Entrevista a Enrique Gallud Jardiel

Delia Roca entrevista en su página web al prolífico escritor Enrique Gallud Jardiel.

Hoy contamos con la suerte de tener entre nosotros a Enrique Gallud Jardiel. Brevemente, os diré que cuenta con una carrera cultural impresionante, no ha escrito 1 ni 2 libros sino más de 100, además de cuantiosos artículos, haber trabajado como actor y ser director de la Compañía Teatral Barbieri, entre otras. Es obvio que con una carrera tan larga y rica como la suya podríamos hablar de muchas cosas y me va a costar elegir las preguntas, aunque intentaré que sean variadas.

Sé que lleva la cultura en la sangre: Su abuela Carmen Sánchez Labajos fue actriz, su abuelo Enrique Jardiel Poncela, fue un gran dramaturgo y novelista español (cuyo padre era periodista y su madre pintora) y sus padres eran el actor Rafael Gallud y la actriz María Luz Jardiel. Usted comenzó como actor con 4 años. ¿Fue debido a su familia? ¿Recuerda cómo era ser un niño que actuaba? Y más importante… ¿cree que hubiera cambiado algo el hecho de no proceder de una familia tan integrada en la cultura?

Enrique Gallud Jardiel (27)

“Obviamente, haber crecido en un teatro y de padres actores te determina, porque es lo que ves, lo que aprendes y acaba siendo lo que más te gusta. Ser un niño actor es apasionante y ver tu nombre en la lista de una compañía es un orgullo indescriptible a esas edades. Pero aparte del puro disfrute, te hace madurar mucho, porque tienes siendo niño una gran responsabilidad en cuanto saberte bien tu papel, por corto que sea, la seriedad, la puntualidad, el respeto a la labor de los otros, el compañerismo… En contra de lo que muchos puritanos han dicho durante siglos, yo estoy convencido de que el teatro es una magnífica escuela de buenas costumbres. Personalmente, como niño, recibía el cariño de toda la compañía y acabé teniendo una cultura teatral amplia, pues asistía con toda atención a los ensayos de mis padres, con lo cual a los diez años había visto, por poner unos ejemplos, La fierecilla domada, La gata sobre el tejado de cinc, El alcalde de Zalamea o Hamlet no menos de treinta o cuarenta veces cada una.”

Usted es socio fundador del Instituto de Indología que es una asociación cultural fundada en Madrid en 1995 y dedicada al estudio y la difusión de la cultura india. Supongo que este interés le viene debido a que usted vivió en India desde 1976 hasta 1994; mucho tiempo que le daría pie a conocer bastante esta cultura. ¿Por qué le parece tan importante esta difusión cultural? ¿Puede contarnos alguna particularidad o varias de la cultura india?

“Mi larga estancia en ese país es la causa de mi amor por él. Pero en Occidente se tienen muchas falsas nociones de su cultura, difundidas durante la época colonial y fruto también del apresuramiento y del prejuicio. Por eso, de regreso a España, me he dedicado en buena medida a describir un poco esa cultura milenaria que tiene mucho que enseñarnos.
La India no es sólo misticismo y espiritualidad (que lo es) sino una civilización muy racional y de temperamento científico con grandes logros que la física moderna está reconociendo. Ha desarrollado sistemas filosóficos de gran importancia y producido figuras culturales de primera magnitud, aparte de una literatura incomparable en cantidad y calidad. Incluso en la época moderna nos ha dado enseñanzas clave en el comportamiento político.”

Usted es también director de teatro y actor, como he comentado al principio. Esta parte de su vida, ¿ya ha quedado atrás o sigue dirigiendo teatro? Lo pregunto porque he encontrado informaciones contradictorias al respecto. ¿Qué puede contarnos de lo que supone ser un director de teatro? Tengo entendido, además, que en muchas de las obras que ha dirigido ha sido también a la vez intérprete. Supongo que sería difícil ser actor y director al mismo tiempo ¿o no? Dígame ¿qué prefiere dirigir o actuar?

