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  • Javier Medina 232 páginas

    Trazar las líneas fundamentales de lo que ha sido la evolución de la lengua en América y en Canarias ofrece un gran atractivo para los lingüistas e interesados en general, ya que de esta forma adquierene mejor comprensión no sólo la realidad lingüística actual de las regiones contempladas en esta obra, sino también las peculiaridades del proceso de expansión del castellano a partir del siglo XV en adelante.

  • Comfort Pratt

    Estudio lingüístico sobre una pequeña comunidad hispanohablante en EE UU desde su fundación por los primeros colonos españoles hasta la actualidad. Sus características fonológicas, morfológicas, sintácticas y léxicas.

  • Araceli Rico 124 páginas Existe una larga tradición hispanoamericana de cuentos y relatos breves. Con raíces en el cuadro de costumbres decimonónico, tomaron múltiples formas (leyendas, tradiciones, etc.), permitiendo al autor una libertad creativa sin par. Araceli Rico, por su gusto y talento por la recreación de ambientes –como en su saga mexicana, Tronco sin ramas–, encuentra en este género el lugar perfecto para su escritura. El tema central de los doce relatos de Rico es el espejo, tema de gran importancia literaria, artística y mitológica, ya que bien pudo haber sido el propio Narciso quien inventó el primer retrato pictórico. Un caballero de la Edad Media, Quetzalcóatl, Sor Juana Inés de la Cruz, Salomé, amigos en Milán, entre otros personajes tan diversos de este libro, nos invitan a un viaje por el espacio y el tiempo, un viaje poco narcisista ya que el reflejo en el espejo es más bien el de sus dudas y angustias. Narrados con un estilo a la vez condensado y florido, con múltiples referencias pictóricas, los relatos de Araceli Rico son interrogaciones personales en las que la vida es siempre una lucha, viajes interiores que parecen resumir el epígrafe de Borges elegido por la autora: “No sé cuál es la cara que me mira cuando miro la cara del espejo…” Un espejo que nos habla, nos engaña, multiplica el espacio, un espejo que atravesamos a veces para ir más allá de la realidad, como en los cuentos de hadas. Y, como en los cuentos de hadas, esta experiencia literaria y vital nos hace crecer. (Jean-Michel Wissmer).
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  • El héroe del espigón

    Desde: 6,00  IVA inc.
    Evelio Domínguez 184 páginas

    "La décima es la estrofa por excelencia de la tradición poética popular cubana, si bien autores como E. Florit, N. Guillén, M. Brull o Lezama Lima también la han cultivado. Sobre esta estrofa el autor se ha planteado de manera argumental y estructural el desarrollo de su novela. Conviven en el texto tanto los registros líricos como los narrativos y expositivos con la misma adecuación que los exigidos por el género. Superando su obra anterior, Puerta Dorada (320 estrofas), Domínguez nos sorprende por la extensión de temas, escenarios y hablas de la vida campesina cubana".

    Pío E. Serrano

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  • Nilo Palenzuela

    Para apreciar el valor del libro de Nilo Palenzuela, es necesario recordar que la revista mexicana El Hijo Pródigo (1943-46) comenzó a editarse cuando ya habían desaparecido otras muy vinculadas al exilio español como Taller, Romance o España Peregrina, aunque el espíritu de esta última seguía animando Cuadernos Americanos. Según ha quedado expuesto en los trabajos de José Luis Abellán y Francisco Caudet (a quien Palenzuela remite justamente en su prólogo), el americanismo edénico, inducido por el aparente hundimiento cultural europeo y por aquella lógica apocalíptica que esgrimía Juan Larrea con tanta contundencia como ingenuidad, sonaba en Cuadernos Americanos muy poco acorde con las inquietudes reales de los intelectuales mexicanos. Así surgió El Hijo Pródigo, impulsada por Xavier Villaurrutia, Samuel Ramos y Octavio Paz, y bajo la dirección de Octavio G. Barreda.

    La participación de los exiliados españoles en El Hijo Pródigo fue muy considerable, pero nunca determinante. Esa circunstancia facilitó el desarrollo de  aquella publicación al margen de las inevitables tensiones emocionales e ideológicas que habían dado nervio a las revistas donde hubo de canalizarse el torrente de creatividad favorecido por la república española y enfangado y ahuyentado por el régimen franquista. El libro de Nilo Palenzuela se centra en las páginas que aportaron a aquella revista los intelectuales "trasterrados" en tanto que filósofos, poetas, críticos, traductores, sin el valor añadido de estar prolongando fuera de España lo que ellos consideraban, con tanto derecho, la verdadera cultura española.

    Sin embargo, históricamente considerado, ese valor es innegable. El interés del libro que comentamos radica precisamente en destacar el alcance y la densidad de los trabajos que seguían realizando quienes ya vislumbraban su futuro profesional al margen de nuestro país. Pero Palenzuela no se limita a dar constancia o a describir, sino que "participa" en el trasiego de ideas: discrepa de Pedro Salinas a propósito de la poesía de Altolaguirre, amplifica la vibración demoniaca de la poesía según José Bergamín o subraya la saludable insolencia con que el humor de Max Aub irrumpía en el ambiente de los exiliados, tan cerca siempre del ensimismamiento.

