Eduardo Zepeda Henríquez

(88 páginas)

“Zepeda-Henríquez nos muestra la coronación de un camino en el que la palabra ha sido fiel a sus primeras claridades, donde “no se puede volver al mismo sitio”, pero la independencia es una profesión de fidelidad a unas inmutables seguridades. Si como poeta nos dice “no hay que desnaturalizar el lenguaje”, hay que aceptar las servidumbres a que nos obliga, porque “en fin de cuentas poesía es la imagen universal de una experiencia personalísima”, y así la clasicidad de Zepeda-Henríquez se ha iniciado desde la experiencia, y en esa experiencia -enriquecida- ha logrado sus más limpias alturas”.