Información adicional
| Peso | N/D |
|---|---|
| Dimensiones | N/D |
| Páginas | 108 |
| Formatos | Digital, Papel |
En defensa de los ociosos
«Ciertamente, hay una clase de conocimiento frío y árido en las cimas de la ciencia formal y laboriosa, pero es simplemente mirando a tu alrededor como aprenderás los hechos cálidos y palpitantes de la vida. Mientras que otros abarrotan su memoria cargándola de palabras inservibles, la mitad de las cuales se les habrán olvidado antes de que acabe la semana, el que no asiste a clase puede aprender algún arte verdaderamente útil: tocar el violín, apreciar un buen cigarro puro o hablar con naturalidad y acierto a toda clase de personas. Muchos de los que se han aplicado a los libros con diligencia y lo saben todo sobre una rama u otra del conocimiento aceptado salen del estudio con un aire envejecido de búho y se muestran secos, torpes e irritables en las ocasiones mejores y más brillantes de su vida. Muchos amasan una gran fortuna, pero siguen siendo vulgares y de una estupidez patética hasta el fin de sus días. Y, entre tanto, ahí está el ocioso que comenzó la vida con ellos…».
Le recomendamos …

La ciudad de Dios

Cartas de un cristiano impaciente

La isla del tesoro

De la naturaleza de las cosas

Estudios culturales

Los últimos días de Batista

La Bhagavad Gita. El canto del Supremo

Tratado de la naturaleza humana

El libro egipcio de los muertos

Teatro y poesía en los inicios del siglo XXI. En reconocimiento a la labor del profesor José Romera Castillo

Diccionario del diablo

El contrato social

Entre la experiencia y la narración: Ficciones latinoamericanas de fin de siglo (1970-2000)

Historia de la decadencia de España

Los criptojudíos de La Raya. Una cultura de resistencia. “Las rezas de Bragança”

Liturgias utópicas. La revolución cubana en la literatura española

Caballero Bonald y Quiñones: viaje literario por Andalucía

El ladrón de cadáveres

Enriqueta Faber: Travestismo, documentos e historia

El viaje en la literatura hispánica: de Juan Valera a Sergio Pitol
«Ciertamente, hay una clase de conocimiento frío y árido en las cimas de la ciencia formal y laboriosa, pero es simplemente mirando a tu alrededor como aprenderás los hechos cálidos y palpitantes de la vida. Mientras que otros abarrotan su memoria cargándola de palabras inservibles, la mitad de las cuales se les habrán olvidado antes de que acabe la semana, el que no asiste a clase puede aprender algún arte verdaderamente útil: tocar el violín, apreciar un buen cigarro puro o hablar con naturalidad y acierto a toda clase de personas. Muchos de los que se han aplicado a los libros con diligencia y lo saben todo sobre una rama u otra del conocimiento aceptado salen del estudio con un aire envejecido de búho y se muestran secos, torpes e irritables en las ocasiones mejores y más brillantes de su vida. Muchos amasan una gran fortuna, pero siguen siendo vulgares y de una estupidez patética hasta el fin de sus días. Y, entre tanto, ahí está el ocioso que comenzó la vida con ellos…».
En defensa de los ociosos
| Peso | N/D |
|---|---|
| Dimensiones | N/D |
| Páginas | 108 |
| Formatos | Digital, Papel |
Le recomendamos …

Sexo, cuerpo, boxeo. Un alegato contra la izquierda reaccionaria

Catacrack

Representaciones culturales. Ensayos sobre el futuro de las humanidades

Tiempo de burlas

Álbum de Ricardo E. Molinari

En el principio existía el axioma de no contradicción. (Hacia Guillermo de Ockham por la literatura y la filosofía)

El español de América y Canarias desde una perspectiva histórica









