Dos minutos y medio, título que la autora ha elegido, rotundo y sugerente, dos cualidades que lo adornan, y digo sugerente, porque la frase dos minutos y medio puede representar un breve plazo de vida que quiere rescatar la poeta, puede ser la referencia a un tiempo de espera, puede ser la intensidad de un tiempo corto que se ha vivido, unido a un recuerdo, a la memoria, y puede ser, también, un motivo para hacer del tiempo el protagonista del libro. Con toda seguridad, en la intención de la autora ha estado todo esto, y lo ha ido desgranando entre sus versos. Ya en la portada emerge el tiempo con esa imagen del reloj de sol y su expresiva leyenda.
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VV.AA.El Centro Español de Investigaciones Coreanas (CEIC) suma un nuevo estudio monográfico sobre Corea, cuyo origen básico corresponde a las conferencias pronunciadas en el seminario Corea y el concierto internacional, celebrado en la Escuela Diplomática de Madrid el 15 de noviembre de 2004. Estas conferencias, junto con los artículos presentados por distintos especialistas españoles y extranjeros configuran el presente libro, denominado El ámbito exterior de las relaciones coreanas.
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Nilo PalenzuelaPara apreciar el valor del libro de Nilo Palenzuela, es necesario recordar que la revista mexicana El Hijo Pródigo (1943-46) comenzó a editarse cuando ya habían desaparecido otras muy vinculadas al exilio español como Taller, Romance o España Peregrina, aunque el espíritu de esta última seguía animando Cuadernos Americanos. Según ha quedado expuesto en los trabajos de José Luis Abellán y Francisco Caudet (a quien Palenzuela remite justamente en su prólogo), el americanismo edénico, inducido por el aparente hundimiento cultural europeo y por aquella lógica apocalíptica que esgrimía Juan Larrea con tanta contundencia como ingenuidad, sonaba en Cuadernos Americanos muy poco acorde con las inquietudes reales de los intelectuales mexicanos. Así surgió El Hijo Pródigo, impulsada por Xavier Villaurrutia, Samuel Ramos y Octavio Paz, y bajo la dirección de Octavio G. Barreda.
La participación de los exiliados españoles en El Hijo Pródigo fue muy considerable, pero nunca determinante. Esa circunstancia facilitó el desarrollo de aquella publicación al margen de las inevitables tensiones emocionales e ideológicas que habían dado nervio a las revistas donde hubo de canalizarse el torrente de creatividad favorecido por la república española y enfangado y ahuyentado por el régimen franquista. El libro de Nilo Palenzuela se centra en las páginas que aportaron a aquella revista los intelectuales "trasterrados" en tanto que filósofos, poetas, críticos, traductores, sin el valor añadido de estar prolongando fuera de España lo que ellos consideraban, con tanto derecho, la verdadera cultura española.
Sin embargo, históricamente considerado, ese valor es innegable. El interés del libro que comentamos radica precisamente en destacar el alcance y la densidad de los trabajos que seguían realizando quienes ya vislumbraban su futuro profesional al margen de nuestro país. Pero Palenzuela no se limita a dar constancia o a describir, sino que "participa" en el trasiego de ideas: discrepa de Pedro Salinas a propósito de la poesía de Altolaguirre, amplifica la vibración demoniaca de la poesía según José Bergamín o subraya la saludable insolencia con que el humor de Max Aub irrumpía en el ambiente de los exiliados, tan cerca siempre del ensimismamiento.
Adoptando esa forma clásica de discurrir que consiste en ensayar sobre lo ensayado, el autor pasa de un tema a otro con agilidad: por momentos se diría que Palenzuela escribe para un Hijo Pródigo de hoy. Esa virtud, no exenta de amenazas —dispersión, visión fragmentaria—, se pone de relieve sobre todo en los capítulos dedicados a Luis Cernuda, David García Bacca y María Zambrano, que entonces se encontraban en tramos fundamentales de sus respectivas trayectorias. Cernuda aún vivía en Escocia, y desde allí colaboró en la revista con su poema "Quetzalcóatl" —compuesto años antes de pisar México por primera vez— y otros escritos teóricos en los que se aprecia cómo la asimilación de la lírica inglesa lo alejaban de la estética juanramoniana (el futuro "Premio Nobel de los exiliados" le respondió, en la misma revista, a su estilo airado y luminoso). Y tanto García Bacca como María Zambrano reflexionaban sobre las relaciones entre filosofía y poesía por derroteros que, según destaca Palenzuela, suponían una derivación crítica y fértil de la escuela filosófica formada en torno a Ortega.