    Adoptando esa forma clásica de discurrir que consiste en ensayar sobre lo ensayado, el autor pasa de un tema a otro con agilidad: por momentos se diría que Palenzuela escribe para un Hijo Pródigo de hoy. Esa virtud, no exenta de amenazas —dispersión, visión fragmentaria—, se pone de relieve sobre todo en los capítulos dedicados a Luis Cernuda, David García Bacca y María Zambrano, que entonces se encontraban en tramos fundamentales de sus respectivas trayectorias. Cernuda aún vivía en Escocia, y desde allí colaboró en la revista con su poema "Quetzalcóatl" —compuesto años antes de pisar México por primera vez— y otros escritos teóricos en los que se aprecia cómo la asimilación de la lírica inglesa lo alejaban de la estética juanramoniana (el futuro "Premio Nobel de los exiliados" le respondió, en la misma revista, a su estilo airado y luminoso). Y tanto García Bacca como María Zambrano reflexionaban sobre las relaciones entre filosofía y poesía por derroteros que, según destaca Palenzuela, suponían una derivación crítica y fértil de la escuela filosófica formada en torno a Ortega.

    Uno de los máximos discípulos de Ortega, José Gaos, aparece en la revista con motivo del debate sobre Juan de la Cruz que, organizado poco antes por la editorial Séneca, fue publicado por El Hijo Pródigo, y que Palenzuela nos ofrece como sustancioso colofón de este libro. El filósofo español estaba ya integrado en el ambiente académico mexicano, lejos de una España que, como él mismo dijo, era "la última colonia que permanecía colonia de sí misma, la única nación hispanoamericana que del común pasado imperial quedaba por hacerse independiente". A propósito del poeta carmelita, el diálogo que entablan Gaos, José Vasconcelos, Octavio Paz, Eduardo Nicol, D. García Bacca y José Bergamín, entre otros, muestra la distancia entre la amplitud de miras del pensamiento ejercido a la intemperie y la miopía oronda con que se pontificaba en la España de entonces, donde alguien como Giménez Caballero se atrevía a afirmar: "El ensayo es un género nacido a la literatura cuando el tratado teológico y dogmático de nuestra edad de oro decaía. Nosotros hemos reaccionado salvadoramente contra ese género tan liberal, tan encantador y tan maléfico que ha sido el ensayo". Hoy resulta absolutamente vacía de interés la religiosidad militante de aquella autoproclamada "Nueva España", y sin embargo las cuestiones debatidas por aquel grupo tan heterogéneo —creyentes y no tanto, o no en el mismo dios, y no creyentes— siguen participando del ensayo interminable acerca de los orígenes del misticismo y la poesía. De la misma forma, una revista tan oficialmente hispánica como Escorial, con sus buenas intenciones erizadas de límites, nos parece hoy sometida sin remedio a lo más paralizante de nuestra historia, mientras que su contemporánea El Hijo Pródigo sigue haciendo historia en la lectura actual.

  • El imperio eterno

    Desde: 8,00  IVA inc.
    Yi In-Hwa 312 páginas El Imperio Eterno se asoma a uno de los grandes misterios de la historia coreana. En 1762 el rey Yongjo ordenó la muerte de su hijo, el príncipe Sado. ¿Qué lo impulsó a cometer tan terrible crimen? O el príncipe había enloquecido y la razón de Estado exigía su desaparición, o bien su agudo sentido político lo proyectaba como un peligro para la dinastía. Cualquiera que fuera la razón, fue víctima de un complot urdido por sus enemigos, la facción conocida como la Antigua Doctrina. La novela transcurre durante 24 horas de un día de invierno de 1800. Su escritura se ajusta al modelo de las novelas de misterio. El propio autor lo reconoce: “utilicé los motivos y las técnicas narrativas de las novelas de misterio, como El nombre de la rosa de Humberto Eco, El sabueso de los Baskerville de Conan Doyle, Las hazañas de Sherlock Holmes de John Dickson Carr y Tres cuentos chinos de Robert Van Gulik”. La extraña muerte de un empleado de la Biblioteca Real desata una serie de de inesperados conflictos filosóficos y políticos entre los letrados de la corte y el rey. La búsqueda desesperada de un documento clave, robado de la mesa del bibliotecario asesinado, se convierte en el eje conductor de la trama. En un momento en que la corona trata de consolidar la autoridad de la monarquía, enfrentada a las peligrosas conspiraciones de las distintas facciones burocráticas y en que las ideas occidentales comienzan a infiltrarse en la sociedad coreana, esta novela nos adentra en la apasionante historia y la rica cultura de la Corea de finales del siglo XVIII.
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  • El Lazarillo de Tormes

    Desde: 7,00  IVA inc.
    Anónimo 72 páginas

    La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades (más conocida como El Lazarillo de Tormes) es la primera novela picaresca de la literatura española y una de las más populares de su historia. El Lazarillo de Tormes, publicada en 1554, es un esbozo irónico y despiadado de la sociedad del momento, de la que se muestran sus vicios y actitudes hipócritas, sobre todo las de los clérigos y religiosos. Hay diferentes hipótesis sobre su autoría.

