Información adicional
| Peso | 100 g |
|---|---|
| Formatos | Papel |
Textos sedientos y otros relatos
80 páginas
El tiempo y el espacio en el que nos movemos son numerables precisamente porque tenemos cuerpo con qué movernos, incluso más allá de la vida, ya que la muerte la llevamos adormilada en el cuerpo. Tal vez sea duro aceptarlo, pero el alma se mueve a sí misma por sí misma, sin necesidad del cuerpo en el que se encuentra tan sólo de paso, y porque no encontró otro al que asociarse. Cuando nos deje se irá con el primero que le pase por delante. Lo mismo le da el que viene de animar, que el próximo a insuflar. A nosotros no. Mientras estamos vivos y tenemos cuerpo, somos este cuerpo que tenemos, gracias al cual vivimos antes de rendirlo, y seguiremos viviendo, después de haberlo rendido, a través de lo que con él hicimos cuando en vida lo tuvimos.
Los Textos Sedientos que dan su nombre a esta varia colección testimonian, en el sentido arriba descrito, el agradecimiento del cuerpo al libro, un cuerpo frágil y precario que parecía que se iba a descomponer mientras estos textos lo atendían, entregándoseles por entero, como si de diligentes enfermeros nocturnos se tratasen, manteniendo su escucha, así que pudiera dar fe de que no hay que morir para seguir viviendo. De allí que sean, a un mismo tiempo, el signo de una experiencia liminar y la paradójica iniciación en esa experiencia.
El lector atento comprobará que los restantes relatos, provenientes de épocas anteriores y posteriores a esa experiencia iniciática, aparecen aquí, con mayor o menor fortuna, simplemente para señalar el camino que hasta ella condujo, y desde la cual aún conduce, al cuerpo que los ha escrito.
L.F.C.
Sevilla, septiembre de 2011
—
León Febres-Cordero (Caracas, 1954) tras licenciarse en Caracas, estudió la caracterización del mal en Londres, Zurich, Barcelona y Valladolid, donde se doctora. A partir del estreno en 1999 de El último minotauro, sus obras se han representado en escenarios de Venezuela, Europa y Estados Unidos, donde ha dictado conferencias y seminarios sobre el tema de la tragedia. Ha publicado Penteo, un volumen con seis obras de teatro (Monte Ávila, 1993), En torno a la tragedia y otros ensayos (Verbum, 2010), Teatro (Verbum, 2010) y Siete seminarios (Verbum, 2011).
Le recomendamos …

Los mejores cuentos de Blasco Ibáñez

Un país para la Flaca

Pedro Pablo Rubens o el desnudo barroco

Morir en Troya

Retazos de vida

Historia de mi vida

Cuentos, ensayos, teatro y testimonios selectos

Rama y el dragón

Cuentos de filosofía hindú

El oro de Mallorca

Esa primera juventud

El castillo de los Cárpatos

Germinal

El abra del Yumurí

Cocina cómica

Jorge Juan. El hombre que le hablaba a las estrellas

El vendedor de libros

La reina Victoria

El reino del abuelo

Cartas de mi molino
80 páginas
El tiempo y el espacio en el que nos movemos son numerables precisamente porque tenemos cuerpo con qué movernos, incluso más allá de la vida, ya que la muerte la llevamos adormilada en el cuerpo. Tal vez sea duro aceptarlo, pero el alma se mueve a sí misma por sí misma, sin necesidad del cuerpo en el que se encuentra tan sólo de paso, y porque no encontró otro al que asociarse. Cuando nos deje se irá con el primero que le pase por delante. Lo mismo le da el que viene de animar, que el próximo a insuflar. A nosotros no. Mientras estamos vivos y tenemos cuerpo, somos este cuerpo que tenemos, gracias al cual vivimos antes de rendirlo, y seguiremos viviendo, después de haberlo rendido, a través de lo que con él hicimos cuando en vida lo tuvimos.
Los Textos Sedientos que dan su nombre a esta varia colección testimonian, en el sentido arriba descrito, el agradecimiento del cuerpo al libro, un cuerpo frágil y precario que parecía que se iba a descomponer mientras estos textos lo atendían, entregándoseles por entero, como si de diligentes enfermeros nocturnos se tratasen, manteniendo su escucha, así que pudiera dar fe de que no hay que morir para seguir viviendo. De allí que sean, a un mismo tiempo, el signo de una experiencia liminar y la paradójica iniciación en esa experiencia.
El lector atento comprobará que los restantes relatos, provenientes de épocas anteriores y posteriores a esa experiencia iniciática, aparecen aquí, con mayor o menor fortuna, simplemente para señalar el camino que hasta ella condujo, y desde la cual aún conduce, al cuerpo que los ha escrito.
L.F.C.
Sevilla, septiembre de 2011
—
León Febres-Cordero (Caracas, 1954) tras licenciarse en Caracas, estudió la caracterización del mal en Londres, Zurich, Barcelona y Valladolid, donde se doctora. A partir del estreno en 1999 de El último minotauro, sus obras se han representado en escenarios de Venezuela, Europa y Estados Unidos, donde ha dictado conferencias y seminarios sobre el tema de la tragedia. Ha publicado Penteo, un volumen con seis obras de teatro (Monte Ávila, 1993), En torno a la tragedia y otros ensayos (Verbum, 2010), Teatro (Verbum, 2010) y Siete seminarios (Verbum, 2011).
Textos sedientos y otros relatos
| Peso | 100 g |
|---|---|
| Formatos | Papel |
Le recomendamos …

¡Ay, Pepito! Historias de un pícaro popular (También conocido como Jaimito)

El señor de Bembibre

813. La doble vida y Los tres crímenes de Arsenio Lupin

Esa primera juventud

Voces del baobab

La tragedia de Lady Macbeth

Viajando por precipicios









