Información adicional
| Peso | N/D |
|---|---|
| Dimensiones | N/D |
| Páginas | 868 |
| Formatos | Digital, Papel |
Yo, poeta
Compilación, prólogo y notas: Virgilio López Lemus
Buesa alcanzó en vida una popularidad inusitada, tanto dentro de Cuba, como en el orbe del idioma español. Todavía hay personas en Hispanoamérica, incluso en España, y muchísimas en Cuba, que recuerdan de memoria sus versos, los cuales fueron gala en recitales de declamadores, sirvieron como letras de canciones, fueron oralizados por la radio y la televisión, y hasta declamados a veces parcialmente en algunos filmes. Pasaron manuscritos de mano en mano, se los leyeron entre sí novios de todas partes o sirvieron para declaraciones amorosas. Tal currículo emocional no siempre fue del agrado de los cultos e incisivos críticos; muchos de ellos han seguido considerando a Buesa como un bardo inferior, de calado emotivo populista, y por ello solía ser desposeído de mención o estudio en historias literarias, diccionarios, tesis académicas o de la profusión crítico-ensayística. Pero Buesa sigue vivo con su poesía al hombro. O mejor sea dicho: su poesía sigue viva, arrastrando consigo el nombre de su creador.
Le recomendamos …

Náufrago del tiempo

Nubes talladas. Formas de la imaginación en la literatura cubana contemporánea (1959-2019)

Regreso a Galilea

El beso de la extranjera. Monumento porno - existencial al amor / The Kiss of the Foreign Lady. (Porn - Existential Monument to Love)

El reformismo español en Cuba

Ellos y ellas. La joven poesía del 27

Doce de octubre

La única puerta era la tuya

Haikus de la transparencia

Ahora que calienta el corazón

Lunes de Revolución. Literatura y cultura en los primeros años de la revolución cubana

Así se vendió la moda. Publicidad del consumo-moda en la prensa escrita. La Habana 1840-1960

Sofía

El dragón y la luna

Poemas escogidos

Lila. Historia de una emigrante

Voces de mujeres en la literatura cubana

Cuba: La lucha por su identidad

España y los 40 ladrones

Generales y doctores
Compilación, prólogo y notas: Virgilio López Lemus
Buesa alcanzó en vida una popularidad inusitada, tanto dentro de Cuba, como en el orbe del idioma español. Todavía hay personas en Hispanoamérica, incluso en España, y muchísimas en Cuba, que recuerdan de memoria sus versos, los cuales fueron gala en recitales de declamadores, sirvieron como letras de canciones, fueron oralizados por la radio y la televisión, y hasta declamados a veces parcialmente en algunos filmes. Pasaron manuscritos de mano en mano, se los leyeron entre sí novios de todas partes o sirvieron para declaraciones amorosas. Tal currículo emocional no siempre fue del agrado de los cultos e incisivos críticos; muchos de ellos han seguido considerando a Buesa como un bardo inferior, de calado emotivo populista, y por ello solía ser desposeído de mención o estudio en historias literarias, diccionarios, tesis académicas o de la profusión crítico-ensayística. Pero Buesa sigue vivo con su poesía al hombro. O mejor sea dicho: su poesía sigue viva, arrastrando consigo el nombre de su creador.
Yo, poeta
| Peso | N/D |
|---|---|
| Dimensiones | N/D |
| Páginas | 868 |
| Formatos | Digital, Papel |
Le recomendamos …

Transculturación y poscolonialismo en el Caribe

De la vida al verso

Donde se escucha el mar

Ut pictura poesis. Pintores y poetas de la Salamanca universal

Teatro selecto

Cuadernos insulares

Cantares gallegos