Uno de los máximos discípulos de Ortega, José Gaos, aparece en la revista con motivo del debate sobre Juan de la Cruz que, organizado poco antes por la editorial Séneca, fue publicado por El Hijo Pródigo, y que Palenzuela nos ofrece como sustancioso colofón de este libro. El filósofo español estaba ya integrado en el ambiente académico mexicano, lejos de una España que, como él mismo dijo, era "la última colonia que permanecía colonia de sí misma, la única nación hispanoamericana que del común pasado imperial quedaba por hacerse independiente". A propósito del poeta carmelita, el diálogo que entablan Gaos, José Vasconcelos, Octavio Paz, Eduardo Nicol, D. García Bacca y José Bergamín, entre otros, muestra la distancia entre la amplitud de miras del pensamiento ejercido a la intemperie y la miopía oronda con que se pontificaba en la España de entonces, donde alguien como Giménez Caballero se atrevía a afirmar: "El ensayo es un género nacido a la literatura cuando el tratado teológico y dogmático de nuestra edad de oro decaía. Nosotros hemos reaccionado salvadoramente contra ese género tan liberal, tan encantador y tan maléfico que ha sido el ensayo". Hoy resulta absolutamente vacía de interés la religiosidad militante de aquella autoproclamada "Nueva España", y sin embargo las cuestiones debatidas por aquel grupo tan heterogéneo —creyentes y no tanto, o no en el mismo dios, y no creyentes— siguen participando del ensayo interminable acerca de los orígenes del misticismo y la poesía. De la misma forma, una revista tan oficialmente hispánica como Escorial, con sus buenas intenciones erizadas de límites, nos parece hoy sometida sin remedio a lo más paralizante de nuestra historia, mientras que su contemporánea El Hijo Pródigo sigue haciendo historia en la lectura actual.
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Gonzalo García Bustillo 232 páginasUn ser del pleistoceno, con sus colmillos curvados, se arrodilla en las arenas del Nilo, cena en "La tour d´Argent" de París, se regocija en las calles de La Habana vieja y busca la eternidad en los llanos de Venezuela. Se trata de un animal fabulado que, partiendo de una lejanía de milenios, acosa nuestra existencia cotidiana, aparece y desaparece, desafía los cielos y los mares, pone a prueba nuestros sueños y se extravía por los caminos del azar. Esto es posible gracias a la palabra fundadora de Gonzalo García Bustillos, porque el mamut/volviendo la mirada / nombra las cosas.
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José Luis Gracia Mosteo 189 páginasLa obra recibió el Premio de Novela Corta “Villanueva del Pardillo” 2005. El Jurado otorgó el premio por unanimidad al considerar la alta calidad literaria del texto y la acertada adecuación al género policiaco en que se inscribe. Una novela de intriga y de humor alrededor de las perversiones más infames; una sátira de los fundamentalismos y de la posmodernidad.
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Ana María Fagundo 240 páginas"En el peregrinaje lúcido que es la obra de Ana María Fagundo, el tema sobre la consideración del verbo poético vuelve a aparecer reiterativamente, porque al considerarlo, toda su integridad sicosomática, intelectual, afectiva, trágicamente existencial y jubilosamente solar, se pone en juego como una implacable apuesta del "todo o nada": configurar la vida con la palabra y así acallar la agonía".
