Mark Twain

344 páginas

«Estoy ahora plenamente convencido de que Juana de Arco, el último de mis libros, es el que he logrado plenamente», afirmó Mark Twain. Lo cierto es que el autor emprendió la redacción de la biografía de Juana de Arco con gran dedicación, estudió cuidadosamente los documentos, tan abundantes, del Proceso de Condenación y del Proceso de Rehabilitación de la Santa, escudriñó todo lo que, incluso en épocas lejanas, se había escrito acerca de ella. Mucho debió de atraer a Mark Twain la gesta de Juana de Arco, cuando tanto empeño puso en dibujar la personalidad de esa heroína, hoy llevada a los altares. Y lo hizo con el máximo acierto. Muchos escritores han acometido la empresa de describir la asombrosa aventura de la Doncella de Orleáns; siendo sus escritos excelentes, ninguno supera al de Mark Twain.

Juana de Arco es un relato realista, vigoroso, dramático, magnífico y evocador. Nos transporta a la plenitud de la Guerra de los Cien Años, con toda su grandeza. La acción gira en torno a la figura sublime, insigne y valerosa de Juana de Arco y de una estampa vigorosa y espléndida del siglo, llena de majestuosidad y armonía. A través de estas emocionantes páginas se suceden una tras otra, escenas de heroísmo, unidas a la figura leal de Louis de Conte, escudero de Juana y compañero de sus triunfos en el campo de batalla, al que el genio narrativo de Mark Twain hace presunto autor de esta grandiosa historia que podría figurar entre las más increíbles leyendas de caballería, incluido el trágico final de la Doncella de Orléans, quemada viva en la hoguera.