    Dado el contenido y la tesis de la obra, probablemente el autor fue simpatizante de las ideas erasmistas. La novela estuvo prohibida hasta 1537 y la Inquisición la incluyó dentro del Índice de libros prohibidos. Después se autorizó su publicación con la omisión de los capítulos más críticos (en los que Lázaro se asienta con el fraile de la Merced y el buldero) y la censura de algunos párrafos donde se criticaba al clero con especial dureza. Hasta el siglo XIX no se publicó la versión completa, que ahora presentamos en esta edición.

    Ambientada en la España del siglo XVI, bajo el  reinado de Carlos I de España y V de Alemania, durante el apogeo del imperialismo español iniciado por los Reyes Católicos con la conquista de América, el tema principal de El Lazarillo de Tormes es moral,  y supone una crítica feroz al falso sentido del honor y a la hipocresía, que solo sirve a los poderosos mientras que los pobres (representados por Lázaro) pasan hambre y miseria. Uno de los mensajes de la novela es el despertar de Lázaro a la vida real, donde aprende que para progresar hay que aparentar ser virtuoso, pero no serlo.

    El Lazarillo de Tormes se escribió entre narraciones caballerescas idealizantes y epopeyas pastoriles propias del Renacimiento, por lo que supuso una auténtica ruptura con estos estilos, al contar una epopeya del hambre y la subsistencia a través del ingenio. Su anónimo autor, crea así un nuevo género literario, la novela picaresca, caracterizada por la narración en primera persona, la inclusión del realismo y la visión pesimista y desengañada del mundo.

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  • El lenguaje jurídico

    Desde: 8,00  IVA inc.
    Luis Alberto Hernando Cuadrado Un texto imprescindible para estudiantes de Derecho, los profesionales vinculados al el mundo jurídico y para todo lector interesado en conocer las peculiaridades y precisiones del lenguaje jurídico. El texto se articula en cinco partes: 1. MORFOSINTAXIS: Breve repaso de las formas y las funciones de los componentes gramaticales expuestas desde el punto de vista de su articulación en el lenguaje jurídico. 2. LEXICOLOGÍA Y SEMÁNTICA: Compuesta por un claro estudio del vocabulario técnico, semitécnico y general del lenguaje jurídico. Apartados sobre la jerga del hampa y los delincuentes, la formación de palabras, la interpretación del sentido y los errores terminológicos frecuentes, entre otras. 3. TEXTOS LEGALES Y DISPOSICIONES ADMINISTRATIVAS : Un estudio pormenorizado y ejemplificado de las normas jurídicas de mayor rango, sus estructuras y secciones. A) La LEY (Constitución Española de 1978, leyes orgánicas y ordinarias; decretos-leyes y decretos legislativos). B) Las DISPOSICIONES ADMINISTRATIVAS (Real Decreto, Orden Ministerial y Resolución). 4. ESCRITOS PROCESALES: Exposición y análisis del contenido y estructura de los Escritos Procesales (Demanda, Denuncia, Querella, Auto, Providencia, Sentencia, Exhorto, Suplicatorio, Mandamiento, Oficio, Notificación, Citación, Emplazamiento, Requerimiento, Edicto, etc.). 5. DOCUMENTOS NOTARIALES: Exposición y análisis del contenido y estructura de la Escritura Pública y del Acta Notarial. El texto se completa con una extensa Bibliografía y un Índice de Voces y Expresiones estudiadas.
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  • David Cortés 196 páginas

    El libro de los regresos es un texto de expresión sobria, contenida. El autor ha sabido equilibrar una voz íntimamente pudorosa con una escritura ardiente que la consagra. Los territorios del poeta: el amor, su desconsuelo y su gloria; la infancia, palpitante memoria, reino y exilio; y una sostenida reflexión sobre la poesía, incertidumbre y plenitud.

  • Jesús Moreno Sanz 1754 páginas María Zambrano no ha vendido su alma a la Idea, ha protegido su esencia única colocando la experiencia de lo Insoluble por encima de la reflexión sobre ello, ha dado en suma un paso más allá de la filosofía… Para ella, nada es verdad salvo lo que precede o lo que sigue a lo formulado, únicamente el verbo que se hurta a las trabas de la expresión o, como ella misma ha dicho magníficamente, “la palabra liberada del lenguaje” […] Un fuego interior que se oculta, un ardor que se disimula bajo una resignación irónica: todo en María Zambrano desemboca en otra cosa, todo implica un matiz de más allá, todo. […] ¿Quién como María Zambrano, yendo al encuentro de nuestras inquietudes, de nuestras búsquedas, posee el don de dejar caer el vocablo imprevisible y decisivo, la respuesta de prolongaciones sutiles? De ahí que quisiéramos consultarla en los momentos cruciales de una vida, en el umbral de una conversión, de una ruptura, de una traición, en la hora de las últimas confidencias, graves y comprometedoras, para que nos revele y explique a nosotros mismos, para que nos dispense, por así decirlo, una absolución especulativa, y nos reconcilie tanto con nuestras impurezas como con nuestros callejones sin salida y nuestros estupores.

