En El cuarto lado del triángulo se cuenta un relato extraño, que lleva demasiado tiempo guardado en el aposento de las ideas, clamando por salir a la luz. Los protagonistas se rodean continuamente de situaciones que nadie desea ni puede evitar. Los triángulos amorosos son tan continuos como indeseados. ¿Por qué ocurren entonces? ¿Es así la naturaleza humana o depende de los entes de la zona? Se ha escogido como escenario el Camino de Santiago, aunque es secundario en la narración, pues esta transcurre en gran parte en la Galicia profunda, con sus costumbres y leyendas que irremediablemente influyen en los personajes. Amigo lector, una última cosa: ruego tu perdón por usar el idioma gallego, a veces macarrónico, al escribir las rimas del ciego en la plaza del pueblo, porque a este buen hombre el castellano no se le daba bien.
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Edgar WallaceLas novelas policiales de Edgar Wallace se diferencian de la corriente de la "novela problema" o "novela enigma", donde se supone que el lector dispone de todos los indicios necesarios para resolver por sí mismo el misterio, rivalizando así con el protagonista de la narración, generalmente un detective aficionado. No obstante, Wallace sí brinda frecuentemente al lector la posibilidad de ejercer sus propias dotes de detección. En sus novelas prepondera la acción sobre el análisis. Esto se debe a que, como cultivador del thriller (narración inquietante), Wallace da preferencia a la tensión dramática y a la unidad narrativa sobre la lenta exposición de indicios característica de la "novela enigma". Esta estructura externa ha llamado a menudo a engaño a los críticos, que han creído ver en él más un autor de novelas de aventuras criminales que un cultivador de novelas detectivescas. En Wallace, los elementos del enigma están diluidos en la acción. Son sucesos aparentemente incongruentes, y es precisamente esta incongruencia la que actúa como acicate de la curiosidad del lector. Solo al final encajan las piezas del rompecabezas, y una nueva lectura de la narración pone de relieve que los indicios ya habían sido expuestos, y de manera tan evidente que resulta admirable cómo el lector no había caído en la cuenta de su significado.
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Hans Christian Andersen 180 páginas “La historia de mi vida será el mejor comentario de mi obra”, escribió Hans Christian Andersen. En El cuento de mi vida se encuentran las claves para entender la compleja personalidad del escritor más famoso de las letras danesas y comprender mejor el argumento de sus famosísimos cuentos. -
Beatrix Potter El cuento del Conejito Pedro es un encantador relato ilustrado de Beatrix Potter que narra las travesuras de un conejito llamado Pedro. Desobedeciendo las advertencias de su madre, Pedro se aventura en el jardín del Sr. McGregor en busca de deliciosas verduras. Sin embargo, se encuentra en apuros cuando el Sr. McGregor lo persigue. A través de sus ingeniosas artimañas, Peter lucha por escapar y aprender valiosas lecciones sobre la obediencia. Esta historia clásica cautiva a lectores de todas las edades con sus ilustraciones y su atemporal mensaje sobre la importancia de escuchar a los mayores. -
Chretién de Troyes 178 páginasEl cuento del Grial, también conocido como El libro de Perceval, es el último libro de Chrétien de Troyes, considerado como el creador de la prosa de ficción en la Europa romántica. La obra se compuso entre los años 1178 y 1181 y para muchos críticos se trata de uno de los textos más fascinantes y enigmáticos de la Edad Media, con un argumento basado en el ciclo bretón o leyenda del Rey Arturo y sus caballeros de la Mesa Redonda. Narra las aventuras de un joven caballero galés, Perceval, llamado a ser uno de los miembros más importantes de la corte del rey Arturo. El libro va precedido de una dedicatoria a Felipe de Flandes, en la que se elogia a este noble personaje por su liberalidad y sus virtudes cristianas. En el verso 9.293 a Chrétien de Troyes le sobrevino la muerte cuando estaba escribiendo; falleció antes de dar respuesta a los enigmas que había planteado, unos interrogantes que han dado origen a toda una literatura sobre el tema. El cuento del Grial tuvo un impacto considerable y aparecieron un gran número de imitadores que continuaron la historia durante los siglos XII y XIII y posteriormente durante el Romanticismo.
