Miguel Catalán

208 páginas

Del hechicero al sacerdote, todo mediador entre cielo y tierra ejerce una función política de extraordinaria utilidad para los gobernantes: producir obediencia a la autoridad. El elevado estatus del médium le permitirá pactar con los reyes, generales y magistrados una teología de la sumisión del pueblo llano que satisfaga a la potestad civil. De las sociedades preestatales polinesias a la Iglesia Católica, este libro estudia los diversos modos en que los hombres de Dios han utilizado a lo largo de la historia sus altos artificios para contribuir a la explotación de la clase laboriosa, imponiéndose una y otra vez a los movimientos espirituales de orden religioso que se alzan cada cierto tiempo contra la injusticia social.