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| Peso | 0,222 g |
|---|---|
| Formatos | Digital, Papel |
La raya
Antonio Pérez Genicio
228 páginas
Los años 50 siguen siendo duros en España en la época de la postguerra, momento en el que transcurre esta novela, en una de las comarcas más deprimidas de Zamora (Aliste), en plena frontera con Portugal —”cuatro rastrojos entre peñascos, robles, jaras y carrascos”—.
Los excesos de los vencedores dejaban cadáveres en las cunetas durante las madrugadas que olían a muerto en las aldeas y a quemado en los rastrojos, trigales y graneros. Rogativas en desbandada con el cura desaparecido. La gente malvivía de cuatro patatas y garbanzos de secano y muchos plantaban cara a la miseria con el contrabando, sobre todo de café, lienzo, bacalao… Si resultaban detenidos, perdían todo, hasta lo que no tenían.
Con el cambio en la jefatura del cuartel de la guardia civil se modifican las formas de vigilancia en la comarca, y se busca ahora también a grupos de anarquistas y a reductos de maquis españoles que se recluyen en aquellos parajes. La vida del contrabandista se endurece y se convierte en algo más peligroso.
El gobernador nombra un nuevo alcalde, Darío, un hombre inteligente y honesto que trata de ayudar y hasta excarclear a vecinos detenidos por contrabando. Pero un grave problema sanitario, como pájaro de alas inmensas, llena con sombras muy negras aquellos páramos; entonces, el médico del pueblo informa a Darío de la gravedad del asunto, quien contacta con antiguos contrabandistas para traer las medicinas al pueblo.
Dice el autor: “la mayoría de los hechos que se relatan, sucedieron. He procurado crear un relato intimista, tratando de llegar a más personas, porque los hechos son sencillos y no hay quien los cambie”.
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Los años 50 siguen siendo duros en España en la época de la postguerra, momento en el que transcurre esta novela, en una de las comarcas más deprimidas de Zamora (Aliste), en plena frontera con Portugal —”cuatro rastrojos entre peñascos, robles, jaras y carrascos”—.
Los excesos de los vencedores dejaban cadáveres en las cunetas durante las madrugadas que olían a muerto en las aldeas y a quemado en los rastrojos, trigales y graneros. Rogativas en desbandada con el cura desaparecido. La gente malvivía de cuatro patatas y garbanzos de secano y muchos plantaban cara a la miseria con el contrabando, sobre todo de café, lienzo, bacalao… Si resultaban detenidos, perdían todo, hasta lo que no tenían.
Con el cambio en la jefatura del cuartel de la guardia civil se modifican las formas de vigilancia en la comarca, y se busca ahora también a grupos de anarquistas y a reductos de maquis españoles que se recluyen en aquellos parajes. La vida del contrabandista se endurece y se convierte en algo más peligroso.
El gobernador nombra un nuevo alcalde, Darío, un hombre inteligente y honesto que trata de ayudar y hasta excarclear a vecinos detenidos por contrabando. Pero un grave problema sanitario, como pájaro de alas inmensas, llena con sombras muy negras aquellos páramos; entonces, el médico del pueblo informa a Darío de la gravedad del asunto, quien contacta con antiguos contrabandistas para traer las medicinas al pueblo.
Dice el autor: “la mayoría de los hechos que se relatan, sucedieron. He procurado crear un relato intimista, tratando de llegar a más personas, porque los hechos son sencillos y no hay quien los cambie”.
La raya
| Peso | 0,222 g |
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