Filmar las cartas de Lezama Lima

Antonio José Ponte entrevista para el Diario de Cuba a Adriana Bosch sobre su proyecto  documental sobre Lezama Lima Cartas a Eloísa.

 

Adriana Bosch. (EL NUEVO HERALD)

No existen muchos documentos en los cuales asomarse al José Lezama Lima confesional e íntimo. Apenas su correspondencia con José Rodríguez Feo (1945-1953), unos pocos apuntes de sus diarios (1939-1949 y 1956-1958) y las cartas que escribió a sus hermanas Eloísa y Rosa, en el exilio desde 1961.

En esta correspondencia familiar, que duró hasta su fallecimiento en 1976, pueden encontrarse algunas de las más grandes cartas de la literatura cubana. Pero más allá de lo antologables que puedan ser muchas de ellas, a lo largo de ese epistolario hay toda una novela familiar y de época: la partida de las hermanas, la primera Navidad con la familia dividida, las colas y las escaseces de la vida cotidiana en Cuba, las peticiones de artículos elementales a la familia exiliada, la discusión entre hermanos acerca de con quién ha de estar la madre, los planes de reencuentro que se frustran por la prohibición oficial de viaje que pesa sobre el escritor, el Caso Padilla, el éxito crítico de Paradiso, la censura, el ostracismo…

La realizadora cubanoamericana Adriana Bosch, quien ha escrito y dirigido documentales biográficos sobre Ulysses S. Grant, Ike Eisenhower, Ronald Reagan, los Rockefeller, los Churchill y Fidel Castro, y ha sido ganadora del Emmy Award, del Christopher Award y de dos Peabody Awards, trabaja ahora sobre estas cartas, prepara su documental Cartas a Eloísa, y ha abierto una campaña de recogida de fondos para ayudar a la producción de esa obra.

Adriana, ¿cómo llegaste a Lezama Lima, a su nombre y su obra? ¿Y cómo a las cartas de Lezama Lima a su hermana Eloísa?

De hecho, llego a Lezama Lima por las Cartas a Eloísa…. Yo había visto la primera edición internacional de Paradiso en el año 72 o 73, en casa de una amiga y luego, a raíz de la publicación de su traducción al inglés, pero no le había prestado atención, ya que, como tantos lectores, encontré bastante difícil su lectura pasadas las primeras páginas, en las que Cemí recuerda su niñez.

No fue hasta muchos años después, cuando realizaba un documental sobre Fidel Castro, que llegaron las cartas a mis manos en la edición que hizo Eloísa Lezama Lima, creo en el año 79.  Puedo decir, sin lugar a dudas, que me pareció el testimonio más revelador que había leído acerca de la relación del Estado cubano y los intelectuales. Un testimonio contra el totalitarismo digno de Hanna Arendt, y tan importantes como las cartas de Anna Frank lo fueron en contra del Holocausto.

Inmediatamente pensé en hacer un documental basado en esas cartas y comencé entonces, ya con disciplina de trabajo, a leer sobre Lezama, y finalmente, al propio Lezama.

No voy a decir que he logrado penetrar todos sus misterios, pero algunos sí; entre ellos su profunda humanidad y sensibilidad, que terminaron por convertirse en su principal vulnerabilidad, explotada por sus opresores…

Háblame de la presencia de esa humanidad y sensibilidad en las Cartas a Eloísa.

Aparecen allí desde lo más cotidiano —su descripción de cómo extender el uso de las navajas de afeitar que recibía de Eloísa amolándolas en una vasija griega de su colección—, hasta lo más profundo, cuando describe el sonido de sus propios pulmones ya al final de su sufrimiento, en enero de 1976, en aquel encierro que le impusieron en Trocadero 162.

Las cartas revelan no solamente el deterioro físico y moral de su entorno, descrito, siguiendo una frase del Zaratustra de Nietzsche, “como un desierto que crece,” sino también el de un alma asaltada por la soledad, el terror y la pérdida más importante, la de su familia y amigos.

Viajaste a La Habana en busca de imágenes para tu documental, ¿pudiste filmar en Trocadero 162?

En mi primer viaje a La Habana, en 2011, el viceministro de Cultura Fernando Rojas me otorgó acceso a las instituciones de Cuba, lo cual incluía el museo de Trocadero 162. Por restricciones del museo no pude filmar allí, aunque sí pude tomar fotografías, para lo cual utilicé una cámara digital D5.

