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Jorge Basilago y Guillermo Pellegrino 222 páginas Casi coincidentes con la aparición de la llamada Nueva Canción Latinoamericana, los primeros poemas musicalizados de Mario Benedetti se conocieron a inicios de los años setenta del siglo pasado. Pero, más allá de que el autor y muchas de sus composiciones iniciales mantuvieron claros puntos de contacto éticos y estéticos con aquel movimiento y sus cultores, Benedetti nunca fue un miembro formal de esa corriente. Sin renunciar a la toma de posición ante las urgencias políticas, que marcó buena parte de la relación entre poesía y música de ese entonces, el poeta uruguayo –al igual que otros valiosos creadores– supo trascender los límites del compromiso más inmediato para construir un cancionero donde lo humano es el punto intemporal de partida y llegada. Este no fue, en modo alguno, un camino sencillo o libre de los tropezones que toda obra artística padece. Muy especialmente en casos de autores tan prolíficos como lo fue Benedetti. Un repaso histórico de la interacción música-literatura; el análisis contextualizado de la obra “musical” de Benedetti; y el testimonio de quienes colaboraron con él o eligieron musicalizar su poesía, reafirman su estatura de creador coherente con su lugar y su tiempo, pero despojado de ataduras de época o perspectiva. El exhaustivo recuento de los registros discográficos que incluyen sus textos poéticos, interpretados por múltiples artistas de distintas épocas y procedencias, es otro elemento que fortalece esta percepción. Tal cual sucede con sus novelas, poemarios y cuentos, las anteriores son razones de peso para comprender por qué, todavía hoy, el mensaje de las canciones del autor de La Tregua atraviesa fronteras generacionales y geográficas sin perder su capacidad de comunicar y conmover. Porque a pesar de cosechar incontables reconocimientos, lectores y oyentes, decidió mantener su modesta y sensible figura de Grillo constante. -
Enrique Gallud Jardiel (ed.) Esta obra novelística india, mezcla de prosa y verso, aportó una notable contribución de material narrativo a la literatura mundial. El cuento-marco nos habla de un asceta experto en magia, quien se presenta todos los días, y por un largo periodo de tiempo, al rey Vikramasena con la acostumbrada oferta de una fruta que tiene en su interior una joya. A cambio de su regalo, el rey tiene que ayudar al asceta en un sortilegio y traerle un cadáver a un sitio preestablecido y en una noche determinada. El asceta advierte al rey que durante el recorrido con el cadáver a hombros no podrá pronunciar ni una sola palabra: de otra forma el cadáver se le escapará y tendrá que regresar por él. Sin embargo, durante el viaje, un viejo y hábil vampiro que mora en el cadáver narra al rey un cuento y, cuando acaba, pregunta algo referente a los sucesos narrados. El rey no puede dejar de resolver enigmas que se le plantean y ha de repetir su captura del cadáver. La preguntas y las respuestas son geniales y extravagantes por su contenido y harán las delicias de los aficionados al género cuentístico. -
Anónimo 56 páginas El gallo de bodas es un ejemplo clásico de cuento encadenado, una historia divertida y fácil de memorizar gracias al modo directo de sus escenas con animales como protagonistas. Niños, padres y educadores disfrutarán de este relato y de sus hermosas ilustraciones, que sirven de apoyo a la lectura. -
Antonio Colinas 388 páginas “Las palabras de Antonio Colinas que inundan este libro son la verdad perdida, la vieja verdad olvidada que algún día acaso recuperaremos, en esta sociedad adormecida, agotada en su bienestar, que da la espalda a lo que es, a su espíritu. Nos habla de respirar —la respiración consciente—, como nos habla de la experiencia estética, esto es, como pasos necesarios en el sendero abierto a la trascendencia. Constituyen por otra parte y de algún modo una visión de conjunto sobre la evolución de su obra, así como una buena introducción al pensamiento del escritor bañezano. Aquí, el poeta aparece tan atento a las amenazas de nuestro tiempo anestesiado y amnésico, como a la evolución de su creación literaria, al desarrollo de su filosofía de vida, pero también a los temas que todos los lectores ya iniciados pueden reconocer en sus libros. Introducción y síntesis de su obra, relato de una vida, este libro muestra igualmente cómo Colinas sabe imprimir a su pensamiento el resultado de un lento proceso de siembra y maduración; cómo sabe proponer a cada lector una lección de sabiduría en la que la poesía es el regreso, el abrazo a una tradición que resume todas las tradiciones. Lección en la que se condensan setenta años ya de una vida que ha hecho definitivamente de la poesía algo consustancial a la experiencia de vivir”. -
Thomas de Quincey 300 páginasEn este ensayo de ficción Thomas de Quincey reivindica el arte del asesinato bajo criterios estéticos y destaca sus aspectos macabros. El libro está compuesto por dos artículos publicados en la revista Blackwood Magazine en 1827 y 1829 y un post scriptum de 1854. El primer artículo, narrado en primera persona, tiene un formato de conferencia pronunciada en la Sociedad de Conocedores de Asesinato –aficionados al asesinato– y su tono es totalmente irónico, por lo que se considera todo un clásico del humor inglés. De Quincy habla de la muerte pero desde una perspectiva diferente a lo que se había escrito hasta el momento, desde el punto de vista del asesino. Habla de su moral, de aquel que disfruta y se recrea con el homicidio como si se tratara de un espectáculo, y del aspecto estético.
