Trazar las líneas fundamentales de lo que ha sido la evolución de la lengua en América y en Canarias ofrece un gran atractivo para los lingüistas e interesados en general, ya que de esta forma adquierene mejor comprensión no sólo la realidad lingüística actual de las regiones contempladas en esta obra, sino también las peculiaridades del proceso de expansión del castellano a partir del siglo XV en adelante.
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Araceli Rico 124 páginas Existe una larga tradición hispanoamericana de cuentos y relatos breves. Con raíces en el cuadro de costumbres decimonónico, tomaron múltiples formas (leyendas, tradiciones, etc.), permitiendo al autor una libertad creativa sin par. Araceli Rico, por su gusto y talento por la recreación de ambientes –como en su saga mexicana, Tronco sin ramas–, encuentra en este género el lugar perfecto para su escritura. El tema central de los doce relatos de Rico es el espejo, tema de gran importancia literaria, artística y mitológica, ya que bien pudo haber sido el propio Narciso quien inventó el primer retrato pictórico. Un caballero de la Edad Media, Quetzalcóatl, Sor Juana Inés de la Cruz, Salomé, amigos en Milán, entre otros personajes tan diversos de este libro, nos invitan a un viaje por el espacio y el tiempo, un viaje poco narcisista ya que el reflejo en el espejo es más bien el de sus dudas y angustias. Narrados con un estilo a la vez condensado y florido, con múltiples referencias pictóricas, los relatos de Araceli Rico son interrogaciones personales en las que la vida es siempre una lucha, viajes interiores que parecen resumir el epígrafe de Borges elegido por la autora: “No sé cuál es la cara que me mira cuando miro la cara del espejo…” Un espejo que nos habla, nos engaña, multiplica el espacio, un espejo que atravesamos a veces para ir más allá de la realidad, como en los cuentos de hadas. Y, como en los cuentos de hadas, esta experiencia literaria y vital nos hace crecer. (Jean-Michel Wissmer). -
Evelio Domínguez 184 páginas"La décima es la estrofa por excelencia de la tradición poética popular cubana, si bien autores como E. Florit, N. Guillén, M. Brull o Lezama Lima también la han cultivado. Sobre esta estrofa el autor se ha planteado de manera argumental y estructural el desarrollo de su novela. Conviven en el texto tanto los registros líricos como los narrativos y expositivos con la misma adecuación que los exigidos por el género. Superando su obra anterior, Puerta Dorada (320 estrofas), Domínguez nos sorprende por la extensión de temas, escenarios y hablas de la vida campesina cubana".
Pío E. Serrano
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Nilo PalenzuelaPara apreciar el valor del libro de Nilo Palenzuela, es necesario recordar que la revista mexicana El Hijo Pródigo (1943-46) comenzó a editarse cuando ya habían desaparecido otras muy vinculadas al exilio español como Taller, Romance o España Peregrina, aunque el espíritu de esta última seguía animando Cuadernos Americanos. Según ha quedado expuesto en los trabajos de José Luis Abellán y Francisco Caudet (a quien Palenzuela remite justamente en su prólogo), el americanismo edénico, inducido por el aparente hundimiento cultural europeo y por aquella lógica apocalíptica que esgrimía Juan Larrea con tanta contundencia como ingenuidad, sonaba en Cuadernos Americanos muy poco acorde con las inquietudes reales de los intelectuales mexicanos. Así surgió El Hijo Pródigo, impulsada por Xavier Villaurrutia, Samuel Ramos y Octavio Paz, y bajo la dirección de Octavio G. Barreda.
La participación de los exiliados españoles en El Hijo Pródigo fue muy considerable, pero nunca determinante. Esa circunstancia facilitó el desarrollo de aquella publicación al margen de las inevitables tensiones emocionales e ideológicas que habían dado nervio a las revistas donde hubo de canalizarse el torrente de creatividad favorecido por la república española y enfangado y ahuyentado por el régimen franquista. El libro de Nilo Palenzuela se centra en las páginas que aportaron a aquella revista los intelectuales "trasterrados" en tanto que filósofos, poetas, críticos, traductores, sin el valor añadido de estar prolongando fuera de España lo que ellos consideraban, con tanto derecho, la verdadera cultura española.