Volví a Cuba en 2013 y en ese momento la casa-museo estaba cerrada por reparaciones. Más tarde sí se lograron filmar las escenas que aparecen en la campaña de crowfunding, hechas con una buena ambientación y dirección y con un actor que verdaderamente es muy parecido a Lezama.

Y espero regresar para grabar más imágenes y escenas en la casa, si es posible.

¿Supo el viceministro Rojas que ibas a trabajar sobre las cartas familiares de Lezama Lima?

Yo realmente no especifiqué los pormenores del trabajo. Simplemente hablé de un documental biográfico sobre Lezama Lima que incluía el período de su muerte y su censura. Como documentalista creo que cada individuo aporta lo que puede y lo que quiere a la historia, y yo no fuí a Cuba con el propósito de provocar un enfrentamiento ni de empujar una agenda.

En realidad, mi intención era obtener de Cuba lo posible y encontrar los testigos de la vida de Lezama, sus amigos, sus seguidores tanto en la Isla como fuera. Lo que sí no quería era hacer un documental sobre Lezama Lima exclusivamente desde el exilio, ya que Lezama vivió y murió en su casa, en su ciudad y en su isla.

Aparte de todas estas consideraciones, las cartas, a fin de cuentas hablan por sí mismas.

Ciertamente. Estas cartas son el único volumen de escritos lezamianos que no se ha publicado en Cuba todavía. Fueron combatidas desde el oficialismo cuando se publicaron por primera vez por la editorial Verbum, en Madrid: sostuvieron que eran falsas, que las había inventado Eloísa Lezama Lima, y apuraron la edición de los textos del Lezama Lima  simpatizante de la revolución de 1959, con el fin de contraponer una versión a estas cartas.

Tengo que agregar que en Cuba me asombró que se hablara tan abiertamente de los problemas de los intelectuales y el Estado, aunque me di cuenta de que las respuestas generalmente se limitaban más que nada al tal “Quinquenio Gris” referido por Ambrosio Fornet, aunque siempre apuntalado por el comentario de que “que no fue ni quinquenio ni fue gris”.

Calculo que en tu trabajo partiste de la dificultad de que no hayan filmaciones de Lezama Lima. Que yo no conozca, hay un minuto y medio de una reunión en la UNEAC, sin sonido, y nada más. ¿Cómo sortear esta dificultad? ¿Y qué otras dificultades ha ido encontrándose?

Es cierto que solo existe un pequeño video de Lezama, lo que nos ha forzado a ejercitar cierta creatividad en cuanto a las imágenes del documental. Luego de largas discusiones desechamos la idea de un documental basado en recreaciones con actores a favor de una historia donde el único personaje “recreado” es Lezama Lima, representado por un actor que escribe, fuma, y simplemente existe dentro del encierro de su casa de Trocadero.

Estas imágenes ya han sido grabadas con una ambientación que transforma el frío museo de Trocadero 162 en la casa que habitó el poeta. También hemos grabado imágenes de La Habana con el propósito de aproximarnos al contexto de la ciudad durante la vida de Lezama —algunas reales y otras metafóricas—.

Las entrevistas hechas hasta hoy han sugerido imágenes. Reynaldo González, por ejemplo, describe un tenso velorio de Lezama con María Luisa con el cuerpo en capilla ardiente y los muchos funcionarios que se acercaron, incluyendo la Seguridad del Estado. Alberto Lauro Pino cuenta haber encontrado, entre las montañas de papeles del desorden de Trocadero 162, a la muerte de Lezama, el manuscrito original de Paradiso el cual colgó a secar en la tendedera del patio…

Sin embargo, las sugerencias más precisas y maravillosas están en las mismas cartas, ya sea en las descripciones cotidianas de Lezama o en las referencias a su estado anímico. El sufrimiento de Lezama es profundo y explícito, y las cartas están llenas de referencias. La misma respiración de Lezama, marcada por el asma, se convierte en una voz más: las inhalaciones, las noches en vela, el reloj que marca las horas que pasan mientras y el té preparado para aquel visitante que no llegó se enfría sobre la mesa.

Incluimos, además, muchas fotos que van desde su niñez hasta sus últimos días y por qué no, las cartas escritas de su puño y letra, cuyos originales fueron donados por Eloísa Lezama Lima a la Cuban Heritage Collection de la Biblioteca de la Universidad de Miami.

Hay una filmación del entierro de Lezama Lima, ordenada al parecer por el director del ICAIC Alfredo Guevara, que esperemos que todavía existan y puedan salir a la luz algún día. Estarán ahora en los archivos del ICAIC o en los de la Seguridad del Estado.

