Lao-Tse, también transcrito Laozi, es la figura tradicionalmente considerada autora del Tao Te Ching y uno de los grandes sabios de la antigua China. Su existencia histórica está rodeada de incertidumbre y leyenda. La tradición lo sitúa entre los siglos VI y V a. C. y afirma que trabajó como archivero en la corte de la dinastía Zhou, donde habría adquirido un profundo conocimiento de los antiguos textos y de la vida política de su tiempo. Según el relato más conocido, cansado de la decadencia del reino, decidió abandonar la civilización y viajar hacia Occidente; antes de cruzar la frontera, un guardián le pidió que dejara por escrito su sabiduría, y de ese gesto habría nacido el Tao Te Ching. Más allá de la historicidad de estas noticias, Lao-Tse se convirtió en una figura central del taoísmo filosófico y religioso y en símbolo universal de una sabiduría basada en la simplicidad, la espontaneidad y la armonía con el orden natural.


