Han debido transcurrir doscientos años para que vuelva a ver la luz uno de los monumentos mayores de la moderna historiografía de Occidente. La obra del abate Juan Andrés (Planes, Alicante, 1740-Roma, 1817) es una pieza cumbre de la historiografía literaria y cultural. Única tanto por su método comparatista, que pretende reconstruir el contexto causal-histórico de la cultura, como por su objeto, de naturaleza universalizadora. El plan de publicación, bajo el cuidado del profesor Pedro Aullón de Haro, ha dispuesto su organización en seis volúmenes, que recogen la primera edición española (Madrid, 1784-1806), más la última parte de la edición de Parma que la completó.
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Han debido transcurrir doscientos años para que vuelva a ver la luz uno de los monumentos mayores de la moderna historiografía de Occidente. La obra del abate Juan Andrés (Planes, Alicante, 1740-Roma, 1817) es una pieza cumbre de la historiografía literaria y cultural. Única tanto por su método comparatista, que pretende reconstruir el contexto causal-histórico de la cultura, como por su objeto, de naturaleza universalizadora. El plan de publicación, bajo el cuidado del profesor Pedro Aullón de Haro, ha dispuesto su organización en seis volúmenes, que recogen la primera edición española (Madrid, 1784-1806), más la última parte de la edición de Parma que la completó.
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Han debido transcurrir doscientos años para que vuelva a ver la luz uno de los monumentos mayores de la moderna historiografía de Occidente. La obra del abate Juan Andrés (Planes, Alicante, 1740-Roma, 1817) es una pieza cumbre de la historiografía literaria y cultural. Única tanto por su método comparatista, que pretende reconstruir el contexto causal-histórico de la cultura, como por su objeto, de naturaleza universalizadora.
El plan de publicación, bajo el cuidado del profesor Pedro Aullón de Haro, ha dispuesto su organización en seis volúmenes, que recogen la primera edición española (Madrid, 1784-1806), más la última parte de la edición de Parma que la completó.
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Han debido transcurrir doscientos años para que vuelva a ver la luz uno de los monumentos mayores de la moderna historiografía de Occidente. La obra del abate Juan Andrés (Planes, Alicante, 1740-Roma, 1817) es una pieza cumbre de la historiografía literaria y cultural. Única tanto por su método comparatista, que pretende reconstruir el contexto causal-histórico de la cultura, como por su objeto, de naturaleza universalizadora.
El plan de publicación, bajo el cuidado del profesor Pedro Aullón de Haro, ha dispuesto su organización en seis volúmenes, que recogen la primera edición española (Madrid, 1784-1806), más la última parte de la edición de Parma que la completó.
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Han debido transcurrir doscientos años para que vuelva a ver la luz uno de los monumentos mayores de la moderna historiografía de Occidente. La obra del abate Juan Andrés (Planes, Alicante, 1740-Roma, 1817) es una pieza cumbre de la historiografía literaria y cultural. Única tanto por su método comparatista, que pretende reconstruir el contexto causal-histórico de la cultura, como por su objeto, de naturaleza universalizadora. El plan de publicación, bajo el cuidado del profesor Pedro Aullón de Haro, ha dispuesto su organización en seis volúmenes, que recogen la primera edición española (Madrid, 1784-1806), más la última parte de la edición de Parma que la completó.
