Consuelo Triviño
144 páginas

Un puñado de relatos que no sólo abordan con mirada aguda la condición femenina, sino que, en palabras de Blas Matamoro “recuperan dos calidades que tienen los niños, olvidan los adultos y recobran los artistas: credulidad en lo que se narra y asombro ante el mundo que se deja narrar. Todo lo que se dice en ellos apela a la confianza del lector y lo que cuenta en sus páginas califica al mundo, bello o atroz, de asombroso. La sorpresa constante, nunca derogada, es el primer estado del conocimiento.”