En 1987, la editorial Actes Sud publicó una rara novela de Nivaria Tejera. Su título, misterioso como pocos, era Fuir la spirale (Huir de la espiral) y aparecía, vertida al francés por Jean Marie Saint Lu, un año después de la primera reedición de Le Ravin (1958; El barranco, 1989), también en Actes Sud y en traducción de Claude Couffon […] En la contraportada, estas palabras del legendario editor Hubert Nyssen: “Esto no es una novela, ni un poema, ni una epopeya, ni tampoco un relato. Una obra difícil, hermética, enigmática. Y aterradora para quienes no soportan la insurrección del lenguaje. Para los otros, en revancha, de pronto, qué deslumbramiento”. No se equivocaba el siempre lúcido Nyssen: Fuir la spirale (Huir de la espiral) era un relato misterioso, donde se hablaba de “visiones giratorias”, de “noches uniformantes”, de “opacidades de abandono”, de “rotaciones laberínticas”, de “precipicios crepusculares”, de “delirios autónomos” y de “fantasmas incandescentes”. Todas, expresiones enigmáticas que, para colmo, aparecían dentro del discurso alucinado y, por momentos, angustiosamente lógicos, del personaje central: Claudio Tiresias Blecher […] Nivaria Tejera, formula, así, la metáfora del destierro como sendero fugitivo, como espiral en ascenso, que desemboca en la huida final de toda escritura. La transcripción de esa epopeya interior es la única salida del laberinto: el único modo de alcanzar la libertad en la errancia. RAFAEL ROJAS (Prólogo) Nirvaria Tejera Montejo(Cuba, 1929), poeta, ensayista y novelista, siempre transida de poesía su escritura, pertenece a la generación cubana del Cincuenta, donde sobresale entre Severo Sarduy, Guillermo Cabrera Infante y Heberto Padilla. Ha conocido el exilio de las dictaduras de Batista y del régimen castrista. Ha publicado cerca de una decena de libros de poesía y cuatro textos de narrativa: su obra canaria El barranco (1958, 1989) y la trilogía cubana Sonámbulo del sol (Premio Biblioteca Breve, 1971), Fuir la spirale (1987) y Espero la noche para soñarte, Revolución (1987, 2002). Esta es la primera edición español de Huir de la espiral.
-
Marco KunzEnsayo sobre los numerosos textos de géneros muy variados (libros de viajes, memorias, ensayos, entrevistas, etc.) que J. Goytisolo ha dedicado a la problemática migratoria a lo largo de más de cuarenta años. Ningún autor español ha escrito y reflexionado con la misma insistencia y perspicacia sobre los fenómenos migratorios en la historia de España y su importancia para las sociedades occidentales acuales.
-
Araceli Tinajero 170 páginasKokoro, una mexicana en Japón no es una crónica orientalista como tantas otras que se escribieron y se han seguido escribiendo sobre los “samurayes”, ya ultrapasadas y envejecidas. Tampoco es una memoria de viajes, que igualmente se apaga con la nostalgia. Tampoco nos quiere impresionar por su conocimiento de esa lengua y esa cultura “tan exóticas”, como lo hicieron siempre los viajeros occidentales. Nada de eso, este libro no está escrito con prepotencia ni tampoco con snobismo. No continúa la tradición del discurso orientalista y pintoresquista que hacen del otro el oscuro y ambiguo objeto del deseo.
Escrito en un lenguaje coloquial, tanto por la marca de la oralidad, como porque todo él es un largo coloquio en el cual se mezclan esos dos mundos, esas dos tradiciones, la azteca y la nipona, en sus aristas aún vivas y que se vivifican mutuamente desde el interior del espíritu y la intimidad. Por eso es muy afortunado el título, Kokoro, que explícitamente evoca el otro Kokoro, el de Lafcadio Hearn, los “ecos y nociones de la vida interior japonesa”.
JORGE RUEDAS DE LA SERNA (UNAM)
En este bello libro una joven nos habla de su vida en el Japón de los años 80. Conforme va comprendiendo la complejidad y profundidad del alma japonesa, se va descubriendo a sí misma y a su propia cultura. Este es un libro sutil y exquisito escrito con el kokoro (el corazón) de una joven espontánea y sincera.
KATO TAKAHIRO (Director, Centro de Estudios Latinoamericanos, Universidad Nanzan, Japón)
-
Federico Lanzaco SalafrancaGuillermo de Humboldt, filólogo y gran humanista alemán, llegó a proclamar que una lengua era “el espíritu del pueblo” que la habla. No consideraba sólo que cada lengua expresara o reflejara dicho espíritu popular, sino que “era” la viva encarnación del mismo. Si acogemos esta definición como un feliz hallazgo, de ahí se derivaría que la lengua japonesa es el espíritu del pueblo japonés. Así, si el pueblo japonés es ceremonioso en el trato, eso mismo ocurre con su lengua, donde existen varios niveles de cortesía para decir una misma cosa. Si los japoneses son amantes de la naturaleza desde su infancia, la lengua japonesa tiene numerosas palabras para la lluvia, los vientos, la alternancia de las estaciones climáticas. Si la cultura japonesa convierte muchas actividades en arte –como la ceremonia del té, el arreglo floral, el tiro con arco…– es porque a su vez la lengua japonesa vive en simbiosis permanente con el arte.
