Información adicional
| Peso | N/D |
|---|---|
| Dimensiones | N/D |
| Páginas | 106 |
| Formatos | Digital, Papel |
Cartografía corporal
Siento en [estos] cuentos la frescura de quien relata historias porque quiere entablar un diálogo con el lector y usa para ellos más de una voz narrativa; una autora que maneja con viveza los diálogos y juega con el lenguaje coloquial. Hábil para trazar dos personajes protagónicos, Azucena y Lucía, que se alternan inteligentemente y, casi sin que el lector se dé cuenta, dan organicidad al conjunto de las historias, como si el libro creciera con ellas. Por último, es innegable su especial facilidad para crear ambientes. Pero decir esto no haría justicia total al libro. Debemos añadir su erotismo, sin que ello se adueñe del tono y del lenguaje de la obra, voz de mujer que se revela/rebela a través del erotismo, rasgo al que ya se ha referido Roberto González Echevarría en su prólogo a un libro de poemas de la autora: Cimarrona ; los momentos de ingenuidad, por la cual los personajes protagónciso se empeñan en contar historias haciendo trasparente el trasfondo humano, cultural y político; y por último, una vocación de frontera que trata de matizar la experiencia del exilio al presentar «el extranjero suelo» como una compleja nación de diferentes culturas donde cada Estado obligará a una nueva reinvención de la identidad del exiliado.
Madeline Cámara
Le recomendamos …

Las aventuras prodigiosas de Tartarín de Tarascón

Ifigenia

La segunda parte de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades

Así se vendió la moda. Publicidad del consumo-moda en la prensa escrita. La Habana 1840-1960

Textos sedientos y otros relatos

Trucos para triunfar en la vida y otros textos cómicos

La última estación

El negrero

El castillo

La resaca

El Capitán Veneno

El tiempo recuperado (En busca del tiempo perdido)

Cuentos en clave de dictadura

Mujer y familia en la sociedad cubana 1889-1918. de la esfera privada al espacio público

Las ilusiones perdidas

País con islas

El diablo en el cuerpo

La ciudad de las damas

El Martí que yo conocí

Terror en Fontenay
Siento en [estos] cuentos la frescura de quien relata historias porque quiere entablar un diálogo con el lector y usa para ellos más de una voz narrativa; una autora que maneja con viveza los diálogos y juega con el lenguaje coloquial. Hábil para trazar dos personajes protagónicos, Azucena y Lucía, que se alternan inteligentemente y, casi sin que el lector se dé cuenta, dan organicidad al conjunto de las historias, como si el libro creciera con ellas. Por último, es innegable su especial facilidad para crear ambientes. Pero decir esto no haría justicia total al libro. Debemos añadir su erotismo, sin que ello se adueñe del tono y del lenguaje de la obra, voz de mujer que se revela/rebela a través del erotismo, rasgo al que ya se ha referido Roberto González Echevarría en su prólogo a un libro de poemas de la autora: Cimarrona ; los momentos de ingenuidad, por la cual los personajes protagónciso se empeñan en contar historias haciendo trasparente el trasfondo humano, cultural y político; y por último, una vocación de frontera que trata de matizar la experiencia del exilio al presentar «el extranjero suelo» como una compleja nación de diferentes culturas donde cada Estado obligará a una nueva reinvención de la identidad del exiliado.
Madeline Cámara
Cartografía corporal
| Peso | N/D |
|---|---|
| Dimensiones | N/D |
| Páginas | 106 |
| Formatos | Digital, Papel |
Le recomendamos …

Las aventuras de Robin Hood

Teatro selecto (Edición crítica por Lourdes Betanzos, Ph. D. Auburn University)

Pasión y fe

La resaca

La guerra de las salamandras

Chanchullos

A los pies de Venus