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Fray Alonso de Molina Edición y estudio: Manuel Galeote y Miguel Figueroa-Saavedra Aqui comiença un vocabulario en la lengua castellana y mexicana (México, 1555), de Alonso de Molina (1510-1579), permite el estudio del castellano y el náhuatl, juntos y en contraste. Se trata del primer diccionario de la lengua náhuatl y española que se imprimió en América. El Primer Concilio Provincial Mexicano (1555) estableció que la evangelización se realizaría en la lengua de los naturales. A la sombra del vocabulario humanista de Antonio de Lebrija (1441-1522), Molina confeccionó el suyo para que los franciscanos aprendieran náhuatl. La sección castellana, sin pretenderlo, ilustra el comienzo de la aventura del español en América. Tras publicarse en esta misma colección el Tesoro castellano del primer diccionario de América: Lemas y concordancias del vocabulario español-náhuatl (1555) de Alonso de Molina (2010), para conmemorar el V Centenario del fallecimiento de Nebrija (1522-2022), sale esta obra en la que los editores “han transliterado el primer Vocabulario de Molina sin cambiar grafemas y lo han puesto en tipos modernos para una lectura más fácil. No se altera el orden de la macroestructura ni se reordenan las palabras para alfabetizar algunos errores; se respeta la grafía de la época así como la acentuación. Es una edición respetuosa con el original” (Prólogo de Ascensión Hernández de León-Portilla). El Prof. Dr. Manuel Galeote (Universidad de Málaga, España) y el Prof. Dr. Miguel Figueroa-Saavedra (Universidad Veracruzana, Xalapa, México) han publicado diferentes estudios conjuntos sobre Molina. La colaboración científica entre el experto en náhuatl y en Historia de la lengua española posibilitó indagar en la microestructura lexicográfica o la interacción náhuatl-castellano y ofrecer aquella primera edición de 1555 en letras de molde actuales. -
VV.AA 488 páginasEste volumen recoge los textos que fundaron la posición universal del autor del Quijote y de esta obra. Tal reconstrucción cervantista centrada en los textos españoles de la Ilustración neoclásica, desde Mayans o Eximeno, Jovellanos o Forner, pero también otros escritos de la gran tradición europea, como los de Bowle, Addison y Johnson que representan el testimonio de la muy temprana crítica inglesa, para concluir, ya a comienzos del XIX con el excepcional homenaje de los idealistas y románticos alemanes. ANALES CERVANTINOS, VOL. XL, PP. 335-400, 2008. ISSN: 0569-9878 Antonio Rey Hazas y Juan Ramón Muñoz Sánchez (eds.), El nacimiento del cervantismo. Cervantes y el Quijote en el siglo XVIII, Madrid, Verbum, 2006, 487 pp. Los editores de esta antología de textos sobre Cervantes y el Quijote en el siglo XVIII comienzan su trabajo confesando el poco entusiasmo que en principio les producía tener que trabajar con materiales de esa época, debido a los prejuicios que aún existen sobre la literatura del Siglo de la Ilustración. Sin embargo, confiesan que, pronto, ese desánimo se convirtió en «entusiasmo» al conocer la importancia de las aportaciones que aquella centuria hizo al conocimiento de la obra y la vida del mayor escritor español. Tras los trabajos realizados por pioneros como Cotarelo y Mori y, más cerca en el tiempo, Francisco Aguilar Piñal y otros, este libro es un excelente compendio y estado de la cuestión para comprender las características y derroteros de un estudio que conoció en el Setecientos su despegue. Unas veces entendido como sátira de la literatura caballeresca, otras como instrumento de crítica, y otras como la primera novela moderna, el Quijote se convierte en el siglo XVIII, y no solo en España, en uno de los espacios de reflexión sobre los tiempos modernos. Dentro de nuestras fronteras pronto se empiezan a dar los pasos para intentar comprender una obra que, además, en el sentir de muchos, es la expresión de los valores españoles, aunque otros la consideraran una burla de esos valores. Como se sabe, uno de los momentos más importantes en la historia de la interpretación de la novela lo constituye la biografía de Mayans, publicada en 1737, aunque hubo otras iniciativas institucionales importantes. En todo caso, aunque se dieron actuaciones institucionales previas, la aceptación de la obra como emblema de la cultura española recibe un espaldarazo cuando la Real Academia Española hace la edición de 1780 y asume así al autor y a su obra. En la edición, además de cuidar el texto y limpiarlo de impurezas, sin conseguirlo, y además de incorporarle importantes estudios preliminares, participaron los mejores artistas y grabadores del momento. Puede verse el proceso de elaboración en reciente libro coordinado por Elena de Santiago, De la palabra a la imagen: el Quijote de la Academia de 1780 (2006). Se iniciaba la conversión de Cervantes en poeta nacional, como sucedía en los diferentes países europeos con otras figuras que desde entonces se convirtieron en las cumbres de sus respectivos Parnasos. Los estudios sobre Cervantes y sus obras no hicieron más que crecer en el siglo, llegando a ser objeto de pirateo investigador, apropiación indebida y polémica saber quién fue el descubridor de la partida de bautismo del autor alcalaíno, episodio sobre el que se detienen los antólogos, tras las investigaciones de José Luis Pensado y Antonio Mestre. Ese y otros aspectos se estudian en otro libro aparecido en 2006, El Quijote en el Siglo de las Luces, trabajo de conjunto dirigido por Enrique Giménez. El libro de Rey Hazas y Muñoz Sánchez se inicia con un estudio preliminar que da cuenta de la historiografía cervantina en el siglo, deteniéndose en las figuras señeras de Mayans, John Bowle, Vicente de los Ríos, Eximeno y algunos otros. Antonio Eximeno responde al recrudecimiento de la corriente crítica del Quijote, que hacía sangre de los errores y despistes cervantinos, algo que se había empezado a destacar, en el siglo, en los tiempos de Montiano y Nasarre, si bien, como se sabe, es cosa antigua. Quizá habría sido interesante, por completar esa línea crítica que en el XIX tuvo su desarrollo, que, en la selección antológica, se hubieran incluido algunas de las páginas que Nicolás Pérez dedicó a este asunto en 1805, en su libro El Anti-Quijote, obra crítica contra la excelente novela de Don Quijote de la Mancha, de la que solo apareció un tomo, a pesar de los seis que anunciaba su autor. La selección antológica se divide en dos partes: una, de «textos completos»; otra, de «textos breves o fragmentarios». En el primer grupo se presentan la biografía de Mayans, el prólogo de Nasarre a las comedias de Cervantes, la carta de John Bowle, el juicio crítico de Vicente de los Ríos, el discurso número sesenta y ocho de la revista El censor y la apología de Eximeno. En el segundo figuran obras o fragmentos de Addison, Montiano y Luyando, doctor Johnson, Martín Sarmiento, Tomás de Iriarte, Cadalso, Juan Antonio Pellicer, Juan Andrés, Juan Pablo Forner, Masson de Morvilliers, Jovellanos, Leandro Fernández de Moratín, Schiller, Friedrich Schlegel y Schelling. Ya se sabe que toda selección implica dejar fuera unos textos y elegir otros, y que todo depende de quién la haga y de los criterios de que se sirva. Pero creo que los que recoge este libro permiten al lector tener una recopilación útil, que da una buena panorámica de las líneas de investigación y de los intereses de los autores del siglo XVIII, puesto que, además, como se ha visto, los antólogos no se reducen al territorio ni a la lengua española, y ofrecen aportaciones de ingleses y alemanes, que fueron quienes mejor entendieron la novela, ya que los franceses, en su mayoría, pensaban que el Quijote de Avellaneda era superior al de Cervantes. (Sobre el mundo inglés, puede verse el trabajo de Diego Martínez Torrón y Bern Dietz [eds.], aparecido en 2005, Cervantes y el ámbito anglosajón). El nacimiento del cervantismo permite profundizar en los diferentes aspectos que se trataron en la época, en muchas ocasiones por primera vez, al tiempo que sirve para darnos cuenta de que no todo comienza en el siglo XIX, con el Romanticismo o el Realismo; que sin los hombres que trabajaron en la centuria anterior no se podría haber avanzado como se hizo. El prejuicio y el estigma, al que se referían Rey Hazas y Muñoz Sánchez, deberían desaparecer y trabajos como este suyo contribuyen a ello.
JOAQUÍN ÁLVAREZ BARRIENTOS Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
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VV.AA. 200 páginas
España es un país excéntrico, tanto por su geografía como por su cultura. Es, por tanto, un magnífico mirador para contemplar desde él el panorama de Europa. Desde él, el observador puede seguir y comprender los movimientos espirituales de los diversos pueblos con mucha mayor claridad que si estuviera situado dentro de uno de éstos. Sin embargo, no podrá escapar al sentimiento de pertenecer a una especie distinta» (E. R. Curtius) «En los años treinta Curtius logró la posición de un crítico europeo de la civilización parangonable a Thomas Mann, T. S. Eliot, Ortega y Madariaga» (Leo Spitzer) « No le demos vueltas; ni usted ni yo seremos nunca viejos porque ambos tenemos una auténtica vocación intelectual, es decir, vivimos, más que de lo externo, de un inagotable lirismo, de un manantial íntimo que es la verdadera fuente de Juvencio. Ya pueden echarnos encima situaciones negativas: nuestro fuego interior sabrá siempre fundirlas en su crisol y devolverlas convertidas en puras posibilidades, en metales preciosos» (Ortega, Correspondencia con Curtius).
