Entrevista a Alfredo Pérez Alencart

 

Alfredo Pérez Alencart, autor de La voluntad enhechizada es entrevistado en el diario “El norte de Castilla” por Borja Domínguez a raíz de la publicación de su nueva antología poética Una sola carne:

Alfredo Pérez Alencart se ha convertido en una sólida referencia cuando de poesía y de Salamanca se habla a nivel internacional, especialmente en el ámbito literario en lengua castellana y portuguesa, por sus numerosos vínculos con Brasil y Portugal. Sus más de quince poemarios y antologías avalan una obra que parcialmente ha sido traducida a más de cincuenta idiomas. Pero él sigue restando importancia a tal difusión, mientras le toca celebrar una amplia antología de su poesía amorosa, editada por la Diputación de Salamanca.

–¿Cómo se siente teniendo entre manos los primeros ejemplares de ‘Una sola carne’, volumen editado en la colección de Autores Salmantinos que mantiene la Diputación de Salamanca?

–Como un padre dichoso viendo el feliz nacimiento de un nuevo hijo. En este caso, el parto podría considerarse múltiple porque en una sola ‘criatura’ se han amalgamado textos publicados en diversos poemarios junto a otros absolutamente inéditos o aparecidos en revistas de aquende y allende el Atlántico. La edición es de un cuidado extremo, estéticamente hablando, lo cual es de agradecer a la Diputación de Salamanca, como institución, incluyendo a Julián Barrera y a todo el equipo del Departamento de Cultura. Mención especial debo hacer de Aníbal Lozano, jefe de difusión y publicaciones, quien estuvo atento a los más mínimos detalles durante el proceso de edición…

–… Pero tras más de treinta años viviendo en Salamanca y siendo uno de sus más conspicuos promotores culturales, además de poeta reconocido internacionalmente, ¿no estima que mucho se ha tardado en ofrecer una muestra importante de su obra poética?

–Nunca he reclamado nada para mí, ni en Salamanca ni en Puerto Maldonado, la ciudad peruana donde nací, la que por cierto me nombró Hijo Predilecto en uno de los viajes que hice para ver a mis padres y hermanos. No soy afecto a la cultura de la queja y del reclamo, pues tal actitud hace destilar bilis y rencor. Por ello supe seguir la senda más difícil, que es aquella sin asfalto ni gasolineras a cada trecho. Ahora bien, sepa que hace años la macoterana Isabel Jiménez entonces presidenta de la Diputación, me ofreció publicar un poemario al enterarse que no figuraba en el catálogo. Se lo agradecí pero no hice uso de esa deferencia, para evitar pugnas escalones más abajo. Y si me apura, un par de años atrás Manuel Tostado, que era diputado de cultura, también quiso que publicara con ellos. No he tenido prisas cuando de publicar mi poesía se ha tratado, y menos he buscado generar envidias y recelos por uno que otro libro, ¡faltaría más!, pues gracias a mi Amado galileo he tenido puertas editoriales abiertas en otras ciudades de España como en mi América primera. En definitiva y tal como dejó escrito Eclesiastés, de forma indeleble, todo tiene su tiempo. Los hechos indican que este tiempo era el mío.

–¿Se considera más salmantino o más peruano?

–Descreo de las consideraciones porque me decanto por los sentimientos. Los hay quienes, motivados por ínfulas o impostaciones, se consideran tal o cual cosa. Lo mío con Salamanca se entraña en los sentimientos, porque la siento como mi ciudad-matria. Nada de ese tópico de ciudad de adopción; más bien ciudad de elección. Yo la elegí y ella me aceptó. Y a ella, como si de una novia se tratará, le declaré mi amor con mi primer libro publicado, ‘La voluntad enhechizada’, allá por 2001 y en la madrileña Editorial Verbum. Dicho poemario reunió unos cien textos que en torno a ella había escrito desde mi llegada, en octubre de 1985. No soy de chácharas. Eso cuenta. Eso basta.

–Estimo que prácticamente la totalidad de autores publicados en esta colección ofrecen una muestra antológica de todos sus libros, mientras que usted ha optado por una de las vertientes de su poesía. ¿Por qué solo sus versos amorosos?