Existe un tópico entre nosotros los occidentales, según el cual la lengua japonesa es muy difícil. Y nos resulta difícil al compararla con nuestra propia lengua, que es la que nos parece “normal”. Yo diría que si nos desprendemos de prejuicios, seremos capaces de ver en la lengua japonesa una admirable transparencia y sencillez. Y para aprenderla sólo necesitamos constancia y un ánimo abierto, aunque admito que lo difícil en el idioma japonés es su escritura pero nos puede ayudar mucho a dominar la lengua oral. Federico Lanzaco hoy con su excelente libro nos brinda una condensación preciosa de su larga experiencia de Japón y trato con japoneses. No puede desvelarnos todo lo que dicen, pero sí las claves maestras de acceso a su fascinante mundo.
FERNANDO RODRIGUEZ-IZQUIERDO Y GAVALA, Universidad de Sevilla
-
Federico Lanzaco Salafranca 152 páginasAunque puede parecer que a algunos occidentales no les resulte atractivo el perfil del hombre japonés, protagonizado tanto por la agresividad del samurai clásico como por el hombre de negocios contemporáneo casado con la empresa; en cambio, sí parece también ser un hecho real el profundo atractivo que sienten los varones occidentales hacia la mujer japonesa.
El fenómeno del “japonismo” a finales del siglo XIX descubrió a Occidente la fascinante belleza de las geishas, protagonistas de los grabados ukiyoe de los maestros de la época Edo.Y así nos ha llegado hasta hoy la sugestiva belleza de la mujer japonesa envuelta en una neblina iridiscente, semiescondida en sus exquisitos kimonos, adornada de pomposos peinados y frágiles abanicos...
Las preguntas que se hace el autor hoy son: ¿la mujer japonesa es realidad o mito?, ¿cuál es su perfil auténtico?, ¿dónde reside el tópico, la fantasía o la autenticidad de la mujer japonesa? En un estilo claro, interesante y vivo, enriquecido con experiencias personales insólitas de la sociedad japonesa actual, vamos descubriendo un esbozo del misterio del eterno femenino japonés, a través de la fascinante historia del País del Sol Naciente, que ha cautivado tantos corazones.
--
"En conclusión, un muy recomendable libro para los amantes de la cultura japonesa y, en general, para los estudiosos de la situación de la mujer a lo largo de la historia. Encontrarán un magnífico esbozo de lo que ha significado esa mitad de la sociedad llamada o denominada <> para una cultura como la japonesa, que como básicamente la totalidad de las existentes, durante largo tiempo la ha vilipendiado y herido pero ha necesitado de manera inevitable de su condición. Este libro nos lleva a observar la huella e influencia que ha ejercido la mirada femenina en esta cultura milenaria, siendo su carácter de una importancia fundamental para el desarrollo mismo de Japón desde sus inicios hasta el contradictorio Japón actual lleno de contrastes".
Cristóbal Vergara Muñoz [Fragmento de CulturaMás , Noviembre de 2012]
-
Alfredo Pérez AlencartCuando no pinto, leo. Devoro libros porque alimentan mi imaginación; sobre todo libros de poesía: haikus japoneses, Juan de la Cruz, Cernuda En mi estudio lleno de cuadros y libros mancho poemas con colores que acaban siendo soporte de pinturas. Encontré mi medio de expresión en el Sumi-e y de la mano de mi maestro Kousei Takenaka. Aprendí que es más importante el proceso que la meta. Y llegué a la conclusión que la pintura china y japonesa son lo mismo que la pintura de Velazquez: no hay diferencia. Las modas no son determinantes. Busco vivir Pintura, respirar Pintura, Ser Pintura.
A. P. ALENCART (Puerueruerto Malaldonado, Pererú, 1962)Callar para aprender: ésa es la actitud del poeta que luego invoca y da testimonio al rojo vivo. Ver las vigas en su propio ojo: así el sentimiento de quien no se enreda en largos murmullos. Hace años cuando mi hermana y mis sobrinos tuvieron que vivir en Japón me acerqué a un lejano surtidor (Oriente) y emprendí este viaje íntimo, de préstamos (sin mimetismos) y donaciones (sin vanagloria). La raíz de mi pequeño jardín es el haiku, pero la órbita es libérrima: así lleno la copa con savias que se vuelven pura combustión en el corazón del ser humano, imán primero y último de mi prensada poesía.
-
María del Carmen Artigas 349 páginasEsta Segunda antología sefaradí viene a ampliar el cuerpo de textos recuperados por la investigadora María del Carmen Artigas en Antología sefaradí: 1492-1700 (Verbum, 1997). Este volumen lleva como subtítulo “Continuidad cultural”, no sólo porque algunos de los autores transcritos parecerían haber escrito desde España, sino porque en Amsterdam, Amberes, Venecia y Londres, donde continuaban escribiendo, late en ellos una voluntad de proseguir la tradición cultural en la que habían vivido ellos o sus antepasados. Los tratados seleccionados muestran una gran variedad de temas: religiosos, éticos, apologéticos, literarios, panegíricos, litúrgicos y filosóficos, pero también los hay de carácter secular y erótico picaresco, a imitación de Quevedo.
