Oscar Wilde

34 páginas

Una golondrina despechada se despide tardíamente de su ciudad para emprender el vuelo hacia Egipto y escapar así del crudo invierno. En el
vuelo previo al inicio de su viaje, la golondrina reposa en una estatua para pasar la noche, pero la estatua es muy especial. Es un príncipe recubierto en oro y adornado con joyas que le pide a la golondrina que ayude a las personas de la ciudad que sufren por la miseria.

La golondrina accede un tanto aunque le duele despedazar a ese tierno y amable príncipe.