Información adicional
| Peso | 0,230 g |
|---|---|
| Dimensiones | 14 × 19,5 mm |
| Páginas | 170 |
| Formatos | Digital, Papel |
Cartas Selectas
Antes de mi partida, me habéis exigido palabra de escribiros, no una carta, sino tres o cuatro volúmenes de ellas. Tenéis razón; conocéis mi carácter ardiente y decidido, tratándose de las cosas más importantes, indolente cuando de las leyes se trata, amigo de dar; pero jamás amigo de dar poco. Ofrecí, y ya lo veis; a mi llegada a Bayona, comienzo a cumplir mi promesa.
No quiero pareceros modesto, señora; así que no me propongo disimular que las cartas que os dirija desde hoy, deben ver la luz pública. Confieso con la indiscreta franqueza, que según el carácter de aquellos que me rodean, me proporciona en unos tan buenos amigos, como encarnizados enemigos en otros; confieso, digo, que las escribo en esta convicción; pero ella, creedme, no alterará cosa alguna en la forma de mis epístolas. El público, en los 15 años que llevo con él de relaciones, no me ha abandonado en las diferentes sendas que he recorrido, y a veces trazado; me ha seguido por medio de este vasto laberinto de la literatura, desierto, siempre árido para los unos, selva siempre virgen para los otros. Todavía esta vez espero que me acompañará con su benevolencia ordinaria en el camino familiar y caprichoso por donde le hago señal de que me siga, y en el que ahora entro por primera vez.
Por otra parte, el público no perderá nada: un viaje como el que yo emprendo ahora, sin trazar ningún itinerario, sin seguir plan alguno, un viaje sometido, en España, a las exigencias de los caminos, en Argel, al capricho de los vientos; un viaje semejante no puede menos de hallarse maravillosamente a gusto en la libertad epistolar, libertad casi sin límites que permite descender a los pormenores más vulgares, elevarse a las más altas consideraciones.
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Antes de mi partida, me habéis exigido palabra de escribiros, no una carta, sino tres o cuatro volúmenes de ellas. Tenéis razón; conocéis mi carácter ardiente y decidido, tratándose de las cosas más importantes, indolente cuando de las leyes se trata, amigo de dar; pero jamás amigo de dar poco. Ofrecí, y ya lo veis; a mi llegada a Bayona, comienzo a cumplir mi promesa.
No quiero pareceros modesto, señora; así que no me propongo disimular que las cartas que os dirija desde hoy, deben ver la luz pública. Confieso con la indiscreta franqueza, que según el carácter de aquellos que me rodean, me proporciona en unos tan buenos amigos, como encarnizados enemigos en otros; confieso, digo, que las escribo en esta convicción; pero ella, creedme, no alterará cosa alguna en la forma de mis epístolas. El público, en los 15 años que llevo con él de relaciones, no me ha abandonado en las diferentes sendas que he recorrido, y a veces trazado; me ha seguido por medio de este vasto laberinto de la literatura, desierto, siempre árido para los unos, selva siempre virgen para los otros. Todavía esta vez espero que me acompañará con su benevolencia ordinaria en el camino familiar y caprichoso por donde le hago señal de que me siga, y en el que ahora entro por primera vez.
Por otra parte, el público no perderá nada: un viaje como el que yo emprendo ahora, sin trazar ningún itinerario, sin seguir plan alguno, un viaje sometido, en España, a las exigencias de los caminos, en Argel, al capricho de los vientos; un viaje semejante no puede menos de hallarse maravillosamente a gusto en la libertad epistolar, libertad casi sin límites que permite descender a los pormenores más vulgares, elevarse a las más altas consideraciones.
Cartas Selectas
| Peso | 0,230 g |
|---|---|
| Dimensiones | 14 × 19,5 mm |
| Páginas | 170 |
| Formatos | Digital, Papel |
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