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Vicente Blasco Ibáñez Arroz y tartana (1894) pertenece a la primera etapa creadora de Vicente Blasco Ibáñez. Escrita en su día para el folletín del diario republicano El Pueblo, que él mismo fundó, la novela, que narra la caída de una familia perteneciente a la esfera del comercio como resultado de su obsesión por las apariencias, apunta contra una clase social —la aún incipiente burguesía española— que en muchas ocasiones se revelaba incapaz de hallar su lugar en una sociedad marcada por unas estructuras esclerotizadas. Doña Manuela Pajares, viuda por dos veces, pertenece a una familia dedicada al comercio tradicional, que con mucho esfuerzo ha levantado una tienda de tejidos, Las Tres Rosas, y logrado una posición desahogada en la ciudad de Valencia. Desgraciadamente para ella, la fortuna conseguida por su primer marido fue dilapidada por el segundo, pero obsesionada por mantener las apariencias de un alto nivel de vida para casar a sus dos hijas, ella sigue gastando por encima de sus posibilidades y endeudándose cada vez más. -
Maurice Leblanc Arsène Lupin contra Herlock Sholmes de Maurice Leblanc es un duelo de ingenios entre dos mentes brillantes y opuestas. El carismático caballero ladrón Arsène Lupin, maestro del disfraz y la intriga, se enfrenta a Herlock Sholmes, el célebre detective británico cuya aguda lógica es legendaria. Cuando Lupin perpetra una serie de crímenes audaces y aparentemente perfectos, Sholmes es convocado para resolver los misterios y devolver el orden. A lo largo de un emocionante juego del gato y el ratón, las estrategias astutas, los giros inesperados y el ingenio deslumbrante de ambos protagonistas mantienen al lector en vilo. Leblanc teje una narrativa llena de humor, suspense y rivalidad, ofreciendo una cautivadora batalla de cerebros que desafía las convenciones del género. ¿Logrará Sholmes atrapar al escurridizo Lupin o el ladrón más ingenioso de Francia saldrá triunfante una vez más? -
Maurice Leblanc Arsène Lupin, caballero ladrón (1907) es la primera entrega de una saga muy popular donde asistimos a las aventuras de uno de los ladrones más famosos de la literatura universal, Arséne Lupin (su nombre en francés), que logró ser más famoso que su creador y que nació como un encargo del editor Pierre Lafitte al escritor Maurice Leblanc. Tan popular y emblemático como Sherlock Holmes o acaso más, Arsène Lupin es un personaje inolvidable, convertido ya en leyenda. Experto en derecho y medicina, diestro en artes marciales, además de prestidigitador y auténtico seductor, Lupin es un héroe de los bajos fondos a quien nadie gana en sagacidad. Tanta ha sido su popularidad que el personaje ha aparecido en numerosas secuelas escritas por otros autores, en películas, y en adaptaciones para televisión, teatro y cómic. -
Maurice Leblanc En 1912, aparece El tapón de cristal, la quinta novela que sobre el ladrón de guante blanco Arsène Lupin escribiera Maurice Leblanc. En esta ocasión y como lo sugiere el título que propone para la aventura el propio protagonista (El tapón de cristal, o Cómo no hay que desanimarse nunca), Lupin se enfrenta a una situación que por momentos parece sobrepasar su ingenio. En un momento de desesperación declara: “Ninguna empresa me ha dado más quebraderos de cabeza ni me ha costado tanto trabajo como esta maldita aventura”. La novela, además de mantener al lector en constante tensión ante el misterio del tapón de cristal y el inteligente adversario que debe enfrentar Lupin, también es una carrera contra el tiempo, limitado por la fecha en que ha de cumplirse la condena a la guillotina de un amigo al que aprecia el protagonista. Luego de muchos obstáculos, fracasos y retrasos, Lupin consigue en solo doce horas un éxito asombroso y espectacular. -
