Información adicional
| Peso | N/D |
|---|---|
| Dimensiones | N/D |
| Formatos | Digital, Papel |
Una corona para 500.000 princesas
207 páginas
Su Majestad, rendido ante vuestra alocada avalancha, prefirió reinar con un millón de princesas que poner en peligro su corona. “¿Y usted, doña Lucía, en qué principado ha pensado?”, te preguntó abatido, menos poderoso que en sus cacerías de elefantes. “Mi yayo dise que la Carrasquilla” (La Carrasquilla es una pedanía de mi pueblo natal, poblada de carrascas, que es de donde proviene tu primer apellido). A continuación, te colocó una banda de seda blanca y celeste con la condecoración de la Gran Cruz de Carlos III, la más alta distinción civil que se otorga en España. Con el tratamiento de Alteza Real y el mismo adorno que lucía la princesa doña Letizia en las bodas, saliste del palacio vitoreada por todas las manifestantes que hacían cola para que don Juan Carlos les concediera, como a ti, sus principados y grandes cruces. Con los primeros aplausos, bajaste tímidamente la cabeza; pero al descender, parada sobre el tercer escalón, elevaste los brazos en una explosión jubilosa. Frente a aquellas veinte mil niñas, solo echabas de menos a Marcos, el principito de tu amistad y de tus juegos imaginarios, y a la desgraciada Coquita. “¡Bravo, bravo!” “¡Lucía, Lucía, Lucía ya es de la monarquía!”. En el momento que Pilar, la primera que te acunó en la guardería, te arreglaba el lazo rojo de tu pelo, tus seguidoras soltaron los globos que traían impresos sus centros de procedencia.
Tus padres, tus yayos y tus padrinos, viéndote en la pantalla del televisor, lloraban emocionados por la felicidad que te producía aquella Princelandia convertida en realidad. Solo tú, que le quitaste valientemente la escoba a la bruja en un tren de feria, podrías haber liderado esta revolución de las princesas.
Una corona para 500 000 princesas es una oda en prosa al amor filial y demuestra la pasión de un abuelo escritor por una nieta muy especial, que lo lleva a escribir una especie de “evangelio español” sobre la infancia de la niña, deseada y acogida como princesa familiar, Lucía Carrasco García, nieta del escritor Salvador García Jiménez y descendiente de Alfonso X, el Rey Sabio, y de los moriscos del Valle de Ricote.
Le recomendamos …

Eugenia Grandet

El misterio del aceite

El fantasma de la ópera

Las vocales

Era un niño que soñaba

Descripción del mundo. El libro de las maravillas

Detective Perrín. ¡Feliz cumpleaños!

Vivaldi al dente

¿Cuanto tiempo estaremos muertos, papá?

La Reina de Corazones. Alicia en el País de las Pesadillas

El príncipe feliz

De la tierra a la luna

Detective Perrín. El fantasma

El cuento de mi vida

Las flores se rebelan

El Cantar del Mío Cid

Aventuras en el Madrid literario

El terrible sobrino visita a la tía misteriosa

Teatro para niños. 2da Ed.
207 páginas
Su Majestad, rendido ante vuestra alocada avalancha, prefirió reinar con un millón de princesas que poner en peligro su corona. “¿Y usted, doña Lucía, en qué principado ha pensado?”, te preguntó abatido, menos poderoso que en sus cacerías de elefantes. “Mi yayo dise que la Carrasquilla” (La Carrasquilla es una pedanía de mi pueblo natal, poblada de carrascas, que es de donde proviene tu primer apellido). A continuación, te colocó una banda de seda blanca y celeste con la condecoración de la Gran Cruz de Carlos III, la más alta distinción civil que se otorga en España. Con el tratamiento de Alteza Real y el mismo adorno que lucía la princesa doña Letizia en las bodas, saliste del palacio vitoreada por todas las manifestantes que hacían cola para que don Juan Carlos les concediera, como a ti, sus principados y grandes cruces. Con los primeros aplausos, bajaste tímidamente la cabeza; pero al descender, parada sobre el tercer escalón, elevaste los brazos en una explosión jubilosa. Frente a aquellas veinte mil niñas, solo echabas de menos a Marcos, el principito de tu amistad y de tus juegos imaginarios, y a la desgraciada Coquita. “¡Bravo, bravo!” “¡Lucía, Lucía, Lucía ya es de la monarquía!”. En el momento que Pilar, la primera que te acunó en la guardería, te arreglaba el lazo rojo de tu pelo, tus seguidoras soltaron los globos que traían impresos sus centros de procedencia.
Tus padres, tus yayos y tus padrinos, viéndote en la pantalla del televisor, lloraban emocionados por la felicidad que te producía aquella Princelandia convertida en realidad. Solo tú, que le quitaste valientemente la escoba a la bruja en un tren de feria, podrías haber liderado esta revolución de las princesas.
Una corona para 500 000 princesas es una oda en prosa al amor filial y demuestra la pasión de un abuelo escritor por una nieta muy especial, que lo lleva a escribir una especie de “evangelio español” sobre la infancia de la niña, deseada y acogida como princesa familiar, Lucía Carrasco García, nieta del escritor Salvador García Jiménez y descendiente de Alfonso X, el Rey Sabio, y de los moriscos del Valle de Ricote.
Una corona para 500.000 princesas
| Peso | N/D |
|---|---|
| Dimensiones | N/D |
| Formatos | Digital, Papel |
Le recomendamos …

Cuentos de la selva

El león de Damasco

La Edad de Oro

Las aventuras de Tom Sawyer

El cocodrilo mentiroso y otras fábulas en verso. Textos inspirados en el clásico de Esopo

Heidi

El maravilloso viaje de Nils Holgersson









