Modesta Suárez

“No creíamos en el arte. Pero creíamos en la eficacia de la palabra, en el poder del signo. El poema o el cuadro eran exorcismos, conjuros contra el desierto, conjuros contra el ruido, la nada, el bostezo, el claxon, la bomba. Escribir era defenderse, defender la vida. La poesía era un acto de legítima defensa.” Esta breve cita del texto de Octavio Paz que acompaña, en los años 60, los primeros poemas de Blanca Varela (Lima, 1926) conlleva ya parte de la relación íntima que va a unir poesía y pintura en la creación de la poeta peruana.