Maurice Leblanc 256 páginas En Arsène Lupin y La aguja hueca, Maurice Leblanc nos sumerge en una de las aventuras más fascinantes del célebre caballero ladrón. Un antiguo secreto, ligado a la legendaria Aguja Hueca, esconde un tesoro de incalculable valor que ha permanecido oculto durante siglos. Cuando Lupin pone su mirada en él, comienza una carrera contra el tiempo en la que se enfrentará a astutos adversarios, intrincados enigmas y la implacable persecución de la justicia. Con su inigualable ingenio y su talento para el disfraz, Lupin teje una red de intrigas que desafía incluso a los más perspicaces. Misterio, acción y giros sorprendentes se entrelazan en esta novela, considerada una de las más emblemáticas del universo de Arsène Lupin. ¿Podrá alguien descifrar el enigma antes que él? -
Maurice Leblanc En Las confesiones de Arsène Lupin, Maurice Leblanc nos invita a conocer el lado más íntimo y fascinante del legendario caballero ladrón. A través de una serie de relatos ingeniosos y llenos de suspense, Lupin comparte los secretos de sus aventuras más audaces: robos imposibles, enigmas cautivadores y encuentros inesperados que desvelan su carisma y complejidad. Cada confesión es un viaje al corazón de un maestro del disfraz, un estratega incomparable y, en ocasiones, un hombre con un peculiar sentido del honor. Con su mezcla de humor, astucia y elegancia, esta obra ofrece una visión única de la mente de Lupin, confirmándolo como uno de los personajes más icónicos y seductores de la literatura de misterio. ¿Qué hay detrás del ladrón perfecto? Descúbrelo en estas irresistibles confesiones. -
Maurice LeblancLa señorita de los ojos verdes (1927) describe una nueva aventura del célebre Arsenio Lupin. Esta vez, en uno de sus habituales paseos por París, Lupin descubre a una bella muchacha de ojos azules. El ladrón de guante blanco, con tiempo y aburrido, decide seguirla. La muchacha de ojos azules le lleva hasta la señorita de ojos verdes y le introduce, al mismo tiempo, en la aventura más sorprendente de Arsenio Lupin: de París a la Costa Azul, de la Costa Azul a un manantial de aguas termales. Asesinatos, robos, persecuciones, raptos... y el increíble humor de Arsenio Lupin.
Lo trágico está escondido entre las brumas de una prosa llana y directa, donde lo policial se entremezcla con cierto color social y descubre una pantomima donde la aventura trepidante, el suspenso inagotable y una máquina de generar situaciones jamás se agotan.
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Juan Ruiz de Torres 140 páginasArtapatis, el persa lleva al lector al Imperio persa de los Aqueménidas, en los convulsos tiempos en que fallece el Rey de Reyes, Dario II. En este contexto surge el conflicto entre su hijo mayor y heredero del trono, Arsaces, y su hermano Ciro el Joven, que luchará contra aquél, a quien cree incapaz de regir un imperio abocado al fracaso frente a los nuevos tiempos.
La vertiginosa trama lleva a la batalla de Cunaxa;narrada por el griego Jenofonte en su Anábasis; en la que se decide el destino del Imperio, aunque el portacetros de Ciro, Artapatis, muere por defenderlo.Toma entonces el hilo narativo de la novela su amada, la helena Milto, culta y llena de vitalidad, quien intentará en alguna forma mantener viva la memoria de su amado y conseguir un lugar propio en un mundo de hombres y para hombres.
"Sin duda, la narración histórica es el primer género literario que conoció la humanidad. No vacilo en considerar narración histórica lo signos pictográficos que cubren las paredes de las cavernas del hombre primitivo. Antes de que Hemingway nos deleitase con sus historias de caza, el hombre de Altamira o Lascaux nos dejó con su escritura rupestre el relato de sus hazañas y temores en aquellos muros alumbrados por la oscilante luz de sus hogueras.Las genealogías de las primeras civilizaciones no son más que el recuento de sus mitos fundacionales. Hoy las llamaríamos ‘novelas histórica’. Después vendría la lírica. Primero la interpretación creativa de la realidad, su relato, y después su interiorización, la mirada íntima, la subjetivación de la realidad; en fin, la poesía.
