José Antonio Martínez Climent y Ricardo Mª González-Haba

110 páginas

“Hoy en día los únicos escritores vivos son los clásicos, por estar muertos. Por estar muertos son inalcanzables a la criminal estupidez de la corrección política. Pero sólo Dios sabe cuánto durará este estado beatífico, o al menos de limbo, del que goza Don Francisco de Quevedo”.