«Y volviendo a nuestro Quijote, creo yo que las más de las desdichas del español son fruto de sus pecados, como las de todos los pueblos. Nuestro pecado capital fue y sigue siendo el carácter impositivo y un absurdo sentido de la unidad. Mientras otros pueblos se acercaron a éstos o aquéllos para explotarlos, en lo que sin duda cabe beneficio a la vez que explotación mutuas, nos empeñamos nosotros en imponer nuestro espíritu, creencias e ideales, a gentes de una estructura espiritual muy diferente a la nuestra. En Europa misma combatimos a éstos o a aquéllos porque tenían sobre tal o cual punto la idea, cuando resulta, en fin de cuenta, que nosotros no teníamos ninguna.»
Miguel de Unamuno.-
Julián B. Sorel 164 páginas "Los ensayos de [Julián B.] Sorel son un antídoto contra cualquier moralización de la historia y, también, contra cualquier determinismo que anule las opciones políticas en el pasado, el presente y el futuro de la isla. ¿Era inevitable que la historia de Cuba desembocara en el totalitarismo? La pregunta puede resultar ingenua, pero su recurrencia indica que el debate sobre el sentido de la historia nacional permanece abierto. No, no era inevitable. En 1958, las mejores y las peores tradiciones de la cultura política cubana (civismo y militarismo, pluralidad y exclusión, tolerancia e intransigencia, gradualismo y maximalismo, acuerdo y capricho, consenso y sobrebia...) estaban igualmente vivas". -
Ismael Martí “Si alguna vez has entrado en un lugar lleno de magia y misterio, sabrás que el Museo del Prado es así, ¡pero multiplicado por mil! Este museo no es solo un edificio enorme lleno de cuadros: es un cofre de historias escondidas, como esos baúles que aparecen en los cuentos, donde los héroes encuentran tesoros polvorientos y olvidados. Pero aquí los tesoros no son monedas ni joyas. ¡Aquí el tesoro es el arte! Y sus secretos están esperando a que tú los descubras. Y es que el Museo del Prado no es solo un museo, es una invitación a viajar por el arte, a otros mundos y otros tiempos. Aquí, entre sus paredes, puedes ser un explorador, un aventurero en busca de tesoros visuales y un detective de las historias ocultas en cada pincelada. Así que prepárate, porque esta no es una historia de museo aburrido, ¡nada de eso! Es un cuento de aventuras, de secretos que te harán sonreír y de descubrimientos que no creerás posibles”.Ismael Martí
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Miguel Catalán 268 páginasEl prestigio de la lejanía. Ilusión, autoengaño y utopía es el primer volumen del tratado Seudología, del filósofo y profesor Miguel Catalán, que reúne ya cinco volúmenes y, según el plan de su autor, debe llegar a los veintidós. Editorial Verbum, que publicó en 2012 el volumen IV de la Seudología, La creación burlada , emprende ahora la edición de los restantes libros, con el deseo de difundir el tratado completo, para que los lectores de todo el mundo puedan acceder a esta obra, única en su género y de imprescindible lectura. “Hace ya diez años que se publicó por primera vez este libro sobre la ilusión, cuando el tratado general sobre el engaño era poco más que un sueño de buhardilla. […] Cuando escribo estas líneas se han publicado los cuatro primeros tomos de Seudología, que indagan las huellas del engaño en dominios de la psicología, la antropología, la metafísica, la mitología y la religión. El volumen quinto, que concluye el dominio teológico, y el sexto, que se ocupa de la ética de la verdad y de la mentira, tienen prevista su aparición en los próximos meses. El autor aborda en estos días el primero de los cinco volúmenes, del séptimo al undécimo, que estarán dedicados a la mentira política. El resto, hasta completar los veintidós previstos en el plan de la obra, no pasan aún de esquemas que van dotándose de documentación previa. ”El primer tomo en aparecer y el primero en renovar su contenido es este que el lector tiene en sus manos. Precisaba de corrección, pues sus materiales más antiguos se remontan a 1990, cuando apareció en la revista El Basilisco un artículo sobre el contrapaso de Dante que luego formaría parte del capítulo V. En esta segunda edición de El prestigio de la lejanía publicada por Verbum he ampliado varias secciones que exigían mayor desarrollo y actualizado algunos datos; a cambio, he simplificado el estilo, suprimido minucias y redundancias, reducido el número de citas, notas y referencias y limpiado el texto de errores y erratas. Deseo y hasta creo que el lector encontrará en esta nueva versión un motivo para seguir leyendo los siguientes trabajos.”
Miguel Catalán
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126 páginas
La anciana se aleja a través del largo pasillo hacia la cocina y Liz aprovecha para, en puntitas de pie, acercarse al cuadro del unicornio y la muchacha. Aquella pintura tan realista a pesar de su tema, le parece más bien una ventana a un mundo fabuloso, a un cuento de hadas y seres mágicos.
Peculiar actualización de la fábula medieval de la princesa que es asediada por dragones y unicornios, El primer amor es una novela de iniciación, donde Liz, su protagonista, a punto de cumplir los quince años, esa edad frontera entre la infancia y la juventud, busca el amor y se enfrenta a conflictos que la harán madurar en muy poco tiempo. La amistad con Ada, una vecina muy especial, ayudará a Liz a enfrentar un contexto lleno de adversidades.
