Reseña en Lanza Digital de «Pasión y vida (Antología 1977-2017)» de Joaquín Brotons
Eugenio Arce Lérida, director de la revista literaria «Manxa», reseña en la Lanza Digital la antología de poemas del Valdepereño Joaquín Brotons, «Pasión y vida (Antología 1977-2017)»:
La editorial Verbum, fiel a su filosofía de dar a conocer “voces poéticas de sostenido prestigio en sus países de origen, pero poco o nada conocidos en España”, ha publicado en estas fechas una antología poética del valdepeñero Joaquín Brotons. Bien conocido por estas tierras manchegas, pero creo que no lo suficiente a nivel estatal, de ahí la apuesta de esta editorial.

Joaquín Brotons ha gozado del amor en muchas ocasiones y en tantas otras lo ha perdido. Ese es el motor principal de su poesía torrencial y nostálgica. Hay que entender que el amor-pasión de Joaquín no se ajusta a los cánones más ortodoxos de la sociedad. Eso siempre le ha generado un rechazo hacia él que ha sido mutuo.
Joaquín podría haber salido de Valdepeñas, su ciudad-isla, como él dice, pero decidió enraizarse (y de algún modo autoexiliarse) en el lugar que le vio nacer y eso ha tenido sus consecuencias, para bien y para mal. Cuando digo para bien es porque creo que somos como los árboles: necesitamos nuestras raíces para nutrirnos y sustentarnos ante los vendavales de la vida.
La consecuencia negativa de este auto-exilio es porque, quizá, en las grandes ciudades es más sencillo el acceso a determinados círculos literarios que puedan reconocer tu obra. De todas maneras, ese exilio en su patria chica ha sido voluntario y, supongo, que preveía que su poesía, en relación con sus gustos amorosos, iba a chocar con la sociedad tradicional que le rodeaba, pero cada uno es libre de asumir sus decisiones.
Reseña en Lanza Digital de «Pasión y vida (Antología 1977-2017)» de Joaquín Brotons

Todos los críticos literarios que han analizado la obra de Brotons coinciden en afirmar que su poesía es limpia y sincera, de testimonio interior, pues sale del corazón, y sin artificios que escondan la verdad. Por otra parte, su estética poética rompió con lo que se hacía, hace ahora cuarenta años, de seguimiento de la estela de su paisano Juan Alcaide y eso llamó la atención.
“Desarraigo existencial”
Joaquín siempre ha arrastrado un profundo “desarraigo existencial” (en palabras de Pedro Antonio González Moreno), pero no sólo en su primer libro ya citado, sino, a mi entender, a todo lo largo de su obra. Refugiado unas veces en su hedonismo y otras en el lamento o la nostalgia por el amor perdido, este poeta ha ido construyendo su obra. Evadiéndose de la realidad a través de su poesía, con “días de vino y rosas” (tomo prestado el título de una famosa película) y, al mismo tiempo, utilizándola como tabla de salvación ante el abismo que él, algunas veces, ha confesado. Hablando de las musas, Joaquín dice en su poema del mismo nombre: “Porque sólo ella con su poder de diosa/ es capaz de lamer el veneno de la vida”.
Podría analizar cada uno de los libros que ha publicado Joaquín, pero, en esencia, están atravesados por esas dos pulsiones: amor y desamor. Además, ese trabajo lo ha realizado brillantemente el amigo Pedro Antonio González Moreno. A mí sólo me queda felicitar a Joaquín por esta antología.
Eugenio Arce Lérida.
La reseña original: Aquí
El Libro: Aquí
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Reseña en Lanza Digital de «Pasión y vida (Antología 1977-2017)» de Joaquín Brotons
Eugenio Arce Lérida, director de la revista literaria «Manxa», reseña en la Lanza Digital la antología de poemas del Valdepereño Joaquín Brotons, «Pasión y vida (Antología 1977-2017)»:
La editorial Verbum, fiel a su filosofía de dar a conocer “voces poéticas de sostenido prestigio en sus países de origen, pero poco o nada conocidos en España”, ha publicado en estas fechas una antología poética del valdepeñero Joaquín Brotons. Bien conocido por estas tierras manchegas, pero creo que no lo suficiente a nivel estatal, de ahí la apuesta de esta editorial.

Joaquín Brotons ha gozado del amor en muchas ocasiones y en tantas otras lo ha perdido. Ese es el motor principal de su poesía torrencial y nostálgica. Hay que entender que el amor-pasión de Joaquín no se ajusta a los cánones más ortodoxos de la sociedad. Eso siempre le ha generado un rechazo hacia él que ha sido mutuo.
Joaquín podría haber salido de Valdepeñas, su ciudad-isla, como él dice, pero decidió enraizarse (y de algún modo autoexiliarse) en el lugar que le vio nacer y eso ha tenido sus consecuencias, para bien y para mal. Cuando digo para bien es porque creo que somos como los árboles: necesitamos nuestras raíces para nutrirnos y sustentarnos ante los vendavales de la vida.
La consecuencia negativa de este auto-exilio es porque, quizá, en las grandes ciudades es más sencillo el acceso a determinados círculos literarios que puedan reconocer tu obra. De todas maneras, ese exilio en su patria chica ha sido voluntario y, supongo, que preveía que su poesía, en relación con sus gustos amorosos, iba a chocar con la sociedad tradicional que le rodeaba, pero cada uno es libre de asumir sus decisiones.
Reseña en Lanza Digital de «Pasión y vida (Antología 1977-2017)» de Joaquín Brotons

Todos los críticos literarios que han analizado la obra de Brotons coinciden en afirmar que su poesía es limpia y sincera, de testimonio interior, pues sale del corazón, y sin artificios que escondan la verdad. Por otra parte, su estética poética rompió con lo que se hacía, hace ahora cuarenta años, de seguimiento de la estela de su paisano Juan Alcaide y eso llamó la atención.
“Desarraigo existencial”
Joaquín siempre ha arrastrado un profundo “desarraigo existencial” (en palabras de Pedro Antonio González Moreno), pero no sólo en su primer libro ya citado, sino, a mi entender, a todo lo largo de su obra. Refugiado unas veces en su hedonismo y otras en el lamento o la nostalgia por el amor perdido, este poeta ha ido construyendo su obra. Evadiéndose de la realidad a través de su poesía, con “días de vino y rosas” (tomo prestado el título de una famosa película) y, al mismo tiempo, utilizándola como tabla de salvación ante el abismo que él, algunas veces, ha confesado. Hablando de las musas, Joaquín dice en su poema del mismo nombre: “Porque sólo ella con su poder de diosa/ es capaz de lamer el veneno de la vida”.
Podría analizar cada uno de los libros que ha publicado Joaquín, pero, en esencia, están atravesados por esas dos pulsiones: amor y desamor. Además, ese trabajo lo ha realizado brillantemente el amigo Pedro Antonio González Moreno. A mí sólo me queda felicitar a Joaquín por esta antología.
Eugenio Arce Lérida.
La reseña original: Aquí
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