Elena Andrés -
Antonio Lastra 242 páginas El título de este libro es una versión del título de otro libro, Schopenhauer como educador, de Friedrich Nietzsche. Aunque para entender a Nietzsche habría que admitir sin reservas la influencia de Emerson, contribuir a esa interpretación no es el motivo que ha animado las páginas que siguen. La influencia de Emerson en general –a pesar de los grandes ejemplos de Thoreau, del propio Nietzsche, de Harold Bloom o de Stanley Cavell– sigue siendo un misterio. Cada uno de los ensayos de este libro ofrece un aspecto de ese misterio, no la clave. El misterio o la dificultad en cuestión tal vez residan en lo que Emerson llamó las “enseñanzas tardías”. Una lectura comparada de algunos autores más o menos excéntricos podría mejorar nuestra educación convencional. El carácter que le demos a la convencionalidad de nuestras instituciones educativas es menos importante que el hecho de que tienden casi fatalmente a la conformidad. La confianza en sí mismo que Emerson adoptó como aversión a esa conformidad era, sin embargo, una exigencia de la comunidad: de lo que la comunidad exige a cada uno de sus miembros y de lo que cada uno de sus miembros exige a la comunidad. -
Steven F. White 120 páginas"Fuego que engendra fuego. Pasión que engendra pasión. Pero pasión atenta y vigilante de quien conoce el número dorado de la vida; el lenguaje de luz de quien se entrega a un oficio de espera y de sorpresa, desde lo más oculto de nosotros al vuelo del hallazgo en el aire común".
Francisco Castaño
"En el lugar más profundo de nuestra aldea, y en la hora más oscura, cuando yerran por ahí demonios y ángeles, donde las ideas y la violencia combaten como iguales, y la tierra es un refugio seguro o la encarnación de la pesadilla, me alegro saber que hay un poeta atento, escuchando".
Greg Simon
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Andrea y Lucía Retuerto Larumbe 42 páginas¿Viajas pronto a Londres? ¿Estás ya allí? ¿Quieres visitarla aunque sea sin moverte de tu casa? Con esta guía podrás conocer las zonas emblemáticas de una de las ciudades más importantes del mundo, en la que es imposible aburrirse, y que guarda sorpresas a la vuelta de cada esquina. En Londres está el paso de cebra más famoso del mundo, el primer ministro vive en una casa como la de cualquier otra familia, seis cuervos pueden derribar una torre del siglo XI, y es donde Harry Potter coge el tren para ir a Hogwarts. Prepárate para saludar a esta maravillosa ciudad… Hello London!
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Manuel Martínez Maldonado 158 páginasManuel Martínez Maldonado (1937) conoció a Juan Ramón Jiménez en 1952; el poeta de Moguer publicó sus primeros poemas en la Revista de la Universidad de Puerto Rico. En 1984 Martínez Maldonado publicó su primer libro, La voz sostenida, al que siguió Palm Beach blues (1985), que la crítica puertorriqueña reconoció por su originalidad y el rescate de la sátira y la crítica social en la poesía de la isla. Sobre este libro escribió el crítico puertorriqueño Juan Martínez Capó: "Manuel Martínez Maldonado, con su inflexible sátira, entra en el reino de los textos borincanos como el Tuntún de pasa y grifería, de Palés Matos, o las Ocho epístolas mostrencas, de J. I. de Diego Padró... todos estos libros se burlan, satírica, reflexivamente, de esa impredecible, deslumbrante, deleznable, condición humana. Está, pues, en buena compañía".
