VV.AA.

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Hacer poesía, en muchas ocasiones, es como crear y cocinar un plato. Hay que seleccionar bien los utensilios que uno tiene, elegir bien los ingredientes, estar atento a los pequeños detalles, añadir una o dos palabras con el punto justo de sal y pimienta, combinar los elementos, cuidarse de no quedarse corto o de pasarse. Habrá que echar mano de nuestra experiencia en otros platos, de otras lecturas, de otras recetas aprendidas, de la cuchara de madera y del puchero de cerámica, del endecasílabo final.