“Continúo dirigiendo y actuando, como he hecho toda mi vida en mayor o menor medida. El teatro es un vicio maravilloso que no se puede dejar. Mis comentarios de que me dedicaba en exclusividad a la escritura no eran exactos: quería referirme a que había abandonado durante un tiempo la docencia, otra de mis actividades habituales.
Ser director de teatro supone tener en tus manos la posibilidad de crear por entero un pequeño mundo dentro del mundo, contar una historia que a ti te parece interesante a tu propia manera. Los actores son parte importantísima del teatro, pero es el director el que los aprovecha o desaprovecha con su visión de conjunto.
No es difícil ser actor y director a un tiempo. Lo difícil es lo contrario: pretender dirigir sin haber actuado o sin saber actuar, o actuar sin tener en mente el producto en su conjunto. De hecho, la figura de director teatral es relativamente moderna, no tendrá arriba de cien años. Antes de eso existía lo que se denominaba «primer actor y director». El actor principal de la compañía, que era lógicamente quien mejor conocía y dominaba la obra, daba las directrices a los demás miembros del elenco. Eso es lo que hago yo.
En cuanto a si prefiero dirigir o actuar, no puedo elegir, pus ambas cosas me apasionan. En realidad, disfruto con todas las actividades relacionadas con la escena: adaptación de música, diseño de figurines, escenografía…”

Ha trabajado mucho en prensa con cantidad de artículos, ha dirigido programas de radio y por supuesto también ha aparecido en diferentes programas televisivos. Sin embargo, en la actualidad, dedica su tiempo principalmente a la escritura. ¿Por qué se ha vuelto tan importante la escritura en su vida? De toda su carrera cultural ¿es la parte que más le gusta o sencillamente con la que más disfruta en este momento?

“La escritura es algo muy satisfactorio para mí, por la posibilidad de explayarse y desarrollar tus ideas, algo que ni la radio ni la televisión permiten por falta de tiempo.”

Dentro de su página web hay una sección que es como un blog que se llama “Humoradas”. Sé que lo actualiza regularmente y lo comparte en sus redes sociales. Yo he de decir que me gustó mucho su entrada llamada “Cyrano de Bergerac”, aunque hay otras también muy divertidas, pero por nombrar una. Voy a ser muy ambiciosa y le voy a pedir si puede compartir con nosotros una “humorada” en exclusiva (que no haya publicado claro está), aunque sea breve.

“Pues con mucho gusto ofrezco una «Humorada» inédita, una parodia histórica que espero que sea del agrado de todos. Es una recreación en verso cómico de la comedia La venganza de don Mendo, de Pedro Muñoz Seca. Lo he escrito hace unos días y es totalmente inédito.”

<<He transformado su “humorada” titulada “Don Mendo se venga a base de bien” en un pequeño montaje en donde ha sido narrada por el propio Enrique Gallud Jardiel.>>

¿Por qué esa afición por los libros de humor y por las humoradas? Usted ha escrito ensayos, libros de religión y filosofía, de filología, muchos sobre la India pero su última colección es sobre libros con una base de humor. ¿Se ve influenciado por su abuelo Enrique Jardiel Poncela a quien muchos reconocen como gran comediógrafo? De toda su última serie de libros de humor he elegido dos de ellos que me gustaría que nos comentara tanto su impresión sobre esos libros como su inspiración cuando los escribió. Conste en acta, que me ha resultado muy difícil escogerlos.