–Mire, la respuesta es muy sencilla y, a la vez, bastante profunda. El pasado año, cuando desde la Diputación se me propuso formalmente publicar una antología, yo estaba celebrando las bodas de plata de mi esposamiento con Jacqueline, mi musa exclusiva. Y como mi cuenta bancaria apenas supera la línea roja, quise hacerle una ofrenda con los cánticos de querencia que fui pergeñando en dos décadas, desde 1996 a 2016. Y claro, la colaboración de Carmen Bulzan ha sido decisiva para llegar a puerto.

–Era otra de las preguntas que tenía para hacerle. ¿Qué le llevó a dejar en manos de Carmen Bulzan la selección de esta antología?

–Lo primero, porque cuando me hablaron de ello, Carmen ya estaba preparando una antología mía para traducirla y publicarla en Rumanía. Claro que era una muestra menos amplia que estas casi 200 páginas. Lo segundo, porque Carmen Bulzan es poeta y profesora, además de ser la más reputada traductora de Unamuno en su país, de quien ha publicado no solo novelas y ensayos, sino especialmente una extensa antología poética. Carmen es mi amiga y quiso ser ‘cómplice’ de esta ofrenda a mi esposa. Por ello, conociendo mi obra al completo, siguió el ‘método’ que suelo emplear en mis otras antologías; es decir, ordenando mis poemas desordenadamente, sin importar las fechas de publicación o de escritura, en el caso de los inéditos. Sí colaboré con ella a la hora del título general de la antología y de las secciones de la misma. También con las cinco citas bíblicas que acompañan a estos versos amatorios. Lo hice, finalmente, porque comprendía lo que yo había escrito, como puede leerse en su nota introductoria.

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Alencart se refiere al primer párrafo de la introducción de Bulzan. Copio de la antología: «Leyendo los poemas de amor de Alfredo Pérez Alencart, quedé sorprendida al descubrir su enfoque especial sobre el amor carnal espiritualizado, o el amor espiritual encarnado. El espíritu y la materia, lo sacro y lo profano, mano a mano. Él y ella, animus y anima… una sola carne».

-Ya que lo menciona, a mí también me extrañó esa aparente contradicción, pues la sociedad contemporánea estima que la religiosidad es un freno para la sexualidad. ¿Está de acuerdo?

–Esta antología es, qué duda cabe, un homenaje a los poetas bíblicos, con Salomón y/o al escriba del Cantar en la vanguardia. Nunca me ha interesado la religiosidad, pues los religiosos de su tiempo también ordenaron crucificar al Amado galileo, Poeta mayor del reino. En uno de mis aforismos o máximas digo que “el Eros forma parte de lo Sagrado. Y antes de que algún mojigato se escandalice, recuerde la Biblia y especialmente uno de sus libros más hermosos: El Cantar de los Cantares”. La palabra sexo no debe generar vergüenza ni escándalo. Y hay tiempo para todo cuando lo indoblegado es el amor de una pareja. El sexo por sí solo acaba por electrocutar al improvisado: hay que aprender a bienamar.

–Usted nombra a Jacqueline, su esposa, como receptora de sus versos de amor…

– …El poeta es un nombrador. Busca nombrar o renombrar aquello que llama su atención o le causa asombro. Y como la poesía, al menos para mí, es vida y cartografía de la existencia, estos poemas pergeñados durante dos lustros configuran un testimonio de amor que busca ser perdurable, pues traté de alejarlo de lo cursilón. He llegado a comprender que la brújula del amor funciona mejor en la adultez. Por eso, cuando nombro a Jacqueline, la aguja imantada señala siempre el norte magnético del Amor.

–Otra vez vemos sus versos acompañados por el arte de Miguel Elías.

–Magnífico su homenaje a Durero para ilustrar la portada. Y más que hermosos los dibujos que van en las portadillas. Con Elías tenemos un doble connubio: entre poesía y pintura, entre amistad y hermandad. Él, como pocos, sabe interpretar lo que dicen mis versos.

 

El artículo original:

http://www.elnortedecastilla.es/salamanca/201705/08/brujula-amor-funciona-mejor-20170508172734.HTML

 

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