Mentira y poder político

Javier Paniagua escribe sobre el último trabajo de Miguel Catalán, «Mentira y poder político» en el diario El Mundo.

Hay en la sociedad valenciana escritores y pensadores que, a pesar de ser desconocidos por el gran público y no frecuentar los círculos sociales, han desarrollado una obra sólida caracterizado por un conocimiento exhaustivo de la bibliografía y una buena formación cultural. Es el caso de Miguel Catalán que ha publicado su VII trabajo de Seudología: Mentira y poder político (Ed. Verbum, Madrid,2017) Desde hace años viene ocupándose de la mentira y el engaño como objetos de reflexión. Ya en 2005 editó Antropología de la mentira que obtuvo, en 2001, el premio de ensayo Alfons el Magnànim y que forma parte de la saga de libros sobre el tema. En él apuntaba que solemos atribuir la mentira al otro, o si descubrimos que engañamos no es culpa nuestra sino de los que nos confunden a propósito. El ser humano es veraz por naturaleza, pero se contagia del virus de la mentira que se extiende por las sociedades como una manera de subsistencia.

Desde esta perspectiva el poder político está contaminado por la no verdad (la posverdad, distorsión de la realidad, que ahora se difunde como neologismo)

Forma parte de la naturaleza del propio poder que deviene, desde los tiempos históricos remotos, en perpetuarse ya sea por la fuerza o por la seducción democrática. Todo el libro me ha recordado al ensayo de Hanna ArendtLa mentira en política y a los teóricos anarquistas, desde Bakunin, Kropotkin a Eliseu Reclus, Rudolf Rocker o Isaac Puente. Porque fueron ellos, entre otros, los que escribieron sobre cómo se configura el poder, y por tanto la mentira, en los procesos históricos de las sociedades para justificar sus propuestas de eliminar cualquier autoridad política. Pero recordármelo no quiere decir que Catalán reproduzca exactamente los argumentos de estos autores sino que enlaza con esa tradición de configurar la mentira como algo intrínseco al poder político. No existe una propuesta de organización social como la de los libertarios, pero sí parte de una configuración de la naturaleza humana que se presenta con elementos contradictorios. Si el poder tiene su base en el egoísmo, en el ansia de dominio, existe también la cooperación y la justicia como equidad y que actúan de contrapeso al instinto egoísta: «Los individuos o grupos que pretenden actuar en su propio beneficio a costa del beneficio común, por tanto, deberán fingir que lo hacen a favor de todos si quieren obtener la aprobación de todos» (p.41).

Desde esta perspectiva se reflejan dos líneas de pensamiento: una concepción de la naturaleza humana apoyada en estudios de antropólogos, historiadores, sociólogos, filósofos y biólogos que en algún caso hacen comparaciones con otras especies de mamíferos para sustentar ciertas bases del comportamiento humano. No cree que la naturaleza humana sea solo producto de las condiciones sociales dependientes de los modos de producción históricos, como consideraban algunos marxistas de principios del siglo XX que atribuían al concepto un carácter metafísico, falto de rigor. El ser humano no es una «tabla rasa» que viene al mundo sin ningún elemento previo, incorpora de su especie determinadas condiciones y en ese sentido se engarza con el trabajo de Steven Pinker. Y en segundo lugar desarrolla una concepción del poder, que tiene su raíz en la condición humana desde el comienzo de las civilizaciones, como articulador de la mentira para justificar su existencia. Se desprende así del trabajo de Catalán que todo poder político actúa con engaño para mantenerse en activo. Y aporta como novedad teórica una distinción entre el poder exclusivo que se sustenta en una autoridad mítica, en los dioses y leyendas, que dan coartada para que unos manden, la minoría, y otros obedezcan, la mayoría. Y el poder inclusivo que trata de convencer que los que lo ostentan provienen de la misma condición que los dominados y por tanto de esa manera se ocultan las clases sociales. Un libro, en suma, sugerente con un buen conocimiento bibliográfico de autores clásicos y modernos.

 

El artículo original:

http://www.elmundo.es/comunidad-valenciana/2018/01/08/5a51e665468aeb43748b456f.html

 

El libro:

Mentira y poder político. Seudología VII

 

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