Sin embargo, históricamente considerado, ese valor es innegable. El interés del libro que comentamos radica precisamente en destacar el alcance y la densidad de los trabajos que seguían realizando quienes ya vislumbraban su futuro profesional al margen de nuestro país. Pero Palenzuela no se limita a dar constancia o a describir, sino que "participa" en el trasiego de ideas: discrepa de Pedro Salinas a propósito de la poesía de Altolaguirre, amplifica la vibración demoniaca de la poesía según José Bergamín o subraya la saludable insolencia con que el humor de Max Aub irrumpía en el ambiente de los exiliados, tan cerca siempre del ensimismamiento.
Adoptando esa forma clásica de discurrir que consiste en ensayar sobre lo ensayado, el autor pasa de un tema a otro con agilidad: por momentos se diría que Palenzuela escribe para un Hijo Pródigo de hoy. Esa virtud, no exenta de amenazas —dispersión, visión fragmentaria—, se pone de relieve sobre todo en los capítulos dedicados a Luis Cernuda, David García Bacca y María Zambrano, que entonces se encontraban en tramos fundamentales de sus respectivas trayectorias. Cernuda aún vivía en Escocia, y desde allí colaboró en la revista con su poema "Quetzalcóatl" —compuesto años antes de pisar México por primera vez— y otros escritos teóricos en los que se aprecia cómo la asimilación de la lírica inglesa lo alejaban de la estética juanramoniana (el futuro "Premio Nobel de los exiliados" le respondió, en la misma revista, a su estilo airado y luminoso). Y tanto García Bacca como María Zambrano reflexionaban sobre las relaciones entre filosofía y poesía por derroteros que, según destaca Palenzuela, suponían una derivación crítica y fértil de la escuela filosófica formada en torno a Ortega.
Uno de los máximos discípulos de Ortega, José Gaos, aparece en la revista con motivo del debate sobre Juan de la Cruz que, organizado poco antes por la editorial Séneca, fue publicado por El Hijo Pródigo, y que Palenzuela nos ofrece como sustancioso colofón de este libro. El filósofo español estaba ya integrado en el ambiente académico mexicano, lejos de una España que, como él mismo dijo, era "la última colonia que permanecía colonia de sí misma, la única nación hispanoamericana que del común pasado imperial quedaba por hacerse independiente". A propósito del poeta carmelita, el diálogo que entablan Gaos, José Vasconcelos, Octavio Paz, Eduardo Nicol, D. García Bacca y José Bergamín, entre otros, muestra la distancia entre la amplitud de miras del pensamiento ejercido a la intemperie y la miopía oronda con que se pontificaba en la España de entonces, donde alguien como Giménez Caballero se atrevía a afirmar: "El ensayo es un género nacido a la literatura cuando el tratado teológico y dogmático de nuestra edad de oro decaía. Nosotros hemos reaccionado salvadoramente contra ese género tan liberal, tan encantador y tan maléfico que ha sido el ensayo". Hoy resulta absolutamente vacía de interés la religiosidad militante de aquella autoproclamada "Nueva España", y sin embargo las cuestiones debatidas por aquel grupo tan heterogéneo —creyentes y no tanto, o no en el mismo dios, y no creyentes— siguen participando del ensayo interminable acerca de los orígenes del misticismo y la poesía. De la misma forma, una revista tan oficialmente hispánica como Escorial, con sus buenas intenciones erizadas de límites, nos parece hoy sometida sin remedio a lo más paralizante de nuestra historia, mientras que su contemporánea El Hijo Pródigo sigue haciendo historia en la lectura actual.
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Yi In-Hwa 312 páginas El Imperio Eterno se asoma a uno de los grandes misterios de la historia coreana. En 1762 el rey Yongjo ordenó la muerte de su hijo, el príncipe Sado. ¿Qué lo impulsó a cometer tan terrible crimen? O el príncipe había enloquecido y la razón de Estado exigía su desaparición, o bien su agudo sentido político lo proyectaba como un peligro para la dinastía. Cualquiera que fuera la razón, fue víctima de un complot urdido por sus enemigos, la facción conocida como la Antigua Doctrina. La novela transcurre durante 24 horas de un día de invierno de 1800. Su escritura se ajusta al modelo de las novelas de misterio. El propio autor lo reconoce: “utilicé los motivos y las técnicas narrativas de las novelas de misterio, como El nombre de la rosa de Humberto Eco, El sabueso de los Baskerville de Conan Doyle, Las hazañas de Sherlock Holmes de John Dickson Carr y Tres cuentos chinos de Robert Van Gulik”. La extraña muerte de un empleado de la Biblioteca Real desata una serie de de inesperados conflictos filosóficos y políticos entre los letrados de la corte y el rey. La búsqueda desesperada de un documento clave, robado de la mesa del bibliotecario asesinado, se convierte en el eje conductor de la trama. En un momento en que la corona trata de consolidar la autoridad de la monarquía, enfrentada a las peligrosas conspiraciones de las distintas facciones burocráticas y en que las ideas occidentales comienzan a infiltrarse en la sociedad coreana, esta novela nos adentra en la apasionante historia y la rica cultura de la Corea de finales del siglo XVIII. -
Anónimo 72 páginasLa vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades (más conocida como El Lazarillo de Tormes) es la primera novela picaresca de la literatura española y una de las más populares de su historia. El Lazarillo de Tormes, publicada en 1554, es un esbozo irónico y despiadado de la sociedad del momento, de la que se muestran sus vicios y actitudes hipócritas, sobre todo las de los clérigos y religiosos. Hay diferentes hipótesis sobre su autoría.