Los autores recogidos en este volumen son Abraham Pereyra, Joseph Penso de la Vega, Isabel Correa, Mosé Altarás, David Nieto, León Hebreo, Jeudáh León de Joseph Pérez y Manuel de Piña. Se añaden los elogios a Abraham Núñez Bernal recogidos por Jacobo Bernal y las Reglas de la Comunidad de Londres (1709).
-
Francisco Joaquín Cortés García 52 páginasLo que aquí encontramos no son tres mujeres sino toda una galaxia comprimida en pocas páginas y muchos versos perfectamente ordenados; versos que a veces se afilan como cuchillos; versos que saben de naturaleza (de sal, de ciudades, de amanecer); versos que, en definitiva, saben de feminidad y también de pérdida. Pero insisto: lo que aquí encontramos no son tres mujeres sino un solo hombre que las mira atento para poder cazar las palabras exactas que las definan. Y esas palabras son varias, y se repiten a lo largo de los zigzagueantes textos como si de una invocación se tratara: pájaro, hormiga, luna, piel, mar, mar, mar. (Luna Miguel).
Reseña sobre Tres mujeres en La Voz de Almería: http://www.lavozdealmeria.es/vernoticia.asp?IdNoticia=47832&IdSeccion=5 -
Alicia Guerra de Aranguiz 254 páginas"Rotundo este libro como su título indica. Alicia Guerra ha escrito una novela que es el valiente testimonio de una mujer que ve frustrado su matrimonio. El argumento es un carrusel, complejo y envolvente, que siempre nos muestra a una protagonista batalladora. Se trata de un personaje, no dibujado, sino labrado a fuego en el papel. Con el recurso de un lenguaje acorde, cuajado de brío narrativo, sin tecnicismos ni adornos, Alicia Guerra sobrecoge desde la primera página. Su estilo es ágil, directo y desbordante de acción. Relata con pasión la realidad, sin atenuantes, como si estuviera escribiendo sin respirar."
-
Raquel RomeuEste volumen reúne diez ensayos sobre otras tantas escritoras cubanas. Tres de ellas –Gertrudis Gómez de Avellaneda, Juana Borrero y Mercedes Matamoros- desarrollan su escritura entre la segunda mitad y finales del siglo XIX y son, a su manera, exponentes de la quiebra de una tradición mutiladora. Las tres siguientes –Lydia Cabrera, Dulce María Loynaz y Renée Méndez Capote-, en muchos sentidos transgresoras cada una de ellas, dan a conocer lo más sustancioso de su obra en la primera mitad del siglo XX. La narradora Hilda Perera y la poeta Amelia del Castillo, autoras contemporáneas, dan testimonio de esa desgarradora alteridad que concede del exilio. Por último, Zoé Valdés y Daína Chaviano expresan en su escritura provocadora algunos de los más urgentes reclamos de las jóvenes autoras cubanas.
-
Marisol Perales 92 páginas A Belén por la autopista presenta al público infantil una colección de poemas y teatrillos de Navidad que han nacido gracias a la experiencia docente de la autora. Los niños encontrarán un universo cercano con referencias a personajes de los cuentos clásicos y de la televisión, como Bob Esponja, Los Tres Cerditos, La Caperucita Roja, entre otros. El libro propone un acercamiento literario divertido en el que seguir creciendo y fomentando el interés por la lectura, además de una experiencia lúdica para aproximarse al lenguaje poético contemporáneo; descubrir sentimientos y sensaciones; centrar la atención; aprender el lenguaje de los gestos; enriquecer el vocabulario; mejorar la elocución, pronunciación y entonación; adquirir valores; ejercitar la memoria; despertar la imaginación, la fantasía y la creatividad; descubrir el poder y la magia de las palabras. “El talento de Marisol Perales –al igual que el de su hermano, el cantautor José Luis Perales- nace de la infancia en un pueblo de Cuenca, rica en experiencias y nutrida por la voz popular. Estos poemas y teatrillos de Navidad trascenderán por continuar dignamente la tradición lírica castellana, proyectándola al futuro desde el sentir contemporáneo y enarbolando la sensibilidad infantil.”LUIS RAFAEL
Presentación del libro en Librería El Tranvía de Madrid -
Beatriz Morales-Rosado 66 páginas Un estallido metáforas confesionales mueve el verbo activo de la poesía de Beatriz Morales-Rosado, llevando al lector hacie la recuperación del espacio de un amor infinito. El ritmo estructural , mediante el cual la voz poética construye un Eros de explosión vital, enlaza a los lectores con imágenes sensoriales cuyo propósito es la especialización temporal de una seducción, en donde no hay lugar al pasado; y el presente catapulta hacia el futuro. Esta voz poética construye el sensorium de los espacios y los tiempos de la pasión: eros/tanatos; agua/mar/playa; memorias/distancias/recuerdos; exilio.