    (E. M. Cioran)

    Por Francisco José Martín. Publicado en: www.abc.es/abcd/noticia.asp Aquí no hay principio, lector, ni puede haberlo, sino una implicación crítica in media res que busca corresponder a la verdad de un libro. No quiere ser un suma y sigue de nada, sino una llamada de atención -resistencia y desvelo- contra la cómoda uniformidad de lo que semanalmente se añade a la inteligencia de un mundo a la deriva. Tampoco una fuga, pues queda declarada la implicación desde ese principio que ni lo es ni lo pretende. Corresponder a la verdad significa acoger un horizonte. No para llegar a él, que no se alcanza lo que sólo se ofrece como límite y promesa, sino para darle hospitalidad en la modestia de una reseña, humilde cobijo donde reponer fuerzas en este caminar suyo a la intemperie y contracorriente. Un exceso que paga con creces de generosidad la ardua responsabilidad de un legado cuya asunción deviene, en su autor, vocación y destino. Porque se trata de eso, de la responsabilidad del legado zambraniano. Legado. Corresponder a la verdad, decíamos. Palabra mayor donde las haya, esta verdad, aunque hoy en creciente desuso, resto desvencijado de un naufragio cultural que ni siquiera vale ya -o lo parece- para poner tras una vitrina y colocar en un museo. Lector, detrás de este libro hay una vida entregada al amoroso cuidado de un legado. Una vida, por lo demás, que se ha con-formado a ese legado, pues el auténtico cuidado no es algo que puede hacerse en la vida, como parcial ocupación de ella, sino con la vida, con la propia vida toda ella puesta en absoluta disposición de servicio. Hospitalidad y servicio hay en este libro inmenso de Jesús Moreno Sanz. Léxico démodé, sin duda, este nuestro, sin espacio ni acomodo en estos tiempos que corren de opacas transparencias y repletos vacíos, pero ¿qué mayor correspondencia que la que despliega su semántica? Hablamos de filosofía, claro está, pues María Zambrano es un filósofo -perdón- y un libro sobre su pensamiento y sobre su obra no puede -ni debe ni éste lo pretende- eximirse de la ambición totalizante de la filosofía. Ahora bien, hay aquí, en correspondencia con la verdad insobornable del pensamiento zambraniano, una actitud, un gesto, una disposición y un estilo también insobornables, y, sobre todo, muy distantes de lo que suele ser el proceder habitual de los profesionales de la filosofía. Y la raíz de esta diferencia, que es, en el fondo, diferencia zambraniana, hay que ir a buscarla en esa hospitalidad y en ese servicio puestos al amoroso cuidado del legado. Modo de vida. Es éste un libro de resistencia. También de desvelo. De indómita resistencia y fiero desvelo. Y busca pares en la lectura, pues sólo en ellos se concede. Don para quienes se hacen merecedores de perder el tiempo, seguros de que así se gana. El tiempo y lo demás. Aquí sólo gana quien pierde y sólo se gana lo que antes se ha perdido. De derrotas y fracasos este libro cuenta varios. El autor se implica en todo ello y con ello acaba confundido. También el lector, si es paciente y el ingenio le acompaña para descubrir el honor que asiste al vencimiento. El final ha de ser inicio. Incipit vita nuova, pues la filosofía es aquí «modo de vida». No está escrito desde fuera este libro, sino desde dentro del mismo pensamiento zambraniano, desde la «amistad» y la «simpatía», porque lo que su autor ha hecho previamente, como particular camino que llega hasta los umbrales del libro, ha sido apropiarse de ese pensamiento y hacerlo propio. Un camino largo, sembrado de estudios y ediciones que han siglado como pocos otros -aunque no siempre y no por todos reconocidos- el desarrollo de los estudios zambranianos. Pero este libro de ahora, este libro enorme y desmesurado, y no sólo por su magnitud -cuatro volúmenes-, a decir verdad, sino por las consecuencias que ha de tener, aunque muchos se empeñarán en que no las tenga, no es una pieza más de ese camino, sino que, siéndolo también, es, además, un ulterior desarrollo de ese pensamiento que ya va más allá de lo que propiamente Zambrano dejó escrito, édito o inédito que fuere. Nueva Aurora. Y así, siendo un libro sobre María Zambrano, no es sin más catalogable como bibliografía crítica o secundaria, sino que es un pensamiento que se pone «sobre», y, en consecuencia, se «sobrepone» al amoroso cuidado del legado. Su desvelo acaba desvelando una voz propia, una voz que, situada en la estela de Zambrano, la completa en su fracaso. Y allí, por si no estaba claro, gana el raro privilegio de una mirada sobre el mundo que viene de vuelta de todos los encantamientos de la modernidad y se coloca frente a tantos ecos de sirena como se oyen en esta postmodernidad nuestra que ha hecho de las escisiones insolubles de antaño un guión con el que entretener la melancolía sin relieves de este tiempo que se va. Resistencia y desvelo que han de fundar una nueva aurora del zambraniano camino del pensar.