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Rudyard Kipling Entre toda la literatura de Rudyard Kipling, EL CUENTO MÁS HERMOSO DEL MUNDO era uno de los relatos favoritos del escritor argentino Jorge Luis Borges. Esta breve, pero emotiva y cautivadora historia, cuenta las peripecias imaginadas por Charlie Mears, un muchacho de veinte años, empleado de un banco y con aspiraciones literarias, cuya motivación es escribir lo que él considera que será “el mejor cuento del mundo”. Su relato, lleno de veracidad y de todo tipo de detalles realistas, puede parecer más el recuerdo de otra vida que el producto de su fantasía, lo que cautiva a su amigo, el narrador del texto, y de paso al lector. La historia reflexiona sobre la escritura, el valor del arte y la dificultad de conseguir expresar con exactitud lo que solo en la imaginación del creador parece perfecto. -
Susanna RegazzoniEn El cuerpo (re) escrito. Autoras argentinas del siglo XXI, Susanna Regazzoni propone una lectura crítica de algunas autoras argentinas mediante el relato del cuerpo femenino como objeto privilegiado de escritura para afirmar una nueva visión de la persona. Un cuerpo que, víctima de los modelos y controles de una sociedad patriarcal, está a menudo marcado por una relación de violencia. A partir de Alfonsina Storni, que es una presencia, a pesar de la distancia temporal, muy actual y que encabeza símbolicamente el grupo de escritoras estudiadas, se profundiza en una serie de nombres –Luisa Valenzuela, Sylvia Molloy, María Moreno, Gabriela Masssuh, Gabriela Cabezón Cámara, Pía Bouzas, Selva Almada, Jimena Néspolo y Samantha Schweblin– que, de alguna forma, integran lo que la crítica ha señalado como un nuevo boom de escritoras latinoamericanas. Los textos analizados comunican una crisis identitaria relacionada con una explotación de la marginalidad donde resalta el imperio del realismo cotidiano; este realismo se aproxima sin llegar a colmar la experiencia desnuda del sufrimiento y el dolor. Se trata de novelas y relatos que, a veces, logran una escritura que puede evocar estos sufrimientos y ofrecer un significado que remite a una difícil verdad. En fin, “una lectura de la violencia sobre los cuerpos –como señala Enrique Foffani en las palabras de presentación– como si estas narraciones conformaran el pentimento de la literatura argentina: porque ella es, en su sustancial indefinibilidad, un cuerpo re-escrito en el eterno retorno del escribir”.
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Javier Rivero Grandoso (coord.) El género criminal vive todavía una paradójica dualidad en la que experimenta un gran éxito de público y recibe más atención por parte de la academia, a la vez que perduran las voces autorizadas que insisten en categorizarlo como un género inferior. Ante las visiones sesgadas que pretenden minusvalorar este tipo de obras, se hace imprescindible contar con acercamientos rigurosos que puedan evaluarlas y reivindicar aquellos aspectos artísticos que caracterizan un género multidisciplinar. Ese es el propósito de este libro, que pretende contribuir al estudio y mejor conocimiento del género criminal. Este volumen nace del compromiso de la Cátedra Cultural Antonio Lozano de Género Criminal de la Universidad de La Laguna para investigar y difundir estas obras narrativas. Por ello, se presentan trece trabajos que tratan de analizar la complejidad del género criminal a través de distintas disciplinas y su representación en la literatura, el teatro, el cine y las series de televisión. Así, se estudian diversos aspectos de obras de escritores como Manuel Vázquez Montalbán, Pablo Aranda, Teresa Solana, Claudia Piñeiro, Alexis Ravelo, Mayra Montero y Osvaldo Soriano, entre otros. También se analiza la creación cinematográfica del tándem Arturo Ripstein y Paz Alicia Garciadiego y de Luis Buñuel, además de la serie televisiva El Caso, y hay espacio para el teatro de Claudio de la Torre y la escena catalana de las primeras décadas del siglo XX. -
José César del Toro 288 páginas En este trabajo, se presenta un análisis de cuatro novelas mexicanas: Los 41: una novela social (1906) de Eduardo A. Castrejón (seud.), El diario de José Toled o (1964) de Miguel Barbachano Ponce, El vampiro de la colonia Roma (1979) de Luis Zapata y Las púberes canéforas (1983) de José Joaquín Blanco. Los textos narran las historias de personajes homosexuales en la Ciudad de México y sus experiencias personales y colectivas, donde influyen los espacios de entretenimiento y expresiones sexuales del entorno urbano. El presente estudio explora los espacios de diversión que sirven como escenarios para los protagonistas homosexuales, marginados por la sociedad. Mientras que los personajes conviven en este tipo de zonas, transforman el medio ambiente y adaptan ciertos lugares para su actuación. Los diferentes tipos de espacios influyen en la formación de la identidad personal, cultural y colectiva de los protagonistas. -