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Armando Valdés Zamora“Por los mares de estos poemas hay dos peces que a la vez son espíritu y alma, cuerpo de un fugitivo que bracea sin temerle a las mordidas de la memoria afectiva. Ahí está su signo dentro de la poesía de habla hispana actual: fuga y caída que con Albert Camus sacude las arenas y emerge. Nada hacia sus orillas ontológicas desde un verso libre, casi siempre a párrafo francés, para contarnos no sus reflexiones sino sus inmersiones, no la semántica del cuento sino sus cuentos. La expresividad del velero se halla en la soberbia, las escamas y el orgullo con que se desafía a sí mismo. Está en las palabras que levantan la espuma de sus costados anímicos, de cicatrices y melancolías, de sensualismos y aventuras. Por ello muerde las puntas de las estrellas cada atardecer –como le enseñó José Lezama Lima— para desafiar la existencia. Y desde una poética sin ismos ni post, tan iconoclasta y escéptica como sus antídotos contra fanatismos y creencias, contra murmullos de la inevitable cubanidad o rumores galos de aquellas torpes fronteras con babor siniestro y derecha a estribor. Poeta romántico sin filosofía romántica, en los bordes de Nietzsche y del ajenjo que una vez le brindó Verlaine, Armando Valdés Zamora quizás no deseó ser argonauta, pero sabe vencer el azar. Teme al silencio porque ha comprendido que no hay Libertad del silencio –su primer cuaderno-, que la lluvia –el pasado para Jorge Luis Borges— siempre lo va a impeler a narrarse, a compartir sus sesgaduras. Rapsodia que se burla de brújulas y sextantes, pone proa hacia sus exilios y los limpia sobre cubierta, donde la ventisca zarandea cada metáfora. Poco importa que el juglar tome café en la Place Bellecour o frente al Castillo de La Punta, en la boca de la bahía habanera. La invitación a navegar es por dentro de una historia a trozos: velamen desgarrado, curva de entonación transterrada. Romance que graba distancia en su oleaje”. JOSÉ PRATS SARIOL Armando Valdés Zamora (La Habana, 1964). Doctor por la Universidad de la Sorbona con una tesis sobre José Lezama Lima. Licenciado en Filología en 1987 por la Universidad Central de Santa Clara, Cuba. Autor del poemario Libertad del silencio y de la novela Las vacaciones de Hegel, finalista del premio a la mejor primera novela publicada en Francia en 2003. Ha escrito numerosos artículos y ensayos sobre la literatura cubana. Trabaja como Profesor Adjunto en la Universidad de Paris XII y en la Escuela Superior de Gestión (ESG) de París.
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Ivette Fuentes"En José Lezama Lima la mística poética se revela en su manera de asumir la poesía como existencia, convertida la propia praxis literaria en una razón de fe que establece no sólo una total conjugación de la Poesía con la Sustancia primordial en su analogía con lo divino, sino que sitúa las correspondencias entre esta entidad y el propio Poeta, como forma eximia de la arcilla con la cual compone su imago mundi. La vocación unitiva que impele a Lezama a asumir el Mundo, es la unidad que se encuentra por la conjugación de la palabra. De tal modo se encuentra en él “lo inefable” –por el Verbo–, y aquella luminosidad de los poetas místicos, proseguida en lo prístino del verso juanramoniano y la cualidad auroral de María Zambrano, como el coro que sostiene su avatar. El estudio del carácter analógico que sincroniza obra y pensamiento poético de tan disímiles momentos de la historia literaria española -propuesto en el presente ensayo- en una ilación directa que sitúa los “puentes cordiales” por donde transita el rango de lo “lumínico”, descubre un parentesco esencial que los conduce hasta la obra de José Lezama Lima, vía iluminativa de la poesía frente a la vía intelectiva que vuelve a ser camino hacia el conocimiento y que procura, en la poética lezamiana, la idea de una “mística poética” como nueva arista poseedora de originales matices dentro de la literatura cubana. Ivette Fuentes de la Paz (La Habana, 1953). Narradora y ensayista, es investigadora titular del Instituto de Literatura y Lingüística “José Antonio Portuondo Baldor”, doctora en Ciencias Filológicas (1993), Grado de Salamanca (2003), directora del Centro de Estudios del Arzobispado de La Habana y de su revista Vivarium. Sus intereses temáticos sobre la poesía y la filosofía, los comparte con los relacionados con la estética del ballet, que desarrolla como investigadora adjunta del Museo Nacional de la Danza. Ha publicado, entre otros, los ensayos Danza y Poesía (1992); A través de su espejo. Sobre la poética de Eliseo Diego (2006); La incesante temporalidad de la poesía. Sobre el concepto espacio temporal en la poética de José Lezama Lima (2006) y La cultura".