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VV.AA. 742 páginasEl presente volumen ha tomado como objeto el primer gran momento del kantismo (el neokantismo del siglo XIX) en España, haciendo ver cómo los primeros kantianos españoles, con ilusión y buena fe, se vieron como fundadores de una modernidad adecuada, que trabajaba en el medio y largo plazo por la construcción de una cultura a la altura de su tiempo. Es la historia de una germinación y de un fracaso.
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Salvador Peña Martín, Premio Nacional a la Mejor Traducción 2096 paginas LA ÚNICA EDICIÓN COMPLETA DE MIL Y UNA NOCHES EN LENGUA ESPAÑOLA En español, además de la versión de Cansinos, que ha perdido fuelle en los últimos años por el casticismo un tanto démodé de su lenguaje, contamos con la del académico de la Real Academia de la Historia Juan Vernet, que vio la luz en tres volúmenes de la colección «Clásicos Planeta» y ha sido reimpresa varias veces. Pero no había hasta la fecha una traducción que ubicase Las mil y una noches en el lugar que le corresponde en el mundo hispanohablante del siglo XXI. Ha correspondido llevar a cabo esa labor al arabista Salvador Peña, profesor de la Universidad de Málaga, que ha realizado una tarea titánica para desentrañar todas las claves del texto original, ahora dispuesto en perfecto estado de revista y lectura para las nuevas generaciones. La de Salvador Peña va a ser, estoy seguro de ello, la traducción definitiva de las Noches al castellano hasta el día de hoy, la más precisa, la más fiel y, al mismo tiempo, la más elegante y legible que se haya publicado nunca en la lengua de Cervantes. La he conocido desde el comienzo de su gestación, y me consta su probidad insuperada en todos los aspectos que rodean una versión. Hasta los numerosos versos que jalonan, aquí y allá, el original árabe han sido objeto de una versión métrica en español por parte del Prof. Peña, que no ha vacilado a la hora de entregarse por completo a un trabajo que supone un eslabón importantísimo en la cadena de las traducciones de las Noches a nuestra lengua. La versión de Salvador Peña es, para mí, la consecución de un deseo largamente acariciado y nunca satisfecho del todo antes de su labor. Las mil y una noches merecían una versión como la suya, que rinde culto al texto original sin traicionarlo nunca, pero que nos ofrece la posibilidad de acceder a él en un español niquelado y diáfano, de nuestros días y de siempre, pendiente siempre de reflejar la desnuda oralidad del relato árabe y, a la vez, atento al adorno retórico cuando este existe en su modelo. No me queda más que felicitar al brillante arabista andaluz que ha sido capaz de organizar una fiesta lingüística tan hermosa y tan perdurable, y felicitarme por haber tenido la feliz oportunidad de participar en ella activamente con estas breves y entusiastas líneas preliminares.Luis Alberto de Cuenca
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Sin stock
Tamames Ramon Ofrecemos al lector una obra especialmente concebida para que le resulte de máxima utilidad. Esta no es una obra ornamental. Su concepción y realización han sido largamente meditadas por un equipo de experimentados profesionales de la educación, para poner a su disposición en dos volúmenes independientes- uno de Humanidades y otro de Ciencias-, un importante y único instrumento cultural. -
Sin stock
Ramón Tamames 912 páginas Ofrecemos al lector una obra especialmente concebida para que le resulte de máxima utilidad. Esta no es una obra ornamental. Su concepción y realización han sido largamente meditadas por un equipo de experimentados profesionales de la educación, para poner a su disposición en dos volúmenes independientes- uno de Humanidades y otro de Ciencias-, un importante y único instrumento cultural.