    Por Clara Janés Publicado en: www.adamar.org ¿Existiría el mar si no existieran los fondos abisales y la superficie terrestre en que se apoya? ¿Se daría el oleaje sin el agua y su secreto fondo que alberga la fórmula que la constituye? La poderosa obra de María Zambrano se presenta ante los ojos del lector precisamente así, como un piélago ondeante de cuyo remoto asiento apenas se tiene noticia, tan sumergido se halla en las honduras. Ahora, un estudioso que estuvo muy próximo a ella, Jesús Moreno Sanz, movido por su sim-patía, ha dado el arriesgado salto para zambullirse hasta esas regiones que los demás no llegamos siquiera a intuir, e ir localizando y captando los fundamentos. Esto es lo que rescatan los cuatro volúmenes que constituyen El logos oscuro: tragedia, mística y filosofía en María Zambrano. El eje de El hombre y lo divino, los inéditos y los restos de un naufragio. Pero Moreno Sanz, al ir reconstruyendo, desde aquellos puntos de partida, la secreta red cristalina del pensamiento de nuestra filósofa, está, de hecho, ofreciendo un dinámico panorama de la filosofía occidental del siglo XX y sus nexos con Oriente. Se trata de una obra de gran alcance, extremadamente precisa y lúcida, a la que no escapa detalle. La cercanía y amistad de Jesús Moreno Sanz con la filósofa, que lleva implícitas conversaciones y acceso a inéditos, cartas o libros anotados, no basta para explicar estos volúmenes. Es la misma naturaleza de su autor y su mentalidad abarcadora la que le permite ir creando una trama sutil entre el pensamiento zambraniano y el de otros pensadores. Así, el contenido de su obra se convierte en una danza de rueda que enlaza a modernos y antiguos, desde Empedocles, Platón, Aristóteles, Lao-Tse, Al-Hallâj, Ibn Arabí, Jacob Boehme o Eckhart hasta Hegel, Scheler, Benjamín, Merleau-Ponty, Jaspers, Heidegger, Cioran, Massignon, Jung o Levinas, y por supuesto, Ortega y Nietzsche, y distintos poetas como San Juan de la Cruz o Lezama Lima. Todos ellos son puntos guías para el propósito confeso de Jesús Moreno Sanz: “En definitiva, aquí se cifrará uno de los temas mayores de la posible aportación de Zambrano al pensamiento contemporáneo y sus posibilidades de futuro, que, de momento, sólo cifraré en la reiterada ironía que, como un soniquete zumbón, le lanzaba Lezama a Zambrano: «María, que se te escapa el sujeto.» Hemos de corroborar si se le perdió el sujeto a las penumbrosas razones de la pensadora española, o saca a éste de los reduccionismos conciencialistas e idealistas y lo lleva a un territorio aún inédito donde pueda renacer”. El tema que marca el norte de la investigación, latente en toda la obra de Zambrano, y cuyo fondo investiga tan a conciencia Moreno Sanz, es su intento de abarcar de modo unitivo religión, filosofía y poesía, aquello que desemboca en la razón poética, y cuyo núcleo se halla en la obra El hombre y lo divino. Es este libro el eje del trabajo y de él se nos dice: “se mueve entre dos polos: el homo absconditus y el Deus absconditus”. Por ello la vía zambraniana, en último término, será mística, ya que la cuestión rebasa a la vía racional, y será abierta y ambigua. El estudioso se lanza con ímpetu a perseguir su objetivo y, como consecuencia, las páginas que escribe emanan una fuerza especial que se debe, sin duda, a que su propio pensamiento se halla implicado “en esta pesquisa”, pues “en nosotros «algo» muy radical e indomesticado sigue alentando, como si dijésemos con el que tanto recorreremos aquí, Jacob Boehme, que en nosotros Dios mismo resiste”, dice; y añade: “resiste en nosotros, deviene ocurrencialmente y se pliega a nuestra noche.” El impulso de Moreno Sanz es tan fuerte porque existe una necesidad imperiosa: “ir saliendo de esta terrorífica noche nihilista del sinsentido, fuente ella misma de todos los terrores personales y culturales que nos sumen en la barbarie más desconsoladora, en este desierto que crece y crece mientras el hombre está siendo cruelmente sacrificado, oprobiosamente encerrado en diversos campos concentracionarios, como tan desconsoladoramente viera el último maestro de Zambrano, Massignon”. En el fondo, pues, el objeto que pone en marcha todos estos movimientos mentales es el hombre y, ante todo, el hacer frente a su fracaso, la “traición a la palabra” –según Zambrano–, y hallar en el fracaso un destello “que nos concita a proseguir indagando en las raíces de la esperanza.” Tal vez por este motivo es refiriéndose a Bloch, autor de El principio esperanza (1955), donde Moreno Sanz nos da la clave más abarcadora del amplio panorama que despliega: “pues, para la singular teología atea de Bloch, el secreto del hombre, su misterio, se encuentran en la religión, y su constante penetración en el espacio de la divinidad. Lo humano, dirá él, conquista ahora el misterio de un algo divino. Pues lo totalmente otro no está sino referido a lo humano.” Y prosigue el autor remitiendo también a R.Otto: “lo numinoso, el misterio, no es sino el secreto de lo humano. Así, la religión es la expresión de la más profunda esperanza humana. Es preapariencia de la esencia. Apunta en el sentido esencial del ser, la utopía, y en el sentido radical del hombre: el seréis como Dios bíblico. Y el contraeco de Zambrano hallará aquí la que, desde la Introducción, El hombre y lo divino llama la nueva religión sin Dios, de la religión de lo humano. Y lo humano ascendido así a ocupar el puesto de lo divino”, aunque ello desemboca “en un juego sin escape de fatalidades, sacrificios y crímenes en nombre de los dos dioses oscuros: la historia y el futuro.” Esta profunda preocupación, y este anhelo de descifrar el binomio hombre-Dios, ambos ocultos, no logra desvelar para la razón el enigma, por ello nuestra filósofa se expresa siguiendo el modo del “corazón”, cuyo origen sitúa Moreno Sanz en “la precisión de los sutiles martillazos de Zambrano por ir tallando la faz del hombre verdadero, que acabará encontrando su mejor modelo en el islamismo, y muy en concreto en el sufismo.” Así podrá escribir también: “todo el pensar de Zambrano se vuelca hacia una doble perspectiva: de un lado, esa doble tradición griega y judeo-cristiana; y de otro, al modo de confrontarlas que es ya el de la razón poética, es decir, esa acepción de la razón que se sumerge en lo “otro”, en la obscuridad –en el logos oscuro–, el abandono, el avasallamiento de aquellas zonas de la vida que no han llegado a ser, y en las que, sin embargo, se encuentran las raíces de la vida del ser”. Se trata de completar ese “ser a medias nacido” –el hombre–, ese ser que barrunta pero no logra descifrar el secreto, la raíz de la vida. ¿Puede haber tema que más nos incumba? Jesús Moreno Sanz, un ser temerario, no ceja: en estos cuatro volúmenes (casi dos mil páginas) rastrea incesante la espiral que sus hallazgos van conformando. Y no dudamos que todavía seguirá y nos dará otras muchas páginas, abriéndonos los ojos y aclarando recovecos y resquicios que nos permitan ver algo más de luz en los fondos abisales del pensamiento humano.
