Reseña de “El vals de los agujeros negros”, de Alexis Falkas

Juan infante reseña para la revista ludico-cultural “Moon Magazine” la novela de Alexis Falkas: El vals de los agujeros negros.

Reconozco que El vals de los agujeros negros me ha sorprendido. Es original, no es una novela al uso y la estructura «introducción», «nudo» y «desenlace» no pasa por ella.

Los dos agujeros negros, Carla y Elías, nos van relatando una serie de acontecimientos, de situaciones, que van agudizando su proceso de autodestrucción.

Siguiendo a sus personajes, El vals de los agujeros negros me ha llevado a recordar a Charles Bukowski con su narrativa de fracasos, drogas, decadencia y sexo, magníficamente plasmado en La máquina de follar y en Pulp, o a Williams Burroughs, obsesionado con el ser humano alienado por el lenguaje en Yonqui y en El almuerzo desnudo.

Los «paisajes» de Alexis Falkas —San Sebastián, con su mar, las olas y el puerto; el hospital psiquiátrico de Zamudio; el bosque de Oma en Vizcaya o la sierra de Madrid— nos van llevando, con Carla y Elías, a situaciones disparatadas, divertidas, que rompen moldes con cualquier discurso constructivo.

Pero en eso, precisamente, se cimienta el valor y el éxito de la novela. No nos permite abandonarla y acentuamos el interés en su lectura, a medida que se producen más disparates.

Otro de los aciertos de la novela, que eleva su categoría literaria, es el lenguaje directo, duro, muchas veces cargado de simbolismo, con un vocabulario extenso y rico.

Alexis Falkas escribe muy bien y la narración nunca se hace espesa ni difícil, mantiene un ritmo que te permite avanzar, disfrutando de unas situaciones llamativas y divertidas.

Aunque no exista una trama como tal y las «historias» transcurran sin un hilo conductor claro, nunca te pierdes ni dudas de lo que está pasando.

Si los personajes atracan, vives el atraco como si estuvieras en medio de él; si descuartizan a alguien, el narrador no lo esconde. Y disfrutas con esas situaciones de picaresca clásica, en las que «levantan» las carteras a los turistas o los estafan sin ningún adorno.

Si todo ello lo aderezamos con mucho sexo sin complejos, con un personaje como Carla, protagonista principal que crece según avanza la novela, El vals de los agujeros negros nos acaba dando todos los ingredientes para disfrutar.

 

La reseña original:

 

El libro:

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