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Ricardo Miguel Alfonso El propósito de este libro es rastrear de dónde vienen y cómo se construyen las teorías más importantes acerca de la naturaleza y la función de la literatura como construcción estética e intelectual que ha producido Estados Unidos. Para ello se remonta al siglo XIX, el más relevante, aunque no el más fértil, en su comparativamente breve historia dentro de este campo. El carácter utilitarista de las generaciones anteriores a la romántica impidió que la reflexión sobre la literatura alcanzase una profundidad y un relieve significativos, de modo que tuvieron que ser los autores decimonónicos quienes, en ocasiones a la sombra del pensamiento europeo, articulasen ideas coherentes acerca de qué es, de dónde vienen y cómo se construye un texto literario. La generación romántica superó con creces las expectativas de un público y unas instituciones habituadas a la sumisión de las artes a tradiciones y propósitos externos a ellas. Por eso sus mayores representantes, incluyendo figuras tardías como la de George Santayana, constituyen la auténtica generación fundacional del pensamiento estético en su país. -
María Juristo 158 páginasAmbientada en el periodo entre 1930 y 1970, la novela de María Juristo mezcla misterio e intriga en el contexto de una de las épocas más apasionantes de nuestro tiempo. Comienza en Alemania, en la época del régimen nazi, para adentrarse posteriormente en la historia de una familia española en Madrid condicionada por la existencia de “La casa de la ventana redonda”, que llega a tener un gran protagonismo en el desarrollo de la historia. Se trata de una obra que articula la historia de la Alemania de los años de Hitler con la de la familia española que habita la vivienda.
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Pablo Sánchez 186 páginas La literatura española y la latinoamericana han tenido una relación fluctuante, no siempre libre de malentendidos, recelos y estigmas coloniales, aunque haya ofrecido asimismo momentos de esplendor y solidaridad, sobre todo en difíciles contextos políticos. Literaturas en cruce. Estudios sobre contactos literarios entre España y América Latina reúne una serie de estudios sobre las relaciones literarias transatlánticas desde el Modernismo hasta el siglo XXI tomando como punto de partida algunos episodios significativos, como la relación de diversos escritores mexicanos con España, la recepción inicial de García Márquez o Cortázar, o los cambios actuales en el mercado editorial de lengua española. -
Ángel Díaz Arenas 298 páginasPresentamos aquí a tres escritores, Rafael Chirbes, Juan Goytisolo y Carlos Fuentes, aprovechando nuestro recuerdo personal y propio, pero sobre todo mostrando cómo estos rezan en el recuerdo de los medios de comunicación, la crítica y la sociedad lectora. Comenzamos por Rafael Chirbes, del recuerdo personal que de él nos queda, algo de su obra y sobre todo su destino final, sucesores y Fundación.
Seguimos con Juan Goytisolo, cuya obra siempre hemos leído y admirado, pero por esa razón de escritos tan heterogéneos, ambiguos, varios y extraños (veamos ese Makbara con su mensaje de muerte y cementerio), que siempre nos han extrañado y de algún modo frenado.
A ellos sumamos reflexiones sobre Carlos Fuentes, escritor mexicano al que le unió una gran amistad con Juan Goytisolo, quien no sólo le invitó a visitarle en su domicilio marroquí, sino que incluso le hospedó en su piso parisino, donde, en 1973, en el departamento prestado por Juan Goytisolo y Monique Lange, prosiguió la redacción de Terra Nostra. Esto es todo: presentar y hablar de tres conocidos circunstanciados, quienes –señalamos– no fueron nunca nuestros amigos, pero sí nuestros conocidos circunstanciados. Gracias y buena lectura. Ya saben, «Tout est pour le mieux dans le meilleur des mondes possibles», y esto sin Candide y mucho menos su poco cándido Voltaire.
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Benito Pérez Galdós 174 páginasTrafalgar es el primer volumen de la primera serie de los Episodios nacionales de Galdós, en los que se hace un exhaustivo recorrido por los principales acontecimientos históricos del siglo XIX a través de cuarenta y seis novelas históricas. En esta ocasión Gabriel de Araceli, cuando ya es un anciano de 82 años, escribe sus memorias y recuerda su participación en 1805 en la batalla entre la coalición hispano-francesa e Inglaterra cuando él tenía 14 años.
El protagonista se embarca en el navío Santísima Trinidad con su amo Alonso y el marino Marcial y lo que al principio le parece maravilloso al contemplar la flota, se convierte en algo aterrador al presenciar la calamidad de la guerra y la cercanía de la muerte. Además de su experiencia bélica, Gabriel recuerda momentos de su niñez y nos habla también de su primer desamor.
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Gerardo Pérez Sánchez (ed.) 80 páginasEn 1959 Naciones Unidas aprobó una Declaración de los Derechos del Niño que incluía 10 principios. Pero no era suficiente para proteger los derechos de la infancia porque, legalmente, esta Declaración no tenía carácter obligatorio. Por eso en 1978, el Gobierno de Polonia presentó a las Naciones Unidas la versión provisional de una Convención sobre los Derechos del Niño. Tras 10 años de negociaciones con gobiernos de todo el mundo, líderes religiosos, ONG y otras instituciones, se logró aprobar el texto final de la Convención sobre los Derechos del Niño el 20 de noviembre de 1989, cuyo cumplimiento sería obligatorio para todos los países que la ratificasen.
La Convención sobre los Derechos del Niño se convirtió en ley en 1990, después de ser firmada y aceptada por 20 países, entre ellos España. Hoy, la Convención ya ha sido aceptada por todos los países del mundo excepto Estados Unidos. El 20 noviembre se celebra en todo el mundo el Día Universal del Niño, que cada año recuerda la aprobación de la Convención sobre los Derechos del Niño. Los 54 artículos que componen el texto recogen los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos de todos los niños. Su aplicación es obligación de los gobiernos, pero también define las obligaciones y responsabilidades de otros agentes como los padres, profesores, profesionales de la salud, investigadores y los propios niños y niñas.