    El logos oscuro: tragedia, mística y filosofía en María Zambrano. Editorial Verbum. Madrid, 2008. Publicado en el Anuario Filosófico Dentro de la colección Mayor de la Editorial Verbum, aparece esta obra, que aunque extensa podemos aceptarla como singular y de enorme valor universal. Y que, junto con otros fondos de la misma colección, la podemos considerar como un patrimonio vivo y ejemplar. Dentro de un estilo de edición netamente cultural y de vocación perenne casi olvidado en nuestra lengua. La obra trata de analizar la razón poética en María Zambrano, interpretada como un logo oscuro en el que confluyen cuestiones trágicas y místicas, con una peculiar manera de analizarlas filosóficamente. Esta sería la razón o explicación misma del título de la obra que nos ocupa. Con ella se pretende cerrar de modo completo toda la obra de María Zambrano, incluyendo diferentes escritos inéditos. Y lo místico entendido como aquel a quien las cosas y no sólo los vivientes dicen lo que suelen callar, y por eso él ha de detallarlo. Y en esa crisis que María Zambrano vivió de cerca en torno a 1939, como crisis cultural, social y política, en suma, desolación humana, resalta la necesidad de la mística, entendida como realización de la vida personal, la mística como el manantial mismo del callar y el silencio de la filosofía. En este momento me vienen al recuerdo una serie de páginas escritas por un eminente hombre actual sobre la elocuencia del silencio. Pero el autor, en el análisis de la obra completa de María Zambrano, introduce un hilo conductor, como eje de toda la reflexión que es la relación entre el hombre y lo divino, y que la misma María Zambrano consideraba elemento esencial de su filosofía. Este tratamiento se realiza desde dos perspectivas: de una filosofía experiencial, y de dos momentos históricos, muy trascendentes y claramente diferenciados, de 1946 a 1952, y de 1968 a 1972. Ello permite al autor de esta magnífica obra contextualizar histórica y doxográficamente la filosofía de María Zambrano. En la relación entre el hombre y lo divino lo que está en juego es la genealogía del logos, como razón y palabra; llegando así a una reflexión trágica entre historia y lenguaje, en la línea de María Zambrano de situar como centro de su reflexión al hombre y su historia y, desde aquí se configura la capacidad de vivir del ser humano, más allá de su solo existir, pues existimos en el absurdo y con mucha angustia. La angustia es garantía de autenticidad. Desde la soledad humana, y desde el círculo cerrado del hombre, hundido en un camino de soledad sin fisuras, es desde donde María Zambrano sitúa la crucial distinción que realiza el hombre y lo divino entre sagrado, divino y profano. Y eso lo va a realizar desde una concepción antropológica basada en una filosofía de la afectividad. Ocupando un lugar destacado en esa filosofía de la afectividad aparece la investigación de los sueños, pues es en ellos en donde se comprende, la posibilidad humana de integrarse a sí mismo y conexionarse con todo el universo, es el nombre que utiliza María Zambrano: un hijo del universo, con todas sus consecuencias epistemológicas, éticas y políticas. Para el autor de esta obra, parece claro que todo este enorme proyecto ha de quedar contextualizado social, intelectual y espiritualmente dentro del S. XX, e incluso acota el periodo desde la segunda guerra mundial hasta la llamada primera guerra del golfo. Ha sido esta obra, el resultado de un ingente trabajo a lo largo de cuatro años, anotando que la paz en la lucha ha guiado su camino por estas tan intempestivas sendas zambranianas que, dígase rápido, conculcan de la forma más provocadora y de raíz todos nuestros gregarios –cada vez más- modos de vivir y pensar. El autor manifiesta una enorme ilusión en este espléndido trabajo, pretendiendo proseguir indagando en las raíces de la esperanza, en la posibilidad de abrir un real futuro para la inmensa potencialidad del hombre, pues todavía hay muchas auroras por nacer. En definitiva, el autor pretende, desde la filosofía de María Zambrano, incitarnos a respirar el logos tan oscuro que cada uno llevamos dentro. Desde esa oscuridad tratamos de callar, pensar, esclarecer, sin pretender explicarlo todo, pues en aquellos encuentros con Heidegger alguien exclamó: ¿por qué siempre querer explicarlo todo?, mientras otro apostilló: ¡eso es un error, no queremos explicar, sino comprender!, ahora bien, afirmo yo: aceptar sin comprender es como ahogar las preguntas en la garganta. Se trata de una obra realizada con una enorme humildad, sin estar sentado en tronos pontificios, pretendiendo salvarse del naufragio de esta nuestra vida en tempestad, no queriendo ser constructor de ataúdes, sino de ilusiones. Es una magnifica ocasión para abandonar con su lectura ese ambiente de tristeza y desesperación que llena los diferentes rincones de nuestra sociedad actual, renunciando a ese denominado suicidio colectivo al que se referían en un triste diálogo Camus y Sastre, cuando el primero le dijo al otro: para Vd. y para mí no existe otra cuestión de fondo que el suicidio.