Dado el contenido y la tesis de la obra, probablemente el autor fue simpatizante de las ideas erasmistas. La novela estuvo prohibida hasta 1537 y la Inquisición la incluyó dentro del Índice de libros prohibidos. Después se autorizó su publicación con la omisión de los capítulos más críticos (en los que Lázaro se asienta con el fraile de la Merced y el buldero) y la censura de algunos párrafos donde se criticaba al clero con especial dureza. Hasta el siglo XIX no se publicó la versión completa, que ahora presentamos en esta edición.
Ambientada en la España del siglo XVI, bajo el reinado de Carlos I de España y V de Alemania, durante el apogeo del imperialismo español iniciado por los Reyes Católicos con la conquista de América, el tema principal de El Lazarillo de Tormes es moral, y supone una crítica feroz al falso sentido del honor y a la hipocresía, que solo sirve a los poderosos mientras que los pobres (representados por Lázaro) pasan hambre y miseria. Uno de los mensajes de la novela es el despertar de Lázaro a la vida real, donde aprende que para progresar hay que aparentar ser virtuoso, pero no serlo.
El Lazarillo de Tormes se escribió entre narraciones caballerescas idealizantes y epopeyas pastoriles propias del Renacimiento, por lo que supuso una auténtica ruptura con estos estilos, al contar una epopeya del hambre y la subsistencia a través del ingenio. Su anónimo autor, crea así un nuevo género literario, la novela picaresca, caracterizada por la narración en primera persona, la inclusión del realismo y la visión pesimista y desengañada del mundo.
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Luis Alberto Hernando Cuadrado Un texto imprescindible para estudiantes de Derecho, los profesionales vinculados al el mundo jurídico y para todo lector interesado en conocer las peculiaridades y precisiones del lenguaje jurídico. El texto se articula en cinco partes: 1. MORFOSINTAXIS: Breve repaso de las formas y las funciones de los componentes gramaticales expuestas desde el punto de vista de su articulación en el lenguaje jurídico. 2. LEXICOLOGÍA Y SEMÁNTICA: Compuesta por un claro estudio del vocabulario técnico, semitécnico y general del lenguaje jurídico. Apartados sobre la jerga del hampa y los delincuentes, la formación de palabras, la interpretación del sentido y los errores terminológicos frecuentes, entre otras. 3. TEXTOS LEGALES Y DISPOSICIONES ADMINISTRATIVAS : Un estudio pormenorizado y ejemplificado de las normas jurídicas de mayor rango, sus estructuras y secciones. A) La LEY (Constitución Española de 1978, leyes orgánicas y ordinarias; decretos-leyes y decretos legislativos). B) Las DISPOSICIONES ADMINISTRATIVAS (Real Decreto, Orden Ministerial y Resolución). 4. ESCRITOS PROCESALES: Exposición y análisis del contenido y estructura de los Escritos Procesales (Demanda, Denuncia, Querella, Auto, Providencia, Sentencia, Exhorto, Suplicatorio, Mandamiento, Oficio, Notificación, Citación, Emplazamiento, Requerimiento, Edicto, etc.). 5. DOCUMENTOS NOTARIALES: Exposición y análisis del contenido y estructura de la Escritura Pública y del Acta Notarial. El texto se completa con una extensa Bibliografía y un Índice de Voces y Expresiones estudiadas. -
David Cortés 196 páginasEl libro de los regresos es un texto de expresión sobria, contenida. El autor ha sabido equilibrar una voz íntimamente pudorosa con una escritura ardiente que la consagra. Los territorios del poeta: el amor, su desconsuelo y su gloria; la infancia, palpitante memoria, reino y exilio; y una sostenida reflexión sobre la poesía, incertidumbre y plenitud.
