Anaconda Park: el juego del poder
Juan Valdano reseña en el periódico digital El Comercio el libro de Jaime Marchán: Anaconda Park, la más larga noche.

De esto trata “Anaconda Park”, la oportuna novela que Jaime Marchán acaba de publicar. Su lectura nos deja la sensación de lo “déjà vu”, ficción extraída de la pantanosa realidad en la que chapotean los pueblos que claudican de la sensatez y caen en el engaño de falsos redentores que convierten países prósperos en sociedades infelices. En “Anaconda Park”, realidad y fábula se miran y reflejan de tal forma que el lector, a poco de sumergirse en sus páginas, se involucra en su trama como si hubiese ingresado a un callejón de espejos, pues no sabe si lo que está leyendo es el relato de una pesadilla con visos de realidad o, al contrario, la realidad con visos de pesadilla.
Máximo Viaspuentes es el protagonista de esta novela, un ingeniero de origen humilde y “atormentado carácter”, un obcecado fanático que asciende gracias a su tenacidad. Elegido presidente del país cambia las leyes, controla todos los poderes de la república, se erige en dictador, impone su proyecto, la “revolución lúdica”. Su gran meta: redimir al pueblo de la “tristura”, peregrina idea que consiste en devolver al ciudadano la alegría que, en el pasado, le arrebató la vieja camarilla política. El remedio está, según él, en la risa, en el jajajá colectivo, en la ludoterapia. Desde entonces “la alegría ya es de todos”. A divertirse pues, a olvidar las penas en los inmensos parques recreacionales (“Anaconda Park”) que el dictador ordena construir a gran costo y endeudamiento externo.
[bctt tweet=»Su lectura nos deja la sensación de lo “déjà vu”, » username=»EditorialVerbum»]
“Anaconda Park” es una novela distópica, describe una sociedad indeseable en la que se tergiversan los valores de convivencia tales como la libertad, la justicia, el rol protector del Estado. En vez de esto, impera un régimen policial, se instaura un dogma, se controla el pensamiento, se instituye una estructura represiva que ahoga las iniciativas privadas. Como todo relato distópico, esta novela de Jaime Marchán es una gran metáfora.
Juan Valdano.
La reseña original:
http://www.elcomercio.com/opinion/columnista-opinion-anacondapark.HTML
El Libro:
http://editorialverbum.es/producto/anaconda-park-la-mas-larga-noche
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Juan Valdano reseña en el periódico digital El Comercio el libro de Jaime Marchán: Anaconda Park, la más larga noche.

De esto trata “Anaconda Park”, la oportuna novela que Jaime Marchán acaba de publicar. Su lectura nos deja la sensación de lo “déjà vu”, ficción extraída de la pantanosa realidad en la que chapotean los pueblos que claudican de la sensatez y caen en el engaño de falsos redentores que convierten países prósperos en sociedades infelices. En “Anaconda Park”, realidad y fábula se miran y reflejan de tal forma que el lector, a poco de sumergirse en sus páginas, se involucra en su trama como si hubiese ingresado a un callejón de espejos, pues no sabe si lo que está leyendo es el relato de una pesadilla con visos de realidad o, al contrario, la realidad con visos de pesadilla.
Máximo Viaspuentes es el protagonista de esta novela, un ingeniero de origen humilde y “atormentado carácter”, un obcecado fanático que asciende gracias a su tenacidad. Elegido presidente del país cambia las leyes, controla todos los poderes de la república, se erige en dictador, impone su proyecto, la “revolución lúdica”. Su gran meta: redimir al pueblo de la “tristura”, peregrina idea que consiste en devolver al ciudadano la alegría que, en el pasado, le arrebató la vieja camarilla política. El remedio está, según él, en la risa, en el jajajá colectivo, en la ludoterapia. Desde entonces “la alegría ya es de todos”. A divertirse pues, a olvidar las penas en los inmensos parques recreacionales (“Anaconda Park”) que el dictador ordena construir a gran costo y endeudamiento externo.
[bctt tweet=»Su lectura nos deja la sensación de lo “déjà vu”, » username=»EditorialVerbum»]
“Anaconda Park” es una novela distópica, describe una sociedad indeseable en la que se tergiversan los valores de convivencia tales como la libertad, la justicia, el rol protector del Estado. En vez de esto, impera un régimen policial, se instaura un dogma, se controla el pensamiento, se instituye una estructura represiva que ahoga las iniciativas privadas. Como todo relato distópico, esta novela de Jaime Marchán es una gran metáfora.
Juan Valdano.
La reseña original:
http://www.elcomercio.com/opinion/columnista-opinion-anacondapark.HTML
El Libro:
http://editorialverbum.es/producto/anaconda-park-la-mas-larga-noche
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