Ludwig Hohl escribió a propósito de la misión del escritor: “no se trata de una construcción de sentido, sino de un hallazgo de sentido (no se puede construir un sentido; mas se lo encuentra mediante la transformación de la conciencia)”. La literatura, como otros discursos, sale al paso de la contingencia que mide al ser humano en su vulnerabilidad. Pero a diferencia de esos otros discursos –el de la ideología, el de la reflexión, el de la trascendencia– no se resiste a la contingencia mediante construcciones de sentido, sino que la acepta como premisa y sale a su encuentro en espera de la maravilla que en ella intuye. Enseña la literatura a expandir la experiencia de la vida en el campo de lo inesperado y hasta de lo imposible. Sobre estos asuntos versan los estudios comprendidos en este volumen, cuyos autores alternan, en mayor o menor medida, la docencia universitaria con la creación artística.
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William Makepeace Thackeray 675 páginasLa feria de las vanidades es una novela del autor inglés William Makepeace Thackeray publicada por vez primera en 1847–48, satirizando la sociedad del Reino Unido de principios del siglo XIX. El título del libro procede de la historia alegórica de John Bunyan El progreso del peregrino, publicada por vez primera en 1678 y aún leída ampliamente en la época de la novela de Thackeray. La feria de las vanidades se refiere a una parada en el progreso del peregrino: una feria interminable en una ciudad llamada Vanidad, que pretendía representar la atracción pecaminosa del hombre por las cosas mundanas. La novela es actualmente considerada un clásico, y ha inspirado varias adaptaciones cinematográficas, siendo la más reciente la película de 2004 protagonizada por Reese Witherspoon. En 2003, La feria de las vanidades fue incluida en la encuesta The Big Read de la BBC sobre la “novela más querida” del Reino Unido.
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George Orwell 296 páginas 1984 es una novela política de ficción distópica publicada en 1949 cuyo personaje principal, Winston Smith, decide rebelarse ante un gobierno totalitario controlado por el Gran Hermano, que vigila todos y cada uno de los movimientos de los ciudadanos y que es capaz de castigar incluso a quien delinque con el pensamiento. Winston Smith trata de escapar de esta tiranía omnipresente y se une a la Hermandad, liderada por O’Brien, aunque poco a poco va comprendiendo que esta organización no es lo que aparenta y que la rebelión puede ser un objetivo inalcanzable. 1984 es una de las obras más rompedoras e inquietantes del siglo XX por su magnífico análisis del poder y de las relaciones y dependencias que este crea en los individudos. Además, popularizó los conceptos del omnipresente y vigilante Gran Hermano, la policía del Pensamiento o la neolengua, basada en la idea de que aquello que no forma parte del idioma no puede ser pensado. -
Gustave Flaubert 96 páginas“Este Diccionario de lugares comunes (Dictionnaire des idées reçues) se mantiene hoy con independencia del Flaubert escritor de ficciones, de modo que en la ocasión resulta conveniente prescindir de introducciones generales y prólogos demorados. Baste decir que el Diccionario era una idea que persiguió a Flaubert durante su vida útil de creador, e incluso en su niñez –apunta René Descartes– el futuro artítice de Madame Bovary se sorprendía ante las simplezas y tonterías que desgranaba en su hogar una vieja amiga de la familia. […] El Diccionario de los lugares comunes no deja de tener paralelos en la literatura universal, como el maravilloso Diccionario del Diablo, del norteamericano Ambrose Bierce, y nada menos que James Joyce en su Ulises, de acuerdo con la autorizada opinión de Ezra Pound, recoge el mensaje flaubertiano al desnudar con agudeza la larga serie de lugares comunes de la lengua inglesa.”
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Alejandro Dumas 170 páginasAntes de mi partida, me habéis exigido palabra de escribiros, no una carta, sino tres o cuatro volúmenes de ellas. Tenéis razón; conocéis mi carácter ardiente y decidido, tratándose de las cosas más importantes, indolente cuando de las leyes se trata, amigo de dar; pero jamás amigo de dar poco. Ofrecí, y ya lo veis; a mi llegada a Bayona, comienzo a cumplir mi promesa. No quiero pareceros modesto, señora; así que no me propongo disimular que las cartas que os dirija desde hoy, deben ver la luz pública. Confieso con la indiscreta franqueza, que según el carácter de aquellos que me rodean, me proporciona en unos tan buenos amigos, como encarnizados enemigos en otros; confieso, digo, que las escribo en esta convicción; pero ella, creedme, no alterará cosa alguna en la forma de mis epístolas. El público, en los 15 años que llevo con él de relaciones, no me ha abandonado en las diferentes sendas que he recorrido, y a veces trazado; me ha seguido por medio de este vasto laberinto de la literatura, desierto, siempre árido para los unos, selva siempre virgen para los otros. Todavía esta vez espero que me acompañará con su benevolencia ordinaria en el camino familiar y caprichoso por donde le hago señal de que me siga, y en el que ahora entro por primera vez. Por otra parte, el público no perderá nada: un viaje como el que yo emprendo ahora, sin trazar ningún itinerario, sin seguir plan alguno, un viaje sometido, en España, a las exigencias de los caminos, en Argel, al capricho de los vientos; un viaje semejante no puede menos de hallarse maravillosamente a gusto en la libertad epistolar, libertad casi sin límites que permite descender a los pormenores más vulgares, elevarse a las más altas consideraciones.
