujador de pájaros

Su único hijo

Novelas amorosas y ejemplares

Nechdi el Marino

Cocina cómica

Rojo y negro

Una mujer perdida en el laberinto de su memoria

Cuentos de amor de locura y de muerte

Miau

La hija del bucanero

«El pan malévolo» y otros cuentos
“La noche apareció sombría y amenazadora, digna ciertamente de las escenas terribles que debía cobijar bajo su lúgubre manto, digna de la calificación que conserva en la historia de la conquista, donde está designada con el sobrenombre de triste. Un cielo profundamente oscuro, en el cual no aparecía otra luz que la de algunos relámpagos fugitivos, cuyos fuegos eléctricos serpenteaban rápidamente por entre las nubes aplomadas; una llovizna menuda y con frecuencia interrumpida, que no templaba en lo más mínimo la sofocante temperatura de la atmósfera; algunos truenos sordos que partían de las montañas, sobre cuyas volcánicas crestas paseaba su carro la tempestad, contribuían poderosamente a aumentar la impresión de tristeza que producía en los españoles una fuga forzosa y arriesgada.”
Guatimozin. Último emperador de Méjico
| Peso | N/D |
|---|---|
| Dimensiones | N/D |
| Páginas | 426 |
| Formatos | Digital, Papel |
Le recomendamos …

El Decamerón

El triángulo de cuatro lados

La princesa cautiva y el pájaro del viento

El lobo de mar

Doña Bárbara

Cumbres borrascosas

Señor Baxter, unas líneas