    Madrid, Marzo de 2009 Julián Morales Nava

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  • El mamut

    12,00 
    Gonzalo García Bustillo 232 páginas

    Un ser del pleistoceno, con sus colmillos curvados, se arrodilla en las arenas del Nilo, cena en "La tour d´Argent" de París, se regocija en las calles de La Habana vieja y busca la eternidad en los llanos de Venezuela. Se trata de un animal fabulado que, partiendo de una lejanía de milenios, acosa nuestra existencia cotidiana, aparece y desaparece, desafía los cielos y los mares, pone a prueba nuestros sueños y se extravía por los caminos del azar. Esto es posible gracias a la palabra fundadora de Gonzalo García Bustillos, porque el mamut/volviendo la mirada / nombra las cosas.

  • VV.AA 488 páginas

    Este volumen recoge los textos que fundaron la posición universal del autor del Quijote y de esta obra. Tal reconstrucción cervantista centrada en los textos españoles de la Ilustración neoclásica, desde Mayans o Eximeno, Jovellanos o Forner, pero también otros escritos de la gran tradición europea, como los de Bowle, Addison y Johnson que representan el testimonio de la muy temprana crítica inglesa, para concluir, ya a comienzos del XIX con el excepcional homenaje de los idealistas y románticos alemanes. ANALES CERVANTINOS, VOL. XL, PP. 335-400, 2008. ISSN: 0569-9878 Antonio Rey Hazas y Juan Ramón Muñoz Sánchez (eds.), El nacimiento del cervantismo. Cervantes y el Quijote en el siglo XVIII, Madrid, Verbum, 2006, 487 pp. Los editores de esta antología de textos sobre Cervantes y el Quijote en el siglo XVIII comienzan su trabajo confesando el poco entusiasmo que en principio les producía tener que trabajar con materiales de esa época, debido a los prejuicios que aún existen sobre la literatura del Siglo de la Ilustración. Sin embargo, confiesan que, pronto, ese desánimo se convirtió en «entusiasmo» al conocer la importancia de las aportaciones que aquella centuria hizo al conocimiento de la obra y la vida del mayor escritor español. Tras los trabajos realizados por pioneros como Cotarelo y Mori y, más cerca en el tiempo, Francisco Aguilar Piñal y otros, este libro es un excelente compendio y estado de la cuestión para comprender las características y derroteros de un estudio que conoció en el Setecientos su despegue. Unas veces entendido como sátira de la literatura caballeresca, otras como instrumento de crítica, y otras como la primera novela moderna, el Quijote se convierte en el siglo XVIII, y no solo en España, en uno de los espacios de reflexión sobre los tiempos modernos. Dentro de nuestras fronteras pronto se empiezan a dar los pasos para intentar comprender una obra que, además, en el sentir de muchos, es la expresión de los valores españoles, aunque otros la consideraran una burla de esos valores. Como se sabe, uno de los momentos más importantes en la historia de la interpretación de la novela lo constituye la biografía de Mayans, publicada en 1737, aunque hubo otras iniciativas institucionales importantes. En todo caso, aunque se dieron actuaciones institucionales previas, la aceptación de la obra como emblema de la cultura española recibe un espaldarazo cuando la Real Academia Española hace la edición de 1780 y asume así al autor y a su obra. En la edición, además de cuidar el texto y limpiarlo de impurezas, sin conseguirlo, y además de incorporarle importantes estudios preliminares, participaron los mejores artistas y grabadores del momento. Puede verse el proceso de elaboración en reciente libro coordinado por Elena de Santiago, De la palabra a la imagen: el Quijote de la Academia de 1780 (2006). Se