Chispa de encendedor

José Ramírez del Río reseña en “Philología Hispalensis“, la revista de la Facultad de Filología de la Universidad de Sevilla, el libro de Abu L-Alá Al-Maarri “Chispa de encendedor”, con traducción, introducción y notas de Salvador Peña.

En los premios de traducción del año pasado de la Sociedad Española de Estudios Árabes, el profesor, investigador y traductor Salvador Peña tuvo la desgracia de competir… consigo mismo. Esta obra no fue premiada, superada en la votación por su traducción de Las mil y una noches, que también recibió el Premio Nacional de Traducción 2017; en cualquier otro caso, sin duda, el trabajo que aquí se presenta habría sido premiado. Posiblemente estas palabras sirvan para ofrecer un primer acercamiento a la figura de este gran arabista.

En el año 2003 realicé una traducción de una serie de poemas de Abū l-cAla’ al- Macarrī, posiblemente el poeta más complejo de las letras árabes; aquella antología, Tiempo, muerte y dolor en al-Macarrī, fue uno de los trabajos más difíciles, arduos y complejos a los que me he enfrentado en mi vida profesional. Por ello puedo apreciar en mayor medida las versiones realizadas por Salvador Peña, quien a través de una labor de documentación de todos los poemas que ofrece en la obra, veintiocho, consigue situar cada ejemplo en el contexto adecuado para que pueda ser comprendido. Es necesario señalar que los acercamientos a al-Macarrī son siempre forzosamente incompletos, en forma de antología o selección de textos, pues la obra completa abarca cinco tomos en la edición de El Cairo de 1955, y si ya es meritoria la selección y traducción ofrecida, la edición completa requeriría una vida entera dedicada a la Chispa de encendedor. El cotejo de los comentarios clásicos de la obra de al-Macarrī, que el Dr. Peña ha cultivado desde 1990, con su luminoso Al-Macarrī según Baṭalyawsī: Crítica y poética en Al-Andalus en el siglo XI, permite un análisis de una gran hondura, y unas traducciones de gran valor. El Saqṭ al-zand, que ha sido traducido de maneras diferentes, supone un reto mayúsculo para los mismos eruditos de lengua árabe, tanto de época clásica (al-Juwarizmī, Baṭalyawsī…) como modernos (Adonis), que pondera la dificultad de traducir a al-Macarrī a la altura de una traducción de Mallarmé. En nuestra opinión, la dificultad de traducir al poeta árabe estriba, aparte de su estilo, en la distancia temporal y cultural.

A una erudición fuera de lo común y una capacidad de trabajo de galeote, Peña le suma una maestría notable en su tarea de versificar estos poemas, con versos alejandrinos, endecasílabos y octosílabos, y con rima asonante. Es cierto que a menudo hemos de optar, ante la terrible dificultad que presenta la literatura árabe clásica, por las traducciones en prosa. Sin embargo, dada la importancia concedida por al-Macarrī a la métrica, que le lleva a utilizar en las Luzumiyyat una doble rima, haciendo que los hemistiquios también terminen con la letra de rima, de forma que, de no ser por el verso, la imagen de la obra posiblemente no quedaría reflejada de manera adecuada. Gracias a este esfuerzo de versificación, si bien resulta casi imposible el traslado del aliento poético profundo que emana de la obra de este gran poeta, sí podemos disfrutar de su reproducción en español gracias a la gigantesca tarea de su traductor.

En 2003 ya señalamos la importancia de las ideas, muy novedosas, de al-Macarrī, que decidió no tener relaciones sexuales para no imponer a otros seres la pesada carga de la vida, y proclamaba su consumo de vegetales para no contribuir a la matanza de animales. Estas ideas existencialistas o animalistas no constituían un todo sistemático y homogéneo y alternaban con otros poemas que expresaban ideas contradictorias, pues también podemos encontrar ejemplos semejantes a los de otros poetas contemporáneos suyos con una composición clásica, en los que expresa las mismas ideas que otros neoclásicos podían haber expresado acerca de la vida y la gloria, pero el simple hecho de encontrar esas diferentes ideas en un poeta sirio, ciego, del siglo XI, ya nos muestra las diferentes posibilidades que podemos hallar en la exploración de un mundo islámico mucho más rico y variado de lo que pudiéramos, en principio, suponer. Y realizar esa exploración con la guía de un traductor tan erudito como Salvador Peña es siempre una garantía.

José Ramírez del Río

Universidad de Córdoba

lr1rarij@uco.es

 

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El libro:

Chispa de encendedor

 

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