Historia estúpida de la literaturaSINOPSIS:

Esta Historia estúpida de la literatura no es en absoluto más estúpida que otras muchas muy reputadas que hay por ahí. Lo que sí pretende ser es bastante más divertida, pues se trata de una heterogénea recopilación de artículos y poemas de índole burlesca sobre literatura. Si te atreves a leerla hallarás en ella múltiples géneros cómicos: versos imitativos, falsas reseñas de libros, textos apócrifos, parodias teatrales, burla de las técnicas de los talleres de escritura y otras muchas cosas sorprendentes. Este libro —con todo cariño y dentro de los límites del más estricto buen gusto— pone sabiamente en solfa a los autores pelmazos, a los libros infumables, a los clásicos soporíferos, a la preceptiva académica, a los estudios pedantes, a las investigaciones absurdas y a otros varios aspectos de ese negocio del que comen los libreros y al que muchos se empeñan tontamente en definir como arte literario.

 

El follón del fin del mundoSINOPSIS:

El día que los políticos españoles deciden convertirse en masa a una nueva fe que les obliga a decir siempre la verdad, se desencadena lógicamente la Tercera Guerra Mundial en el planeta. Sólo cuatro hombres sobreviven y, refugiados en un lugar cercano al Polo Norte, vuelven a revivir simbólicamente todas las etapas de la historia humana, desde el esplendor de la Grecia clásica hasta nuestros asquerosos días del presente y más, porque los cataclismos ecológicos del futuro y los extraterrestres también hacen su aparición, para que no falte de nada.
Un esquimal, un santo profeta, un despistado científico y un decorador de interiores son los protagonistas de esta historia, aunque no hemos de olvidar tampoco a los osos polares y a los pingüinos, que también desempeñan un papel importante. La cuestión es ¿conseguirán preservar la especie o la raza humana desaparecerá de la faz de la tierra, como se tenía bien merecido?
En resumen: una historia desternillante donde el autor se burla de mil y una cosas y se queda, al hacerlo, la mar de descansado.

“Dentro de la escritura, concretamente el humor me proporciona más placer y más libertad. En un ensayo debes investigar, ceñirte al dato, cotejar la información, analizar y mantener un control férreo de las ideas que expones y de la lengua que utilizas, mientras que en el terreno de lo cómico puedes experimentar, mezclar y jugar sin ponerte límites.
En cuanto a Jardiel, le admiro muchísimo, pero yo escribía ya cuentos de humor de pequeño antes de leer a Jardiel. No creo tener un influjo tan directo y me gusta pensar que he desarrollado un estilo muy propio. Otra cosa es que Jardiel fue un coloso del humor y tocó todos los registros, por lo que es muy difícil que cualquier escrito cómico moderno no se parezca en algo a alguno suyo.
Se han seleccionado dos libros míos muy representativos. Historia estúpida de la literatura es una colección de escritos cortos en diversos géneros (cuento, ensayo cómico, poesía, teatro) que tiene como objetivo la desmitificación de obras literarias. Es una parodia de la literatura, hecha con buen gusto y con el objetivo no de alejar a la gente de los libros, sino de todo lo contrario: de hacérselos apetecibles mostrando su lado humorístico. Este tipo de libros es a lo que me dedico principalmente en la actualidad, aunque extiendo la parodia a la historia, a los viajes, a las modas y a muchos otros campos.
El follón del fin del mundo es una novela cómica, de carácter catastrofista: una burla de la historia humana que tiene como objetivo mostrar que somos una especie muy bruta, condenada a meter la pata una y otra vez.”

Ahora me gustaría pedirle un esfuerzo de síntesis y para que no nos quedemos con las ganas de saber más de esta colección de libros de humor de la que hablamos. Le pido que usted se exprese con una única frase por cada uno de esos libros y dárnoslos así a conocer un poco más.

“Haré un pequeño listado de mis principales libros de humor.”

<<Y como tiene bastantes, para que quede más vistoso he cogido su respuesta y he compuesto otro pequeño montaje para nuestros lectores, añadiendo cada portada con la frase con la que Enrique Gallud Jardiel nos describe cada libro. Seguro que lo vais a disfrutar.>>

 

La entrevista original:

http://www.deliaroca.com/entrevistas/

 

Su último libro:

Historia cómica del arte

 

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