Información adicional
| Peso | N/D |
|---|---|
| Formatos | Digital, Papel |
Las rosas de la tarde
214 páginas
Las Rosas de la tarde se escribe en 1900, cuando su autor ocupaba un cargo diplomático como representante del gobierno del Ecuador en Italia. Es la segunda de una larga serie de narraciones eróticas que empieza con Ibis (Roma, 1900), Vargas Vila se hace eco de la estética decadentista que comparte y que también explora como estrategia de provocación, por cuanto el sexo y el erotismo despiertan la curiosidad del lector y le garantizan un éxito de ventas sin precedentes. Esta novela de corte d’annunziano nos instala en Roma a la hora crepuscular, ante la vista de la campiña brumosa donde se pierde la mirada del narrador: “las siete colinas desaparecían en la perspectiva, y el sol poniente hacía salir de la sombra, iluminándola, hiriéndola como un rayo, la cúpula de San Pedro”. La trama amorosa se desarrollada en un ambiente de idealidad y sensualismo que empieza con el paisaje, pasa por los jardines de los palacios y se introduce en el interior de los salones de atmósfera decadente. Hugo Vial, el protagonista, es diplomático de un país hispanoamericano, se siente atraído por la condesa Adaljisa de Larti, esta se debate entre el deseo que aflora en su corazón y el miedo al amor.
Le recomendamos …

El cuento más hermoso del mundo

Cristina de Suecia. La reina trans

El polvo y el oro

Naufragios

Los cuatro hombres justos

Hijos de Las mil y una noches

Lava negra. Crímenes, nocturnidades y otras alevosías. Antología de cuentos policiales iberoamericanos

Situación límite

Cuentos de Madrid

El mundo entero. VIII Premio Internacional de Narrativa «Novelas Ejemplares»

El crimen de Orcival

La guerra de las salamandras

Cada otoño migran las golondrinas

Pintar al monstruo

Son de la madrugada

El hombre que sabía demasiado

El Vizconde de Bragelonne. Aventuras de los tres mosqueteros

Muerte de un playero de provincia

Relatos escogidos

El cuarto número 13
214 páginas
Las Rosas de la tarde se escribe en 1900, cuando su autor ocupaba un cargo diplomático como representante del gobierno del Ecuador en Italia. Es la segunda de una larga serie de narraciones eróticas que empieza con Ibis (Roma, 1900), Vargas Vila se hace eco de la estética decadentista que comparte y que también explora como estrategia de provocación, por cuanto el sexo y el erotismo despiertan la curiosidad del lector y le garantizan un éxito de ventas sin precedentes. Esta novela de corte d’annunziano nos instala en Roma a la hora crepuscular, ante la vista de la campiña brumosa donde se pierde la mirada del narrador: “las siete colinas desaparecían en la perspectiva, y el sol poniente hacía salir de la sombra, iluminándola, hiriéndola como un rayo, la cúpula de San Pedro”. La trama amorosa se desarrollada en un ambiente de idealidad y sensualismo que empieza con el paisaje, pasa por los jardines de los palacios y se introduce en el interior de los salones de atmósfera decadente. Hugo Vial, el protagonista, es diplomático de un país hispanoamericano, se siente atraído por la condesa Adaljisa de Larti, esta se debate entre el deseo que aflora en su corazón y el miedo al amor.
Las rosas de la tarde
| Peso | N/D |
|---|---|
| Formatos | Digital, Papel |
Le recomendamos …

Un misterio en París

La gota de sangre y otros cuentos policiacos

El ramito de azahar

Cuentos de la vida cotidiana

Los diarios de Adán y Eva

La princesa de Clèves

Fortunata y Jacinta. Dos historias de casadas