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Hernán Cortés 338 páginasLas Cartas de Relación de Hernán Cortés son largos informes oficiales dirigidos al emperador Carlos V para que este sancionara la legalidad de la empresa conquistadora, tratando de ganar la partida contra Velázquez, quien igualmente se dirigía al monarca denunciando la rebeldía de Cortés, que había partido a la conquista de México sin su autorización. Cortés describe las nuevas tierras y a sus habitantes; y explica las alianzas, guerras y demás sucesos políticos y militares de la campaña conquistadora; relata el asedio a Tenochtitlán y su posterior caída, la organización y crecimiento de la nueva colonia, así como su expedición a Honduras, entre otros asuntos. En todas las cartas manifiesta su pasmo y admiración ante las maravillas de las nuevas tierras y expresa su deseo de descubrir sus secretos. Las Cartas de Relación de Hernán Cortés se hallaban manuscritas, junto con otros documentos, en un códice de la Biblioteca Imperial de Viena. Su redacción va de los treinta y cuatro a los cuarenta y un años de su autor y están escritas en un castellano terso, que hemos respetado en esta edición. Estas epístolas fueron escritas entre 1519 y 1526, años de máxima actividad en la vida de Cortés, en los cuales tiene lugar la formación de Nueva España, de la que Cortés fue nombrado primer gobernador en 1522.
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James Joyce 92 páginas“En las Cartas a Nora Barnacle –corpus que se debe a su mejor biógrafo, Richard Ellmann–, fechadas en distintos tiempos en su mayor parte de 1904 y 1909 –las hay también del 11 y 20, en Dublín, Trieste, Londres, lugares de la errancia de Joyce–, oímos entre idas y vueltas la voz de un escritor que no fue precisamente un ‘cortesano’ (en la acepción moderna del término), una de esas excepciones que pasan una vez por siglo como un meteoro, dirigirse a la casi iletrada irlandesa de Galway que apenas si lo leyó literariamente. En todos los casos se trata de convocar, exhortar, suscitar algo en ese cuerpo que lo fascina desde su lejanía, escribirlas es un acto siempre recomenzado, el mismo Joyce lo explica en texto: ‘Hay algo obsceno y lascivo en el propio aspecto de las cartas. Su sonido es también como el propio acto: breve, brutal, irresistible y diabólico’. La analogía entre carta y acto sexual es en él un modo de rodear cierto imposible, y cada vez que cae en la tentación de suprimir toda distancia llega a la desesperación. […] La sensibilidad y sensualidad católica de Joyce están en la brasa ardiente de estas cartas; él, que como bien se ha dicho, tenía a la teología como materia principal de sus pensamientos, al dirigirse a ella, piensa que todo puede ser dicho, incluso que no hay todo, ni el deseo ni el dolor se reprimen en tanto cosas despreciables como sucede en el puritanismo, encuentran un acento viril en este solista de las mil voces.”
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El Inca Garcilaso 160 páginasLos comentarios reales es un libro de carácter histórico-literario publicado en Lisboa en 1609 que describe la historia, las tradiciones y las costumbres del Perú antiguo, centrándose principalmente en la época de los incas. Está considerada como la primera gran obra de la literatura peruana y una de las más importantes del periodo colonial. Tuvo además mucha influencia en la historiografía hasta el siglo XIX, cuando empezó a cuestionarse su rigor como documento histórico. Consta de dos partes: una primera en la que se propone el imperio inca como modelo de sociedad y gobierno y una segunda en la que se describen la conquista del Perú, las guerras civiles posteriores entre los españoles y la instauración del virreinato en el país.
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Máximo Gorki La madre es la obra más célebre de Máximo Gorki, publicada en 1907 y considerada uno de los pilares del realismo socialista. La historia comienza tras la muerte de un obrero violento que había martirizado durante años a su esposa Pelagia Nilovna. De ese matrimonio nace Pavel, un joven reservado cuyo cambio de actitud desconcierta a su madre hasta que descubre su compromiso político: es líder socialista en la fábrica donde trabaja. A través de las reuniones que Pavel celebra en su casa, Pelagia entra en contacto con las ideas revolucionarias y con los compañeros de su hijo, a quienes acaba sintiendo como propios. Lo que al principio es miedo y rechazo, se transforma en conciencia y acción, en un despertar moral y político. Pelagia, símbolo del pueblo ruso oprimido, pasa de ser una mujer ignorante y sumisa —una vieja de cuarenta años, humillada por la pobreza y la violencia— a una combatiente por la libertad, capaz de romper las cadenas del miedo y la resignación. La madre encarna el despertar del pueblo ruso ante la injusticia social, y denuncia las instituciones del zarismo —el gobierno, la iglesia, la policía y el ejército—. Prohibida por la censura en su tiempo y luego ensalzada por el régimen soviético, la novela convirtió a Gorki en un referente literario universal y en varias ocasiones candidato al Premio Nobel de Literatura. -
George Orwell 118 páginasRebelión en la granja, publicada en 1945, es una novela corta satírica en la que el autor inglés George Orwell denuncia cómo el régimen soviético de Stalin corrompe las ideas del socialismo. La fábula presenta una revolución de unos animales de granja, liderados por los cerdos Napoleón y Snowball, que logran expulsar a los humanos y acaban convirtiendo su propio sistema de gobierno en una tiranía brutal. La novela se escribió durante la Segunda Guerra Mundial, pero no alcanzó popularidad hasta la década de los cincuenta.
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Luis Vélez de Guevara 100 páginasUn estudiante saca un diablo de la vasija en que un mago le había encerrado, y este, agradecido, lleva a su libertador por los aires y va enseñándole uno por uno el interior de las casas, cuyos techos levanta como si se tratara de casas de juguete, y así pueden contemplar a sus habitantes en la mayor intimidad, tal como son, con todos sus vicios y cualidades. El diablo Cojuelo (1641) es la obra más popular de Luis Vélez de Guevara y, según el hispanista norteamericano George Ticknor, se trata de la obra más picante y animada entre todas las sátiras en prosa de la literatura moderna.


