Mari Carmen Barros

210 páginas

A menudo, una vida o un ciclo vital puede describirse por las personas que nos han acompañado. Y aquí les hablo a esas mujeres que he encontrado en mi camino. Narraciones de vidas mundanas y, a la vez, extraordinarias, porque en cada una brota la esencia femenina y aflora nuestro vestigio. Cada pequeña historia devela una gran mujer y en cada pequeña mujer se revela una gran historia. Así es la grandeza de las pequeñas cosas. Cada retrato incorpora en sí la parte femenina y la parte masculina, pues todas ellas han nacido del encuentro entre una mujer y un hombre, todas tienen un padre y una madre. La danza de la vida exige la confluencia de ambas energías bailando en armonía. Con esa integridad como punto de partida y con el respeto que ambas esencias impulsan en mí, me acerco a honrar a estas mujeres y cuanto me han dejado: abuelas, madres, hermanas, amigas, confidentes, clientes…, maestras todas. Mujeres que he hallado en mi Galicia materna, en mis tierras canarias, en mi desembarco a orillas del Ebro y, también, allende los mares. Mujeres para siempre en mi memoria.