Información adicional
| Peso | N/D |
|---|---|
| Dimensiones | N/D |
| Publicación | 2023 |
| Páginas | 60 |
| Formatos | Digital, Papel |
Derecho a la pereza
Aun a riesgo de ser considerado como utópico, Lafargue defendió que no era el trabajo, sino el placer, el objetivo máximo que debía perseguir la clase obrera. No había, en su opinión, trabajo enajenado y trabajo liberado como pensó Marx; la auténtica posición enfrentaba al trabajo embrutecedor con el ocio placentero. A lo sumo, el trabajo se podría admitir como el ‘condimento de los placeres de la pereza’, mil y mil veces más nobles que los tísicos’ Derechos del Hombre’ defendidos por los revolucionarios burgueses. El derecho a la pereza postulado por Lafargue se concreta en no trabajar más de tres horas diarias, holgando y gozando del resto del día y de la noche.
“El fin de la revolución no es un triunfo de la justicia, de la moral, de la libertad y demás embustes con que se engaña a la humanidad desde hace siglos, sino trabajar lo menos posible y disfrutar, intelectual y físicamente, lo más posible. Al día siguiente de la revolución habrá que pensar en divertirse”.
Le recomendamos …

Momentos estelares de la humanidad

De una América a otra

Ana María Fagundo. Texto y contexto de su poesía

El Kybalión

Sentido común

El lenguaje del silencio en la dramaturgia de Federico García Lorca

Siete seminarios

La Bhagavad Gita. El canto del Supremo

Pensar a Dios. Ensayo filosófico-teológico sobre el cristianismo

La rosa marchita del sentido común. Cartas a mi hija

Como un motor de avión: Biografía literaria de Enrique Jardiel Poncela

El nacimiento de la tragedia

Hoy no hablaré del sol. Mil y un recuerdos para el crematorio

Juan de Mairena

Vivir con plenitud de corazón. Guía del caminante que busca

Tres tristes tigres, o la artificiosidad del lenguaje

Representaciones del personaje del negro en la narrativa cubana

El hombre que escribió Platero

La crisis del humanismo

Historia cómica del periodismo
Aun a riesgo de ser considerado como utópico, Lafargue defendió que no era el trabajo, sino el placer, el objetivo máximo que debía perseguir la clase obrera. No había, en su opinión, trabajo enajenado y trabajo liberado como pensó Marx; la auténtica posición enfrentaba al trabajo embrutecedor con el ocio placentero. A lo sumo, el trabajo se podría admitir como el ‘condimento de los placeres de la pereza’, mil y mil veces más nobles que los tísicos’ Derechos del Hombre’ defendidos por los revolucionarios burgueses. El derecho a la pereza postulado por Lafargue se concreta en no trabajar más de tres horas diarias, holgando y gozando del resto del día y de la noche.
“El fin de la revolución no es un triunfo de la justicia, de la moral, de la libertad y demás embustes con que se engaña a la humanidad desde hace siglos, sino trabajar lo menos posible y disfrutar, intelectual y físicamente, lo más posible. Al día siguiente de la revolución habrá que pensar en divertirse”.
Derecho a la pereza
| Peso | N/D |
|---|---|
| Dimensiones | N/D |
| Publicación | 2023 |
| Páginas | 60 |
| Formatos | Digital, Papel |
Le recomendamos …

In angulo cum libro. Los materiales de la filología

El discreto

Mestizaje y disolución de géneros en la literatura hispánica contemporánea

Guía de los descarriados. Tratado del conocimiento de Dios

El escritorio y el mundo: hallazgos de sentido para la creación literaria

Más allá de la basura: La representación y la voz del recolector informal de materiales reciclables en textos escritos y fílmicos sudamericanos

Imágenes de España en culturas y literaturas europeas (siglos XVI-XVIII)









