Mentira y poder político. Seudología VII
Javier Pinazo H. realiza reseña en su blog sobre la reciente obra de Miguel Catalán, «Mentira y poder político. Seudología VII».

Miguel Catalán dedica unas paginas a la Administración Pública y su fisco ( Capítulo III en los apartados ‘El Estado como producto de la guerra y la guerra como forma política del expolio’; ‘el fisco como producto del expolio’ y ‘Fisco y Administración’) a en la que no sale históricamente muy bien parada (…) La lucha entre los señores feudales y la autoridad real que acabaría imponiéndose era también una lucha por la jurisdicción sobre la gallina de los huevos de oro: el siervo o vasallo ínfimo que permitía a unos y otros vivir sin trabajar. El mismo Parlamento nació entre los siglos XIII y XIV a causa de la necesidad real de obtener beneficios por las cargas impositivas para llevar a cabo acciones bélicas. Las asambleas representativas de los explotadores reunidos por el rey se dedicaban en parte a buscar e imponer nuevos tributos y a repartirse los ya existentes , y en un principio eran vistas con reticencia por los señores feudales, pues implicaban peticiones impositivas del monarca que a duras penas podían arrostrar. Las disputas fiscales y jurisdiccionales entre el Parlamento y la Corona por cuestiones que en Inglaterra se resolvieron a favor del primero, terminaron en Europa llevando a las monarquías absolutistas. Andando el tiempo, la sustitución de las monarquías absolutistas por los estados modernos más racionales y organizados no mitigó el abuso sobre los trabajadores, pues los privilegios de los terratenientes y de las clases señoriales fueron asumidos por la administración estatal; la ingente organización burocrática y militar de ese “espantoso organismo parasitario” (Marx) que es el Estado no ha hecho sino perfeccionar, con el agigantamiento del ejército y la masa funcionarial, una máquina de opresión de la que cada partido toma posesión con gusto al ganar las elecciones . La inmensa organización burocrática y militar que denunciaba Marx ante el fracaso de la revolución de 1848 (medio millón de funcionarios en la Francia de mediados del siglo XIX) sólo tiene sentido por la enorme importancia del expolio fiscal cuando la riqueza de los países aumenta con el desarrollo de la técnica y la liberación de las trabas feudales. A tal expolio obedecían ya los censos y catastros realizados por los Estados y sus administraciones a lo largo de la geografía y de la historia (…)
Yo al menos en este libro, en el que me honro haber colaborado muy modestamente con el autor, veo argumentos de porqué la Ciencia de la Administración ha fallado en su normatividad o ha sido tachada de ingenua, y porque buena parte de algunos notables pensadores no han podido poner en práctica sus deseos o incluso se han pasado al lado oscuro, y al final no nos queda el derecho como remedio reparador. De la mentira como variable fuerte del comportamiento humano es consecuencia la falacia de decisiones ancladas en la buena administración o la de la buena fe en los negocios, son presunciones del sistema y cuyas razones pueden encontrase en la reciente obra.
Publicado por Javier Pinazo H.
La reseña original:
http://jpinazoh.blogspot.com.es/
El Libro:
https://editorialverbum.es/producto/modelo
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Mentira y poder político. Seudología VII
Javier Pinazo H. realiza reseña en su blog sobre la reciente obra de Miguel Catalán, «Mentira y poder político. Seudología VII».

Miguel Catalán dedica unas paginas a la Administración Pública y su fisco ( Capítulo III en los apartados ‘El Estado como producto de la guerra y la guerra como forma política del expolio’; ‘el fisco como producto del expolio’ y ‘Fisco y Administración’) a en la que no sale históricamente muy bien parada (…) La lucha entre los señores feudales y la autoridad real que acabaría imponiéndose era también una lucha por la jurisdicción sobre la gallina de los huevos de oro: el siervo o vasallo ínfimo que permitía a unos y otros vivir sin trabajar. El mismo Parlamento nació entre los siglos XIII y XIV a causa de la necesidad real de obtener beneficios por las cargas impositivas para llevar a cabo acciones bélicas. Las asambleas representativas de los explotadores reunidos por el rey se dedicaban en parte a buscar e imponer nuevos tributos y a repartirse los ya existentes , y en un principio eran vistas con reticencia por los señores feudales, pues implicaban peticiones impositivas del monarca que a duras penas podían arrostrar. Las disputas fiscales y jurisdiccionales entre el Parlamento y la Corona por cuestiones que en Inglaterra se resolvieron a favor del primero, terminaron en Europa llevando a las monarquías absolutistas. Andando el tiempo, la sustitución de las monarquías absolutistas por los estados modernos más racionales y organizados no mitigó el abuso sobre los trabajadores, pues los privilegios de los terratenientes y de las clases señoriales fueron asumidos por la administración estatal; la ingente organización burocrática y militar de ese “espantoso organismo parasitario” (Marx) que es el Estado no ha hecho sino perfeccionar, con el agigantamiento del ejército y la masa funcionarial, una máquina de opresión de la que cada partido toma posesión con gusto al ganar las elecciones . La inmensa organización burocrática y militar que denunciaba Marx ante el fracaso de la revolución de 1848 (medio millón de funcionarios en la Francia de mediados del siglo XIX) sólo tiene sentido por la enorme importancia del expolio fiscal cuando la riqueza de los países aumenta con el desarrollo de la técnica y la liberación de las trabas feudales. A tal expolio obedecían ya los censos y catastros realizados por los Estados y sus administraciones a lo largo de la geografía y de la historia (…)
Yo al menos en este libro, en el que me honro haber colaborado muy modestamente con el autor, veo argumentos de porqué la Ciencia de la Administración ha fallado en su normatividad o ha sido tachada de ingenua, y porque buena parte de algunos notables pensadores no han podido poner en práctica sus deseos o incluso se han pasado al lado oscuro, y al final no nos queda el derecho como remedio reparador. De la mentira como variable fuerte del comportamiento humano es consecuencia la falacia de decisiones ancladas en la buena administración o la de la buena fe en los negocios, son presunciones del sistema y cuyas razones pueden encontrase en la reciente obra.
Publicado por Javier Pinazo H.
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