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Nicolás Maquiavelo 110 páginas «No es preciso que un príncipe posea todas las virtudes citadas, pero es indispensable que aparente poseerlas. Y hasta me atreveré a decir esto: que el tenerlas y practicarlas siempre es perjudicial, y el aparentar tenerlas, útil. Está bien mostrarse piadoso, fiel, humano, recto y religioso, y asimismo serlo efectivamente; pero se debe estar dispuesto a irse al otro extremo si ello fuera necesario. Y ha de tenerse presente que un príncipe, y sobre todo un príncipe nuevo, no puede observar todas las cosas gracias a las cuales los hombres son considerados buenos, porque, a menudo, para conservarse en el poder, se ve arrastrado a obrar contra la fe, la caridad, la humanidad y la religión. Es preciso, pues, que tenga una inteligencia capaz de adaptarse a todas las circunstancias, y que, como he dicho antes, no se aparte del bien mientras pueda, pero que, en caso de necesidad, no titubee en entrar en el mal». Bastaría solo ese párrafo para justificar la lectura de este clásico humanístico que va más allá de un simple recetario de la estructura interna del poder para ejercerlo porque en él se plasma también la experiencia de múltiples culturas en el arte de ser prudente y eficaz. -
Oscar Wilde 34 páginas Una golondrina despechada se despide tardíamente de su ciudad para emprender el vuelo hacia Egipto y escapar así del crudo invierno. En el vuelo previo al inicio de su viaje, la golondrina reposa en una estatua para pasar la noche, pero la estatua es muy especial. Es un príncipe recubierto en oro y adornado con joyas que le pide a la golondrina que ayude a las personas de la ciudad que sufren por la miseria. La golondrina accede un tanto aunque le duele despedazar a ese tierno y amable príncipe. -
Carlos Peinado Gil y Paula Vigil En la ciudad de Londres destaca una estatua dorada del Príncipe Feliz. Una solitaria golondrina, en su migración a Egipto, traba amistad con el Príncipe y descubre su secreto ¡El príncipe tan sólo desea evitar la miseria de la ciudad! ¿Conseguirán una estatua y una golondrina cambiar la situación de los más desfavorecidos? -
Mark Twain 232 páginas–Y si yo pudiera vestirme una vez, dulce señor, como vos vais vestido; tan solo una vez…
–¡Ah! ¿Te gustaría? Pues así será. Quítate tus andrajos y ponte estas galas, muchacho. Es una dicha breve, pero no por ello menos viva. Lo haremos mientras podamos y nos volveremos a cambiar antes de que alguien venga a molestarnos.
Pocos minutos más tarde, el pequeño Príncipe de Gales estaba ataviado con los confusos andrajos de Tom, y el pequeño Príncipe de la Indigencia estaba ataviado con el vistoso plumaje de la realeza. Los dos fueron hacia un espejo y se pararon uno junto al otro, y, ¡hete aquí, un milagro: no parecía que se hubiera hecho cambio alguno! Se miraron mutuamente con asombro, luego al espejo, luego otra vez uno al otro. Por fin, el perplejo principillo dijo:
–¿Qué dices a esto?
–¡Ah, Vuestra Merced, no me pidáis que os conteste! No es conveniente que uno de mi condición lo diga.
–Entonces lo diré yo. Tienes el mismo pelo, los mismos ojos, la misma voz y porte, la misma figura y estatura, el mismo rostro y continente que yo. Si saliéramos desnudos públicamente, no habría nadie que pudiera decir quién eras tú y quién el Príncipe de Gales.
El príncipe y el mendigo, editada por primera vez en Canadá en 1881 antes de ser publicada en los Estados Unidos en 1882, es la primera novela histórica de Mark Twain. Ambientada en 1547, cuenta la historia y aventuras de dos niños de apariencia física idéntica: Tom Canty, un mendigo que vive con su padre cruel en Offal Court, Londres, y el príncipe Eduardo, hijo de Enrique VIII de Inglaterra.
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Roberto G. Fernández 324 páginas España, América y el mundo, su realidad y sus “sueños”, caben en esta desopilante y vertiginosa novela en la que un heredero al trono español —Alfonso de Borbón y Battenberg (1907-1938), casado con la joven cubana Edelmira Sampedro y Robato— se dedica a una alocada vida en medio de escándalos y secretos que atañen a la familia real. Un tema absolutamente actual, cuyas raíces se remontan a los años treinta y sus consecuencias se extienden hasta el presente: la vida y peripecias de este aspirante a rey español y su entorno de mujeres peculiares, extravagantes pero verosímiles, son tratadas desde la ficción con imaginación yuna especial sensibilidad para describir las relaciones humanas y los extravíos de la monarquía. Se trata de una novela provocadora y cosmopolita, cuyos escenarios son Lausana, París, La Habana, Nueva York, y un siempre descacharrante y cálido Miami.Rafael Courtoisie
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Antoine de Saint-Exupéry 78 páginas He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos.Antoine de Saint-Exupéry
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Guion: Enrique Gallud Jardiel Ilustraciones: José Rubies 62 páginas Miré, fascinado, aquella aparición. No hay que olvidar que me encontraba a unas mil millas de distancia del lugar habitado más próximo y el muchachito no parecía ni perdido, ni muerto de cansancio, de hambre, de sed o de miedo. No tenía la apariencia de un niño perdido en el desierto a mil millas de distancia del lugar habitado más próximo…
