La mercantilización de la cultura ha convertido también la literatura -independientemente de su valor estético- en un producto destinado al mercado, por lo que se puede afirmar que prima en buena medida su valor de cambio, en sintonía con el fenómeno de la progresiva comercializazción de toda actividad humana. ¿En qué medida el mundo editorial se ha convertido en las últimas décadas en una sofisticada cadena de impulsos creativos, de intereses de alcance y características industriales y de meciación complejas?