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Jesús Moreno Sanz 1754 páginas María Zambrano no ha vendido su alma a la Idea, ha protegido su esencia única colocando la experiencia de lo Insoluble por encima de la reflexión sobre ello, ha dado en suma un paso más allá de la filosofía… Para ella, nada es verdad salvo lo que precede o lo que sigue a lo formulado, únicamente el verbo que se hurta a las trabas de la expresión o, como ella misma ha dicho magníficamente, “la palabra liberada del lenguaje” […] Un fuego interior que se oculta, un ardor que se disimula bajo una resignación irónica: todo en María Zambrano desemboca en otra cosa, todo implica un matiz de más allá, todo. […] ¿Quién como María Zambrano, yendo al encuentro de nuestras inquietudes, de nuestras búsquedas, posee el don de dejar caer el vocablo imprevisible y decisivo, la respuesta de prolongaciones sutiles? De ahí que quisiéramos consultarla en los momentos cruciales de una vida, en el umbral de una conversión, de una ruptura, de una traición, en la hora de las últimas confidencias, graves y comprometedoras, para que nos revele y explique a nosotros mismos, para que nos dispense, por así decirlo, una absolución especulativa, y nos reconcilie tanto con nuestras impurezas como con nuestros callejones sin salida y nuestros estupores.(E. M. Cioran)
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Gonzalo García Bustillo 232 páginasUn ser del pleistoceno, con sus colmillos curvados, se arrodilla en las arenas del Nilo, cena en "La tour d´Argent" de París, se regocija en las calles de La Habana vieja y busca la eternidad en los llanos de Venezuela. Se trata de un animal fabulado que, partiendo de una lejanía de milenios, acosa nuestra existencia cotidiana, aparece y desaparece, desafía los cielos y los mares, pone a prueba nuestros sueños y se extravía por los caminos del azar. Esto es posible gracias a la palabra fundadora de Gonzalo García Bustillos, porque el mamut/volviendo la mirada / nombra las cosas.
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VV.AA 488 páginasEste volumen recoge los textos que fundaron la posición universal del autor del Quijote y de esta obra. Tal reconstrucción cervantista centrada en los textos españoles de la Ilustración neoclásica, desde Mayans o Eximeno, Jovellanos o Forner, pero también otros escritos de la gran tradición europea, como los de Bowle, Addison y Johnson que representan el testimonio de la muy temprana crítica inglesa, para concluir, ya a comienzos del XIX con el excepcional homenaje de los idealistas y románticos alemanes. ANALES CERVANTINOS, VOL. XL, PP. 335-400, 2008. ISSN: 0569-9878 Antonio Rey Hazas y Juan Ramón Muñoz Sánchez (eds.), El nacimiento del cervantismo. Cervantes y el Quijote en el siglo XVIII, Madrid, Verbum, 2006, 487 pp. Los editores de esta antología de textos sobre Cervantes y el Quijote en el siglo XVIII comienzan su trabajo confesando el poco entusiasmo que en principio les producía tener que trabajar con materiales de esa época, debido a los prejuicios que aún existen sobre la literatura del Siglo de la Ilustración. Sin embargo, confiesan que, pronto, ese desánimo se convirtió en «entusiasmo» al conocer la importancia de las aportaciones que aquella centuria hizo al conocimiento de la obra y la vida del mayor escritor español. Tras los trabajos realizados por pioneros como Cotarelo y Mori y, más cerca en el tiempo, Francisco Aguilar Piñal y otros, este libro es un excelente compendio y estado de la cuestión para comprender las características y derroteros de un estudio que conoció en el Setecientos su despegue. Unas veces entendido como sátira de la literatura caballeresca, otras como instrumento de crítica, y otras como la primera novela moderna, el Quijote se convierte en el siglo XVIII, y no solo en España, en uno de los espacios de reflexión sobre los tiempos modernos. Dentro de nuestras fronteras pronto se empiezan a dar los pasos para intentar comprender una obra que, además, en el sentir de muchos, es la expresión de los valores españoles, aunque otros la consideraran una burla de esos valores. Como se sabe, uno de los momentos más importantes en la historia de la interpretación de la novela lo constituye la biografía de Mayans, publicada en 1737, aunque hubo otras