Después de transcurrir a su gusto y al nuestro, por el íntimo rumbo de la poesía, Juan Ruiz de Torres, se pasa a la novela, la novela histórica, sitio al que corresponde Artapatis, el persa . Cierto que antes, el autor, nos había entregado una narración novelada, bajo el heterónimo de Fumio Haruyama, País con islas , si bien, más que novela es el relato de una mirada, muchas veces lírica, que el espurio japonés hace de nuestras tierras. Pero vayamos a la novela.“Darío y Parisáltile tuvieron dos hijos: el mayor, Artajerjes; el menor, Ciro”, comienza así Xenofonte su célebre Anábasis o La retirada de los Diez mil . A las puertas de la muerte, nos cuenta Xenofonte, Darío nombra sucesor a su hijo mayor, decisión que lastima el orgullo del menor, quien se alza contra su hermano y soberano, para morir muy joven en una cruenta batalla. Y, añade Xenofonte, que la madre mostró todo el tiempo un infatigable amor por el pequeño. Estamos, así a las puertas de una tragedia shakesperiana.
Pues bien, a partir de este esbozo trágico, Ruiz de Torres arrebata la pluma al historiador griego y se dispone a emprender el imaginario reinado de Ciro el Joven. Sin duda al autor no le faltaron argumentos para mostrar su simpatía por el joven Ciro. El propio Xenofonte, quien participó y relató la contienda que decidió el destino de Ciro –Anábasis no quiere decir más que subida, ascenso, escalada a las planicies del Asia Menor, escenario de la batalla de Cunaxa-, describe a Ciro como “quien tuvo más condiciones de rey y el más digno de los gobernantes”. Así, Ruiz de Torres se dispone a corregir la Historia. Yo le llamaría un gesto de justicia poética.
La estrategia narrativa del autor se fundará en el registro de dos diarios, sorteando con eficacia el protagonismo de la figura del rey Ciro, deshaciéndose con ello de la obligada retórica de la crónica histórica y penetrando en la conciencia de dos actantes marginales pero de poderosa y rica personalidad. Sus protagonistas son: Artapatis, un personaje histórico mencionado por Xenofonte, amigo, confidente y alto dignatario de la satrapía que ejercía Ciro por designación de su padre, Darío; el propio Ciro, arrastrado por los acontecimientos y su voluntad regeneradora del imperio persa y Milto, presumiblemente una ficción del autor, hermosa e inteligente helena, cercana por amistad y amor a Ciro y Artapatis.
La novela se articula en tres partes. La Primera recoge el diario de Artapatis, donde relata el inicio de su amistad con el joven Ciro y el cumplimiento de una orden de la reina para que, ante la sospecha de un pronto fallecimiento de Darío, lleve a Babilonia a su hijo menor, Ciro; la Segunda, continuación del diario de Artapatis, registra la muerte de Darío y su voluntad de nombrar a Artajerjes, el hijo mayor, su sucesor. De regreso a la satrapía que gobierna, y en medio de toda suerte de confabulaciones y conspiraciones, Ciro llega a la conclusión de que, por el bien del imperio, Artajerjes tiene que ser destronado. Fin del diario de Artapatis; la Tercera parte recoge el diario de Milto, quien nos revela, en primer lugar, que ella ha sido la depositaria del diario de Artapatis, al tiempo que nos detalla el destino que le aguardó al héroe, y que, a continuación, nos da cuenta de su vida en los años posteriores al reinado de Ciro el Joven, ahora Ciro III, sus difíciles relaciones con el joven monarca y el giro que pretende dar a su existencia.
Es presumible que el autor se haya acogido a la técnica diarista, uso del diario, para, entre otras razones, penetrar mejor y de manera directa en la interioridad de sus personajes, gracias a una introspección que allana su presentación al lector. La técnica diarista favorece igualmente la narración y la descripción, así como el universo de valores de sus personajes. Es una técnica que puede asentarse en el lenguaje coloquial e implica una economía del discurso novelístico, que queda regido por la selección, silencios y elipsis que propone el autor del diario. Para una novela histórica como esta que no se abusa de una fatigosa extensión del relato propiamente histórico es un acierto que el autor la haya implementado. Porque, en definitiva, esta es una novela de personajes.
