Alan West
292 páginas

“La ambición de Dar nombres a la lluvia es meditar a través de la imagen. Ante la poesía de Alan West reconocemos que la imagen es buena cuando solo provoca ese estado de quietuda que le devuelve al mundo su extrañeza. Justo ahí el lector recoge los mejores frutos de este asombros poemario”. (Edgardo Rodríguez Juliá).