iniciativas institucionales importantes. En todo caso, aunque se dieron actuaciones institucionales previas, la aceptación de la obra como emblema de la cultura española recibe un espaldarazo cuando la Real Academia Española hace la edición de 1780 y asume así al autor y a su obra. En la edición, además de cuidar el texto y limpiarlo de impurezas, sin conseguirlo, y además de incorporarle importantes estudios preliminares, participaron los mejores artistas y grabadores del momento. Puede verse el proceso de elaboración en reciente libro coordinado por Elena de Santiago, De la palabra a la imagen: el Quijote de la Academia de 1780 (2006). Se iniciaba la conversión de Cervantes en poeta nacional, como sucedía en los diferentes países europeos con otras figuras que desde entonces se convirtieron en las cumbres de sus respectivos Parnasos. Los estudios sobre Cervantes y sus obras no hicieron más que crecer en el siglo, llegando a ser objeto de pirateo investigador, apropiación indebida y polémica saber quién fue el descubridor de la partida de bautismo del autor alcalaíno, episodio sobre el que se detienen los antólogos, tras las investigaciones de José Luis Pensado y Antonio Mestre. Ese y otros aspectos se estudian en otro libro aparecido en 2006, El Quijote en el Siglo de las Luces, trabajo de conjunto dirigido por Enrique Giménez. El libro de Rey Hazas y Muñoz Sánchez se inicia con un estudio preliminar que da cuenta de la historiografía cervantina en el siglo, deteniéndose en las figuras señeras de Mayans, John Bowle, Vicente de los Ríos, Eximeno y algunos otros. Antonio Eximeno responde al recrudecimiento de la corriente crítica del Quijote, que hacía sangre de los errores y despistes cervantinos, algo que se había empezado a destacar, en el siglo, en los tiempos de Montiano y Nasarre, si bien, como se sabe, es cosa antigua. Quizá habría sido interesante, por completar esa línea crítica que en el XIX tuvo su desarrollo, que, en la selección antológica, se hubieran incluido algunas de las páginas que Nicolás Pérez dedicó a este asunto en 1805, en su libro El Anti-Quijote, obra crítica contra la excelente novela de Don Quijote de la Mancha, de la que solo apareció un tomo, a pesar de los seis que anunciaba su autor. La selección antológica se divide en dos partes: una, de «textos completos»; otra, de «textos breves o fragmentarios». En el primer grupo se presentan la biografía de Mayans, el prólogo de Nasarre a las comedias de Cervantes, la carta de John Bowle, el juicio crítico de Vicente de los Ríos, el discurso número sesenta y ocho de la revista El censor y la apología de Eximeno. En el segundo figuran obras o fragmentos de Addison, Montiano y Luyando, doctor Johnson, Martín Sarmiento, Tomás de Iriarte, Cadalso, Juan Antonio Pellicer, Juan Andrés, Juan Pablo Forner, Masson de Morvilliers, Jovellanos, Leandro Fernández de Moratín, Schiller, Friedrich Schlegel y Schelling. Ya se sabe que toda selección implica dejar fuera unos textos y elegir otros, y que todo depende de quién la haga y de los criterios de que se sirva. Pero creo que los que recoge este libro permiten al lector tener una recopilación útil, que da una buena panorámica de las líneas de investigación y de los intereses de los autores del siglo XVIII, puesto que, además, como se ha visto, los antólogos no se reducen al territorio ni a la lengua española, y ofrecen aportaciones de ingleses y alemanes, que fueron quienes mejor entendieron la novela, ya que los franceses, en su mayoría, pensaban que el Quijote de Avellaneda era superior al de Cervantes. (Sobre el mundo inglés, puede verse el trabajo de Diego Martínez Torrón y Bern Dietz [eds.], aparecido en 2005, Cervantes y el ámbito anglosajón). El nacimiento del cervantismo permite profundizar en los diferentes aspectos que se trataron en la época, en muchas ocasiones por primera vez, al tiempo que sirve para darnos cuenta de que no todo comienza en el siglo XIX, con el Romanticismo o el Realismo; que sin los hombres que trabajaron en la centuria anterior no se podría haber avanzado como se hizo. El prejuicio y el estigma, al que se referían Rey Hazas y Muñoz Sánchez, deberían desaparecer y trabajos como este suyo contribuyen a ello.
JOAQUÍN ÁLVAREZ BARRIENTOS Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