iniciaba la conversión de Cervantes en poeta nacional, como sucedía en los diferentes países europeos con otras figuras que desde entonces se convirtieron en las cumbres de sus respectivos Parnasos. Los estudios sobre Cervantes y sus obras no hicieron más que crecer en el siglo, llegando a ser objeto de pirateo investigador, apropiación indebida y polémica saber quién fue el descubridor de la partida de bautismo del autor alcalaíno, episodio sobre el que se detienen los antólogos, tras las investigaciones de José Luis Pensado y Antonio Mestre. Ese y otros aspectos se estudian en otro libro aparecido en 2006, El Quijote en el Siglo de las Luces, trabajo de conjunto dirigido por Enrique Giménez. El libro de Rey Hazas y Muñoz Sánchez se inicia con un estudio preliminar que da cuenta de la historiografía cervantina en el siglo, deteniéndose en las figuras señeras de Mayans, John Bowle, Vicente de los Ríos, Eximeno y algunos otros. Antonio Eximeno responde al recrudecimiento de la corriente crítica del Quijote, que hacía sangre de los errores y despistes cervantinos, algo que se había empezado a destacar, en el siglo, en los tiempos de Montiano y Nasarre, si bien, como se sabe, es cosa antigua. Quizá habría sido interesante, por completar esa línea crítica que en el XIX tuvo su desarrollo, que, en la selección antológica, se hubieran incluido algunas de las páginas que Nicolás Pérez dedicó a este asunto en 1805, en su libro El Anti-Quijote, obra crítica contra la excelente novela de Don Quijote de la Mancha, de la que solo apareció un tomo, a pesar de los seis que anunciaba su autor. La selección antológica se divide en dos partes: una, de «textos completos»; otra, de «textos breves o fragmentarios». En el primer grupo se presentan la biografía de Mayans, el prólogo de Nasarre a las comedias de Cervantes, la carta de John Bowle, el juicio crítico de Vicente de los Ríos, el discurso número sesenta y ocho de la revista El censor y la apología de Eximeno. En el segundo figuran obras o fragmentos de Addison, Montiano y Luyando, doctor Johnson, Martín Sarmiento, Tomás de Iriarte, Cadalso, Juan Antonio Pellicer, Juan Andrés, Juan Pablo Forner, Masson de Morvilliers, Jovellanos, Leandro Fernández de Moratín, Schiller, Friedrich Schlegel y Schelling. Ya se sabe que toda selección implica dejar fuera unos textos y elegir otros, y que todo depende de quién la haga y de los criterios de que se sirva. Pero creo que los que recoge este libro permiten al lector tener una recopilación útil, que da una buena panorámica de las líneas de investigación y de los intereses de los autores del siglo XVIII, puesto que, además, como se ha visto, los antólogos no se reducen al territorio ni a la lengua española, y ofrecen aportaciones de ingleses y alemanes, que fueron quienes mejor entendieron la novela, ya que los franceses, en su mayoría, pensaban que el Quijote de Avellaneda era superior al de Cervantes. (Sobre el mundo inglés, puede verse el trabajo de Diego Martínez Torrón y Bern Dietz [eds.], aparecido en 2005, Cervantes y el ámbito anglosajón). El nacimiento del cervantismo permite profundizar en los diferentes aspectos que se trataron en la época, en muchas ocasiones por primera vez, al tiempo que sirve para darnos cuenta de que no todo comienza en el siglo XIX, con el Romanticismo o el Realismo; que sin los hombres que trabajaron en la centuria anterior no se podría haber avanzado como se hizo. El prejuicio y el estigma, al que se referían Rey Hazas y Muñoz Sánchez, deberían desaparecer y trabajos como este suyo contribuyen a ello.

    JOAQUÍN ÁLVAREZ BARRIENTOS Consejo Superior de Investigaciones Científicas.