Toni Huber Traducción de: Santiago Lazcano En las imponentes extensiones del Himalaya oriental, el distrito tibetano de Tsari alberga el monte Dakpa Sheri (la Montaña de Cristal Puro), uno de los paisajes sagrados más emblemáticos de Tíbet. Desde principios del siglo XVIII, y a lo largo de más de doscientos años, miles de peregrinos de todo el mundo tibetano circunvalaban esta montaña cada doce años, coincidiendo con el año del mono, en una ardua peregrinación que combinaba devoción, resistencia física y tradición ancestral. En El culto a la Montaña de Cristal Puro, estudio etnohistórico convertido ya en un clásico, el antropólogo y tibetólogo Toni Huber ofrece el primer análisis exhaustivo de la peregrinación budista tibetana centrado en el tipo de montañas sagradas denominadas neri. El autor documenta las tradiciones culturales de Tsari, las experiencias de los peregrinos en las décadas de 1940 y 1950 —así como sus creencias y sus prácticas e instituciones de carácter ritual—, y explora cómo los tibetanos construían las nociones de espacio, lugar y persona. Huber destaca además que el Estado tibetano se veía obligado a ofrecer tributo a los grupos tribales conocidos como Lopa para garantizar el paso seguro de los devotos por su territorio, y examina en profundidad las hasta ahora poco estudiadas relaciones entre los tibetanos y los pueblos fronterizos del sur y este de la meseta. Por último, la obra revisa los modos de vida de Tsari, abordando la economía y la ecología locales —íntimamente ligadas al culto de la montaña sagrada—, y ofrece una reflexión sobre la continuidad y transformación de estas prácticas ante los cambios políticos y ambientales. -
Giovanni Bocaccio 692 páginas El Decamerón, escrito entre 1249 y 1353, es considerado el primer libro de cuentos de la literatura occidental. Los cuentos son relatados por un grupo de diez jóvenes que se retiran a las afueras de Florencia para protegerse del contagio de la peste que asolaba la ciudad. Durante diez días, cada uno de ellos tiene que gestionar una jornada y todas sus actividades; entre estas destacas especialmente las reuniones donde, para pasar el tiempo, los presentes narran un cuento. Los temas son muy variados, abundan los licenciosos, pero también las historias sentimentales, trágicas y moralizantes. El Decamerón es un libro que provocará en el lector tanto la risa como la tristeza, la reflexión y la pasión, el deleite por lo sensual y el respeto por lo sagrado, y que por encima de todo le hará experimentar el verdadero placer de la buena lectura. -
José Siles Este poemario surge de la necesidad de reflexionar sobre los sentimientos generados por una contradicción esencial en la evolución del ser humano: por un lado, el deseo auspiciado por pulsiones como la ambición, el sexo, el poder, la fama, el dinero y, en definitiva, la colección de anhelos radicales que suscitan la motivación total, el ego desatado; y, por otra, la necesidad de convivencia más o menos pacífica y reglada en el contexto que todavía hoy se podría seguir denominando “civilización”. Desde una poesía desnuda de dogma y donde florece un humor mordaz, Siles hace brotar poemas cargados de esas paradojas sobre las que se ha erigido la vida del ser humano desde ámbitos muy distintos: filosófico (Hegel, que analiza el deseo desde su dialéctica del amo y el esclavo donde la pulsión es la única forma de liberar la conciencia para que se pasee por el mundo; Nietzsche y su idea del hombre en estado puro que se deja atraer por todo lo dionisíaco, pulverizando cualquier intento restrictivo); antropológico (el respeto por todos los tótems y tabúes, profesado por los relativistas simplemente por su condición cultural); psicoanalítico (Freud constata en el Malestar de la Cultura los efectos patológicos derivados de las normas restrictivas y las prohibiciones representadas en los tabúes más represivos: enfermedad, inacción, neurosis, etc.). En El desamparo del tabú en flor, Siles navega en el navío de la Memoria, tripulado por la Incertidumbre a través de un mar de claroscuros líricos, donde los matices son los auténticos protagonistas que alumbran sentimientos abiertos tanto a la aceptación de ciertos tabúes ya clásicos (canibalismo, incesto o asesinato), como a la transgresión voluntaria, sosegada y sin aspavientos de otros más en flor (tabaco, alcohol o jamón).José Luis Morante
