Eduardo Zepeda-Henríquez

Zepeda-Henríquez lo ha señalado certeramente al subrayar la primacía de la “visión estética” de su promoción nicaragüense, frente al “carácter ético” del grupo generacional español. Y menciono esta distancia, porque estimo que ambas tendencias se concilian en la poesía de Zepeda-henríquez. De una parte el fervor estéticamente exigente que busca en la obra la fraternidad de la pureza y la impureza en una alta tensión simbólica; y de la otra el rigor ético que nos revela a un hombre raigalmente comprometido con esa “experiencia de verdadera amplitud humana” a la que se ha referido el autor.