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| Peso | N/D |
|---|---|
| Dimensiones | N/D |
| Formatos | Digital, Papel |
Mi tío el empleado
284 páginas
En Mi tío el empleado, con el tema del emigrado español que viene a Cuba a destiempo, buscando el “sueño americano”, de la tierra prometida de cualquier europeo pobre, este autor presenta una fábula en cuyo trasfondo está la denuncia del expolio sistemático de su patria por parte de las autoridades coloniales y la profecía de la independencia. Vicente Cuevas (el protagonista) y su sobrino (el narrador) llegan a La Habana buscando bohíos y aborígenes semidesnudos y encuentran una ciudad en carnaval, donde los convierten en objeto de burla y antecedente del esperpento valleinclaniano; caricatura reiterada a lo largo del libro, en que la narración adquiere tintes expresionistas y grotescos para mostrar una realidad deformada pese a su apariencia de normalidad. Cuevas no tiene formación intelectual, en cambio por haber nacido en la Península tiene derechos sobre los criollos y es así que logra un puesto en la corrupta administración de la Colonia, el inicio de su carrera de arribista en ascenso. Gracias a la falta de escrúpulos que caracteriza al personaje y a su afán por enriquecerse, en la segunda parte de la obra Vicente Cuevas es ya Conde Coveo. Dice José Martí: “Cuéntase cómo se va en Cuba de Cuevas a Coveo, cómo se enriquecen, a robo limpio y cara de jalea, los empleados, cómo chupan, obstruyen y burlan al país, que pasa en la sombra discreta de la novela como una procesión de fantasmas lívidos y deshuesados…”La sobriedad en los detalles y las descripciones, el punto de vista del narrador testimoniante y el humor con que relata las peripecias del protagonista son los catalizadores de la eficacianarrativa lograda por Meza en esta obra. Situaciones alucinantes e hilarantes relacionan la novela con la tradición del teatro popular cubano, donde la parodia resultó eficazantídoto contra el desencanto político y la fatalidad social de la vida en la colonia. Escarnecedora, la risa persigue y satiriza al personaje. La parodia que ofrece Meza no lo será de su Cuevas manteado, de su Coveo enriquecido y solitario, sino de una metrópoli que pretendía domeñar las ansias libertarias de los cubanos y enfundarlos en modelos ajenos a despecho de su naturaleza rebelde e irreverente.
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En Mi tío el empleado, con el tema del emigrado español que viene a Cuba a destiempo, buscando el “sueño americano”, de la tierra prometida de cualquier europeo pobre, este autor presenta una fábula en cuyo trasfondo está la denuncia del expolio sistemático de su patria por parte de las autoridades coloniales y la profecía de la independencia. Vicente Cuevas (el protagonista) y su sobrino (el narrador) llegan a La Habana buscando bohíos y aborígenes semidesnudos y encuentran una ciudad en carnaval, donde los convierten en objeto de burla y antecedente del esperpento valleinclaniano; caricatura reiterada a lo largo del libro, en que la narración adquiere tintes expresionistas y grotescos para mostrar una realidad deformada pese a su apariencia de normalidad. Cuevas no tiene formación intelectual, en cambio por haber nacido en la Península tiene derechos sobre los criollos y es así que logra un puesto en la corrupta administración de la Colonia, el inicio de su carrera de arribista en ascenso. Gracias a la falta de escrúpulos que caracteriza al personaje y a su afán por enriquecerse, en la segunda parte de la obra Vicente Cuevas es ya Conde Coveo. Dice José Martí: “Cuéntase cómo se va en Cuba de Cuevas a Coveo, cómo se enriquecen, a robo limpio y cara de jalea, los empleados, cómo chupan, obstruyen y burlan al país, que pasa en la sombra discreta de la novela como una procesión de fantasmas lívidos y deshuesados…”La sobriedad en los detalles y las descripciones, el punto de vista del narrador testimoniante y el humor con que relata las peripecias del protagonista son los catalizadores de la eficacianarrativa lograda por Meza en esta obra. Situaciones alucinantes e hilarantes relacionan la novela con la tradición del teatro popular cubano, donde la parodia resultó eficazantídoto contra el desencanto político y la fatalidad social de la vida en la colonia. Escarnecedora, la risa persigue y satiriza al personaje. La parodia que ofrece Meza no lo será de su Cuevas manteado, de su Coveo enriquecido y solitario, sino de una metrópoli que pretendía domeñar las ansias libertarias de los cubanos y enfundarlos en modelos ajenos a despecho de su naturaleza rebelde e irreverente.
Mi tío el empleado
| Peso | N/D |
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| Dimensiones | N/D |
| Formatos | Digital, Papel |
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