Se trata pues de una novela de personajes en un medio histórico que no sólo es paisaje y escenografía, sino encuesta detallada sobre acontecimientos en un territorio (Persia, el Medio Oriente y el conjunto de estados de la Hélade) y en un tiempo determinado (siglo V), a partir de los cuales los protagonistas habrán de definir su naturaleza humana. En este sentido, cabe subrayar como un logro del autor el tratamiento que da a sus personajes al emplear los que Ortega llama “psicología imaginaria”, es decir, que “las almas de la novela no tienen que ser como las reales; basta que sean posibles”. Tanto la conciencia y los acciones de Ciro, como de Artapatis y Milto se entregan a esa coherente “psicología imaginaria” con las que el autor nos los presenta.
El autor no se ha limitado a la reproducción estrictamente histórica de los acontecimientos, sino que se vale de ellos para una recreación del pasado histórico para, a mi entender, proyectar sobre ese pasado histórico una interpretación libre de lo hechos y reflejar sus propios esquemas culturales e ideológicos.Esta incidencia del autor en el pasado histórico, se aprecia en las valoraciones que nos ofrece sobre el mejor gobierno de las naciones, su posición ante la guerra, las relaciones que deben regir un imperio centralista con sus estados vasallos, el tratamiento paternalista de los sectores más desfavorecido, la legitimidad del destronamiento del gobernante considerado como tirano –un guiño, sin duda, a los filósofos de la escuela de Salamanca- y, de manera muy destacada en la Tercera parte, en el tema de las condiciones de la mujer, convirtiendo a Milto en una suerte de protofeminista, audaz y emprendedora, dotada de una extraordinaria y práctica inteligencia hacia los asuntos de estado y del comercio, defensora a ultranza de su autonomía e individualidad en un mundo donde la mujer permanecía ajena a la sociedad pública, únicamente destinada al ámbito doméstico. En resumen, concede a Milto las función de lo que hoy llamaríamos la ‘conciencia crítica’ de la obra.
En cuanto al lenguaje, observo una voluntad del autor por poner en el habla de sus personajes –sobre todo en el diario de Milto- alocuciones, giros, observaciones, frases, sintagmas probablemente extemporáneos, y que, más que a una distracción del autor, probablemente se deba al libre empleo de esa “psicología imaginaria” a la que me he referido. Por otra parte, es relevante destacar el minucioso manejo de la información que nos brinda el autor al precisar instrumentos, calendarios, profesiones, hábitos, usos y costumbres de la sociedad y el tiempo en que se desarrolla la trama, sin que ello entorpezca su grata legibilidad. La obra se completa, no sólo con las atinadas notas que amplían y facilitan su lectura, sino también con útiles apéndices".