Según tengo entendido, sí existen imágenes y algunos archivos de Lezama en Seguridad de Estado, pero no sabía que se había filmado el entierro y menos ordenado por Alfredo Guevara. Me entusiasma mucho el reto de tratar de obtener esa grabación…

Antes has mencionado a Reynaldo González, ¿quiénes son los entrevistados en el documental?

En Cuba, además de Reynaldo González, entrevisté a Roberto Méndez, a Margarita Mateo, una profesora de expresión muy accesible, a Enrique Saínz, que habló de Orígenes y de la literatura de Lezama, y también hice una entrevista muy fuerte y emotiva con César López.

En EEUU mis dos entrevistas principales han sido con Emilio Bejel, autor de Gay Cuban Nation y de Poeta de la imagen,sobre Lezama Lima, y con la historiadora Lillian Guerra que, aunque no es lezamiana, habló muy bien de su contexto politico e histórico.

Y, desde luego, he hablado fuera de cámara con un sinnúmero de personas, pero hasta ahora estas entrevistas han servido para avanzar el trabajo.

Eloísa murió y antes había muerto Rosa Lezama Lima, pero viven en Miami u otro lugar del exilio sobrinos de Lezama, supongo. ¿Los contactastes? ¿La familia Lezama Lima te ha servido de ayuda?

Conocí a Eloísa en vida y tuve una larga conversación con ella en Miami. Era una mujer maravillosa y muy educada y culta. Desafortunadamente, murió antes de que pudiera entrevistarla.

También conocí a su hijo Orlandito, y he estado en contacto con los descendientes de Rosa Lezama Lima y hasta he visitado su casa. Tengo esas entrevistas pendientes.

Las cartas de Lezama a sus hermanas tienen frases tremendas. Recuerdo esta, que habla de algunos desconocidos que tienen un gesto bondadoso con su madre, metida junto a él en las largas colas del cambio de moneda: “Vi la gran bondad cubana tan cerca que casi me asustó”. Es una frase digna de un personaje de Dostoievski. Si tuvieras que elegir unas frases de esas cartas, ¿cuáles serían?

“Si no hay libertad no hay posibilidad, no hay imagen, no hay poesía. Si no hay libertad no puede haber verdad” (septiembre de 1963)

“Las cosas más nimias se convierten en lo nimio gigantesco. Una cascara de cebolla puede ser tan rara como una moneda etrusca” (26 de septiembre de 1966)

De una carta de abril de 1971, a raíz del juicio y autoconfesión de Heberto Padilla, en la que Lezama Lima fue acusado de “contrarrevolucionario”: “Yo me quedé para enfrentarme con el destino tan espantoso de la desaparición de nuestra familia… Tú comprenderás lo que he sufrido. Vivo para el temor y la más arrasante melancolía. Las últimas semanas han sido las más trágicas y desoladas que he pasado en mi vida….”

De agosto de 1974, estas frases que niegan rotundamente la noción de que Lezama no salía de Cuba porque no le gustaba viajar: “Yo estoy en un momento en mi vida en que me hace falta viajar, ver un poco de otro paisaje. La resonancia que ha tenido mi obra en el extranjero me permitiría hacerlo, pero la Ananké, la fatalidad, está ahí con sus ojos fijos de cíclope”.

Es una carta que siempre me hace llorar, porque viene luego de varias cartas en las que Lezama se refiere a las muchas veces que le han negado la salida…

Y por último, esta que le escribe a su hermana en octubre de 1972: “Te escribo desde el hotel Los Jazmines, situado en el mirador del Valle de Viñales, que, como tú recordarás es uno de los sitios más bellos de Cuba (…) el valle luce todo su esplendor y su gracia esbelta. Sentirse instalado frente a él es sentir el peso de toda la historia de Cuba, la que no se hizo, la que se quedó en posibilidad potencial…

“La que no se hizo, la que se quedó en posibilidad potencial… ” Adriana, gracias por esta entrevista y mucha suerte en el trabajo de tu documental, que esperamos.


Los interesados en contribuir a la realización del documental Letters to Eloisa pueden encontrar aquí la campaña de recogida de fondos.

Las correspondencia familiar de José Lezama Lima tiene varias ediciones. La más reciente, en papel y pdf: Cartas a Eloísa y otra correspondencia (Verbum, Madrid, 2013).

 

La entrevista original:

http://www.diariodecuba.com/cultura/1515616623_36521.html

 

El libro:

Cartas a Eloísa y otra correspondencia

 

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