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El Talmud era originariamente el Código nacional de los judíos, pero los comentarios a ese cuerpo legal de doctrina alcanzaron una importancia y extensión tan grandes, que llegó a convertirse en una especie de enciclopedia donde se recogía todo el saber judío y donde alentaba toda la tradición de la raza. Los judíos se consideraban los instrumentos de Dios y de ahí su gran empeño en conocer los designios divinos; esta voluntad de Dios estaba expresada en la ley que les señalaban sus directores, y de ahí que la observancia de la ley –humana, natural y divina a la vez– constituía el nervio de su fuerza y de su poderío.

El objeto principal del Talmud es el de completar los libros del Antiguo Testamento mediante un cuerpo de doctrina en cierto modo secreto. Maimónides traza la filiación del libro en la siguiente forma: Dios dictó a Moisés 613 preceptos, entre los cuales están incluidos los del decálogo, que se hicieron públicos; todos esos preceptos, junto con su adecuada explicación, fueron transmitidos por tradición oral principalmente entre los ancianos del pueblo de Israel, y esas explicaciones e interpretaciones de los 613 preceptos constituyen el fundamento del Talmud. Los preceptos en cuestión parece que constituyen el Génesis.

En este volumen que ofrecemos al lector van incluidos algunos trozos del Talmud ordenados a nuestro gusto, que permiten formarse idea del carácter de ese curioso libro.