Pío E. Serrano
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Fan Wu El presente trabajo parte de la hipótesis de que la hibridación de lo visual constituye una estrategia narrativa fundamental en 2666, la última y más ambiciosa obra de Roberto Bolaño. Tiene como objetivo principal examinar en profundidad las relaciones interartísticas entre texto e imagen en esta obra maestra. Asimismo, se indaga en las concepciones estéticas del autor a partir de los códigos visuales presentes en la novela –como la pintura y el cine– con el fin de evidenciar las múltiples influencias de las artes visuales en su universo literario. Considerando 2666 como la novela que marca un hito en la narrativa del siglo XXI, tanto en el ámbito latinoamericano como en el panorama global, este ensayo busca, además, identificar las rutas inéditas que la novela abre para la narrativa contemporánea, así como las huellas que ha dejado en el terreno literario de las últimas dos décadas. -
Juan Pablo Lupi, Marta Hernández Salván y Jorge Marturano (editores) 256 páginas Estos ensayos aquí reunidos comparten una visión innovadora y a contracorriente de las lecturas tradicionales de la obra de Lezama. Una tendencia crítica muy extendida es aquella que, como apunta Isava en su ensayo, propugna el método hermenéutico como la única aproximación posible a la hermética obra lezamiana. Tal método consiste en tratar de desvelar el supuesto secreto escondido en la espesura conceptual de su poesía. Más aún, esta explicación supone que el propio “sistema poético” lezamiano proporciona una clave para descifrar el texto y a veces adopta tautológicamente los neologismos o pseudoconceptos que el propio Lezama introduce en su “sistema”. Otra corriente crítica muy influyente, tal como observa César Salgado, tiene su raíz en la interpretación histórico-política de Cintio Vitier. Para el crítico y poeta origenista, la obra de Lezama es la representación estética, ética e ideológica del proyecto nacional de independencia y liberación cubano que se inicia con Martí y que culmina con la Revolución de 1959. Existe además una tercera tendencia que ha consistido en una crítica excesivamente culturalista de la obra lezamiana y que, como demuestra Jorge Marturano, la ha interpretado como un alegato alegórico que hace de la transculturación el rasgo esencial de la identidad nacional cubana. Vistos en su totalidad, los ensayos de esta colección se distancian y en algunos casos contestan estas perspectivas tradicionales. Otro de los rasgos importantes de este libro es su perspectiva multidisciplinaria, como muestran por ejemplo la interpretación económica de Arnaldo Cruz-Malavé, la lectura visual de Mariana Zinni y también la lectura comparativa de Juan Pablo Lupi sobre la poética de Stéphane Mallarmé y Lezama. Por último, cabe destacar la variedad de géneros y de obras aquí estudiados. Esta visión tan abarcadora que se centra tanto en su novelística, como en su poesía, su poética, e incluso en su ensayística, tiene como objetivo demostrar que el pensamiento lezamiano requiere el análisis simultáneo de sus complejas dimensiones históricas, poéticas y políticas. -
Jack London La novela nos muestra a una organización secreta, Asesinatos S.L., dedicada al asesinato de personas malvadas o corruptas, por ejemplo, jefes de policías, legisladores y políticos. La organización DEBE estar convencida, sin lugar a dudas, que la persona es realmente malvada y que merece ser asesinada. La historia sigue a Ivan Dragomiloff, quien, en un giro del destino, se encuentra enfrentándose contra la agencia secreta de asesinatos que el mismo fundó. La novela está basada en una idea que London compró al autor Sinclair Lewis (Elmer Gantry) a principios de 1910. London escribió 20.000 palabras antes de que terminara ese mismo año, pero sin acabarla, diciendo que él no pudo encontrar un camino lógico para concluirla. Murió en 1916, dejando inconcluso el libro. En 1963, el escritor de misterio Robert L. Fish completó la novela basándose en el manuscrito inacabado y con notas adicionales de London y un esquema final realizado por la esposa de London, Charmian, poco antes de su muerte en 1955. -
250 páginas
Cojamos un país, el nuestro, y un tiempo, el cambio de siglo, para no ir tan lejos. Es entonces cuando se producen una serie de casos que llevan a la inspectora Ángela Cienfuegos a viajar hasta lo más profundo de la condición humana. La raíz del mal anida también en los adolescentes y desgraciadamente va produciendo masacres cada cierto tiempo, cuando menos se espera: Columbine, Oregón, Chihuaha. Tanto se implica en su viaje al infierno que no puede evitar que le estalle una bomba entre las manos. ¿Se libra? El lector asistirá, página a página, al montaje de esa bomba de relojería que anida en el sujeto y palpita en los bajos de nuestra misma comunidad: el enemigo puede vivir tan cerca que sea incluso nuestro “ser más querido”. ¿Qué sociedad es esta que engendra monstruos en nuestra propia camada? El penúltimo lo vimos en Cataluña, marzo del 2015, el último nadie sabe desde donde acecha porque el caldo de cultivo del que se alimenta sigue siendo el mismo que el de aquel inquietante cambio de siglo. Nuestro país solo es una raíz del gran árbol del bien y del mal, para no ir tan lejos.
